La prioridad de la humanidad debe ser la lucha por la vida. La pandemia mundial del coronavirus ha jaqueado al planeta. Incluso, se ha acelerado la tendencia hacia una nueva crisis financiera global (que ya se veía venir), quizá mucho más grave que la crisis de 2007-2009. Tal situación puede ir cerrando el acceso al financiamiento desde los mercados internacionales, tema complejo sobre todo para aquellos países exportadores de un petróleo cuyo precio se va acercando a mínimos históricos de un poco más de 20 dólares por barril.

Entre una crisis estructural y una fragilidad mortal

El Ecuador enfrenta una coyuntura llena de urgencias fiscales y con un ambiente internacional muy complejo –incluyendo el efecto del coronavirus– que estrangula las cuentas externas. Sin embargo, tales urgencias solo manifiestan una crisis económica estructural, profunda y de larga duración.

¿Ecuador entre los países más felices?

A finales de 2019 se publicó el Reporte Mundial de la Felicidad realizada por la ONU, a través de una encuesta realizada por Gallup. Los entrevistados evalúan su vida en una escala de 0 a 10, donde 0 representa la peor vida y 10 la mejor vida posible. Se incluyen seis componentes: niveles del PIB, esperanza de vida, generosidad, apoyo social, libertad y corrupción.

La semana pasada se divulgaron los últimos resultados de la Encuesta de Empleo, Desempleo y Subempleo – ENEMDU de diciembre 2019. Entre sus principales resultados se encuentra que entre 2018-dic y 2019-dic el empleo adecuado se reduce de 40,6% a 38,8% (diferencia estadísticamente significativa), el subempleo aumenta de 16,5% a 17,8% (diferencia estadísticamente significativa) y el desempleo se mantiene constante en un 3,8%.