Por Jaime Chuchuca Serrano*

Los bancos pueden acrecentar sus ganancias gracias a los gobiernos. Guillermo Lasso, ubicado al extremo derecho del tablero ideológico, fue gobernador del Guayas, Superministro de Economía con Mahuad e integrante de la planificación del congelamiento de las cuentas de los ecuatorianos y el salvataje bancario. Lasso, accionista mayoritario y presidente del Banco de Guayaquil, ha reconocido que aportó financieramente en la primera campaña electoral de Rafael Correa. Fabricio Correa, hermano del expresidente, dijo que Lasso aportó a la campaña “fuertemente”.

Por Jaime Chuchuca Serrano*

Las grandes transnacionales tuvieron múltiples crisis, pero al final de 2020 terminaron con grandes repuntes económicos. Se readecuaron las fuerzas económicas y el conjunto de las farmacéuticas mundiales se insertaron políticamente en los lugares centrales de los gobiernos. Por el contrario, algunas empresas productoras de materias primas y sus derivados como el petróleo aún no salen de su shock económico. El tercer y cuarto trimestre de 2020, Ecuador produjo alrededor de 550 mil barriles de petróleo diarios a 38,94 dólares por barril, es decir el precio de producción. Ecuador ha subido la producción de petróleo entre 60 y 80 mil barriles diarios, a pesar de que esto significa una gran pérdida económica. 

Por Jonathan Báez* 

El 2020 mostró de lo que son capaces las élites empresariales para mantener sus privilegios, depredando las vidas de miles de personas sin límite alguno. La reconfiguración de un régimen de desigualdades, que antecede a este año se implementó, se institucionalizó y legitimó a través de la captura de las decisiones públicas: la verdadera pandemia. Dicho proceso involucra a una serie de actores, prácticas y redes que constituyen el “neoliberalismo a la ecuatoriana”. 

Por Julio Oleas-Montalvo*

Visto con la lente del mercado, covid-19 parecía un shock exógeno. Primero alteró la oferta, al diezmar la fuerza de trabajo e interrumpir las cadenas internacionales de manufacturas y suministros. Los confinamientos contrajeron los ingresos, lo que afectó a la demanda y bloqueó el consumo. La alarma sanitaria global perturbó las expectativas y detuvo la inversión. El planeta entero se hundió en la peor crisis de la historia del capitalismo. 

A través de esa lente no se ven las relaciones causales entre el capitalismo globalizado, el cambio climático y la aparición del SARS-CoV-2. Cuando más, las tres crisis -ambiental, sanitaria y económica- habrían, por casualidad, ocurrido al mismo tiempo.

Por Jorge Basilago*

La tentación de caer en el lugar común es muy fuerte y repetida en los medios de comunicación: llega a su fin un año “diferente a todos”. ¿Hubo alguno que no lo haya sido? ¿Lo habrá después? Claro, vivimos el curso incierto de una pandemia –pocas veces estuvimos tan informados y tan confundidos, al mismo tiempo, y sobre un mismo tema-, y el confinamiento derivado de ella hizo que se modifiquen muchos aspectos de lo que conocíamos como normalidad

Por Gabriela Montalvo*

Al pensar en 2020 pienso en cómo todas las personas nos hemos visto expuestas, en mayor o menor medida, a la incertidumbre,  la inestabilidad,  la fragilidad, la vulnerabilidad, la precariedad y el miedo. Y, pienso en cómo todas estas palabras, tan usuales en este momento, han sido parte siempre de la vida de quienes de alguna forma trabajan en el arte. Pienso en un fenómeno que he estudiado desde hace varios años: el carácter contagioso de la precariedad, cómo se transmite de un ámbito a otro, con la misma eficacia con la que se transmiten los virus. He podido constatar que el arte es uno de los espacios en los que más rápido y con especial intensidad se han observado características de la precariedad contemporánea.

Por Alberto Acosta y John Cajas Guijarro *

La danza minera continúa su marcha en el Ecuador, al punto que incluso la gran prensa promociona a la megaminería como “la salvación” ante la grave crisis ecuatoriana. Sin ninguna vergüenza, hasta se difunden burdos publirreportajes promocionando el compromiso “ejemplar” de las megamineras con el cuidado del ambiente. Mientras, se cierran los espacios mediáticos a las voces críticas a la minería. 

Por Francisco Escandón Guevara*

Cada año, los días finales de noviembre, las aspiraciones de mejorar el salario básico unificado, que tienen los trabajadores, son truncadas por las decisiones burocráticas de los gobiernos que priorizan los intereses de un puñado de patronos. De nada sirve que exista representación sindical en el Consejo de Salarios, pues es el régimen el que dirime con decretos que reflejan la postura original miserable de los grandes empresarios. Esa acción mancomunada de las élites está reduciendo el consumo y el crecimiento económico, está propagando el hambre, pues los sueldos de quienes tienen trabajo estable compran cada vez menos.

Por Juan Pablo Jaramillo/ Tomado de Ecuanómica*

Lo primero que cabe decir es que la billetera móvil (medio electrónico de pago), el rol del Banco Central del Ecuador (BCE) en dolarización, el fortalecimiento a la dolarización y la renta básica, son temas sumamente extensos.

El objetivo de este artículo es ser breve en la explicación de cada uno de estos temas, buscando aclarar sobre ciertos elementos que circulan en las redes sociales y que desinforman a la ciudadanía, puesto que estamos en medio de un proceso electoral que ya se vio empañado por la campaña sucia. Dicho proceso electoral debería enmarcarse en la generación de propuestas y no en el encuadre mediático de la generación del miedo para disuadir que se vote por determinado candidato.

Por Paulina Escobar*

Aunque la actividad de las ciudades se detuvo con la expansión de covid-19, no ocurrió lo mismo con el trabajo del campo. Sí, los campesinos e indígenas quedaron más aislados que nunca de la atención pública y mediática, pero no se acomodaron en el lamento y la queja, continuaron labrando la tierra que da el sustento al campo y a la ciudad. 

Por Adriana Rodríguez Caguana

Hace un año, en octubre de 2019, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) volvió a ser protagonista de un levantamiento popular que estremeció las estructuras coloniales de un país que, a pesar de ser “plurinacional e intercultural”, continúa mostrando sus estructuras racistas. 

Por Hugo, el búho

Y con una carta más cursi que los informes a la nación del Boltaire, el ministro de Finanzas más desneuronado de los que se tenga noticia, nos dice adiós. ¿Quién le va a extrañar? Ni sus amigos de Carondelet. Deja destrozando al país, con más de un millón de desempleados y se cree el cuento que lo hizo bien. ¿Qué querrá, que le digamos gracias? Si nos hubiera dicho adiós, lanzándose de la terraza del Ministerio a su cargo, bueno, capaz que ahí hasta le decíamos buen viaje. Pero no…

Por Jaime Chuchuca Serrano

Las culturas indígenas crearon sus poblaciones generalmente alrededor de las cuencas hídricas. Desde donde escribo estas líneas, por ejemplo, los cañaris y otras culturas instauraron varias poblaciones alrededor de más de 400 lagunas, hoy conocidas como El Cajas y disminuidas sustancialmente. Los poblados siempre se asentaron cerca de los caudalosos y bellos ríos de la zona. Los países andinos y la mayoría de las provincias ecuatorianas siguen este modelo milenario. Los ríos, lagos, lagunas, vertientes y fuentes de agua tienen una relación dialéctica con la vitalidad y la espiritualidad andina. Es particularmente hermosa la relación ontológica de vida entre el tiempo y la naturaleza (Pacha: tiempo, universo, mundo; Pachamama: madre naturaleza). 

Por Alfredo Espinosa Rodríguez*

Despensas vacías. Llamadas de los bancos solicitando el pago de las cuentas pendientes y ofreciendo convenios y reprogramaciones para la cancelación de las deudas contraídas. Mandiles blancos colgados a las afueras de los hospitales públicos. Docentes en huelga que decidieron, previa explicación a sus estudiantes, suspender las clases. Servidores públicos de toda índole impagos y, pese a ello, laborando – salvo excepciones y “vivarachos” – más que antes, bajo los alicientes morales de que “al menos tienen trabajo” o “hay que ponerse la camiseta”, aunque el derecho a recibir puntualmente sus sueldos ha sido violentado.