Por Jorge Basilago*

Siglos atrás, cuando Platón diseñó su república ideal, también puso en claro sus perspectivas para quienes ejercían el oficio artístico. En concreto, el filósofo contemplaba dos posibilidades para mantenerlos en línea con las expectativas de gobierno: la expulsión o el disciplinamiento. “Será preciso que fijemos nuestras miradas sobre todos los demás artistas, para impedir que copien en pintura, en arquitectura o en cualquier otro género, la maldad, la intemperancia, la vileza o la fealdad”, sostiene el pensador en diálogo con Glaucón.

¿Quién era Luis Sepúlveda? ¿Un hombre de mil libros y un millón de lecturas? ¿O quizás un poeta que alentaba con sus palabras a que muchos se quiten el ropaje de sus miedos y emprendan el vuelo que los hará libres? ¿Era un gato gordo y negro o una gaviota agonizante o un cascarón de esperanza? Tuvo que ser escritor, periodista y cineasta para hacer una radiografía fiable del mundo. Se descubrió marxista y agnóstico con el fin de ser más creyente en sus ideas y convencerse que dios es inaccesible, aunque esté en la boca de todos, aleluya, amén.

Ni el gobierno, ni los trabajadores de las artes y la cultura, ni la academia: nadie pudo haber previsto lo que está pasando. Ni Ecuador ni ningún país del mundo contaban con una estrategia o manual para enfrentar una situación tan abrupta en su llegada, tan incierta en su duración y con una incidencia tan grande en nuestras condiciones de vida. Pero la afectación de la pandemia en el sector cultural depende de su situación previa y en nuestro país esa afectación es muy profunda, devastadora.

En tiempos de pandemia, cuando todos los esfuerzos están encaminados en pensarnos y re-pensarnos el ahora y el después de una peste que no sabemos en qué desencadenará; es importante plantearnos diversos escenarios. Sobre esto se han escrito numerosos artículos científicos, políticos, económicos. etc., en donde se indica que esto será irremediable y catastrófico.

José María Arguedas describe en su literatura antropológica las yungas como solo alguien q caliente. La Cordillera de los Andes tiene regiones de transición que confunden a lápiz el bosque de las montañas con la flora subtropical; difumina el frío de la Sierra con la calidez occidental o amazónica, según el lado de la cordillera. Las yungas decoran Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Argentina.