Por Alberto Acosta y John Cajas Guijarro*

Sorprende el apuro. Tuvieron casi cuatro años para hacerlo. ¿Por qué ahora? Justo cuando el gobierno está en desbandada, y la desprestigiada Asamblea Nacional está por concluir sus funciones, se acuerdan de “defender la dolarización”. Asimismo, sorprende la creciente presión gubernamental – y mediática – aplicada para que el proyecto de ley “defensor” del esquema monetario ecuatoriano sea aprobado por la Asamblea. 

Por Hugo, el búho

Gracias a un “topo” (periodista infiltrado conocido con el alias de Charlie Wiski) -quien estuvo trabajando en la Asociación de Bancos Privados del Ecuador desde hace dos años- este medio pudo tener acceso a un documento que los banqueros le enviaron -en calidad de extremadamente reservado- al presidente Moreno. A continuación, reproducimos su contenido. Advertimos que el texto puede herir susceptibilidades, sobre todo, si los lectores de este documento vivieron el feriado bancario y sus familiares tuvieron que emigrar. 

Por Alberto Acosta y John Cajas Guijarro*

A pesar de que ninguna forma de vida -peor la vida humana- puede pensarse por fuera -o al margen- de la Naturaleza, actualmente las “ciencias económicas” han asignado al mundo natural el único y pasivo papel de proveer de “mercancías” que puedan usarse como materias primas y demás medios de producción útiles a la valorización del capital. Semejante pasividad dada a la Naturaleza por parte de las “ciencias económicas” -tanto ortodoxas como heterodoxas, e incluso varias afines a corrientes “críticas”, con muy honrosas excepciones[1]– da carta libre para que el mundo natural se banalice y se perpetúe su mercantilización. 

Por Lizardo Herrera*

Wendy Brown, en su libro, In the Ruins of Capitalism, sostiene que el neoliberalismo significa la destrucción de la sociedad, es decir, del vínculo social entre las personas. El neoliberalismo recurre a una ficción para llevar a cabo su proyecto de poder: la imagen de individuos que por sí solos y en todo momento son capaces de tomar decisiones racionales en favor de sus intereses individuales. El egoísmo y la codicia personal, por tanto, se convierten en los valores centrales y cualquier intervención de un organismo superior, en este caso el gobierno o más precisamente el Estado, son vistos como una intromisión que interrumpe el desenvolvimiento “natural” de los procesos dañando así el “normal” funcionamiento de la sociedad que da por sentado que velar por el interés personal es sinónimo de bienestar general. La llamada “mano invisible” se transforma en un “artículo de fe” en la medida en que se cree que si se deja negociar a los individuos por sí solos se alcanza un equilibrio que favorece el “libre” desarrollo y desempeño de la economía. En este sentido, libertad significa la libertad de los poderosos para ejercer el poder y acumular riquezas a su beneplácito, así ello implique la no libertad y hasta la esclavización de los trabajadores o, en su defecto, de todos quienes no tienen capacidad para negociar en igualdad de condiciones.

Por Wilma Salgado*/Análisis tomado de http://www.cdes.org.ec

Este documento presenta un análisis desde el punto de vista económico, del proyecto de la Reforma al Código Orgánico Monetario y Financiero o la mal llamada “Ley para la Defensa de la Dolarización”,  enviado por el actual gobierno a la Asamblea Nacional, con el carácter de económico urgente, considerado prioritario dentro del Acuerdo de Facilidad Ampliada suscrito con el  Fondo Monetario Internacional, FMI, cuya aprobación por parte de la Asamblea constituye una condición que el país debe cumplir,  previo al desembolso de una de las cuotas del préstamo concedido por dicha entidad.

Por Jaime Chuchuca Serrano*

Los datos sirven para dar una lectura de la realidad social, conservarla o cambiarla. El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), así como el Servicio de Atención a Personas Privadas de Libertad (SNAI), vienen atravesando por un profundo desmantelamiento. En mayo de 2019 el INEC se convirtió en una dependencia de la Presidencia de la República y desde entonces la investigación y transmisión de los datos se ha estancado constantemente, al punto de no tener noticias precisas en educación, empleo, economía y otros campos vitales para las políticas públicas y el análisis. A la vuelta de cuatro años se ha pasado de maquillar los datos para decir que “la mesa está servida”, a ocultarlos para impedir que la población proteste. Esconder la información se ha hecho recurrente en este gobierno como en el caso de la vacunación VIP, la deuda pública, los ingresos, egresos y otras formas de contratación.

Por Ela Zambrano

A inicios de 2020, veíamos como China hacía cuarentena para evitar que un virus se propagara. Era una película de ficción y el virus parecía que estaba lejos. Dos meses después, ese virus llegó también al país y a América Latina. Tiempo después, las restricciones para disminuir el contagio llevaron a las frágiles economías de personas, empresas y países a pique, castigando a los de siempre, entre ellos, las mujeres: 13 millones de ellas, en América Latina y el Caribe, fueron expulsadas del mercado laboral el año pasado, poco más que toda la población de Bolivia. 

Por Johannes M. Waldmüller*

Durante las campañas electorales, mucho se escucha de las intenciones políticas de “sacar a la gente de la informalidad laboral”, mientras no se hable de lo ambiguo y altamente elusivo que es la noción de “informalidad”, esas no son propuestas concretas.

Existe un sector informal altamente precario, que a todos nos ha ayudado muchísimo durante esta sindemia,[1]  que capitaliza fuertemente la crisis, la irregularidad y que se ha vuelto urgente revisar, tal como se ha sucedido en Italia y como se discute en varios países europeos. Me refiero a las empresas repartidoras de comida (o starups), como UberEat, Glovo, Rappi, etc., bastiones urbano del trabajo mal pagado, sin seguridad social y laboral para miles de migrantes venezolanos y otros que perdieron su trabajo “formal” tras los recortes públicos y privados, gracias a las políticas del maldesarrollo[2] del Fondo Monetario Internacional.

Por Johannes M. Waldmüller*

En general, es notable la poca cobertura en Ecuador, y especialmente antes de las elecciones, de los principales medios de comunicación sobre sus vecinos inmediatos. Colombia, por ejemplo, ha sido aniquilada en una de las guerras más sangrientas en la historia de la humanidad durante más de 65 años, como es bien sabido. Lo que es menos conocido es que esta guerra, que se ha reavivado desde la rescisión unilateral del acuerdo de protección por parte del gobierno de Ivan Duque en agosto de 2018, está claramente relacionada con el modelo de desarrollo que los terratenientes conservadores, las élites empresariales y los políticos mafiosos están impulsando bajo la consigna de, supuestamente, no tener alternativa.

Por Jaime Chuchuca Serrano*

Los bancos pueden acrecentar sus ganancias gracias a los gobiernos. Guillermo Lasso, ubicado al extremo derecho del tablero ideológico, fue gobernador del Guayas, Superministro de Economía con Mahuad e integrante de la planificación del congelamiento de las cuentas de los ecuatorianos y el salvataje bancario. Lasso, accionista mayoritario y presidente del Banco de Guayaquil, ha reconocido que aportó financieramente en la primera campaña electoral de Rafael Correa. Fabricio Correa, hermano del expresidente, dijo que Lasso aportó a la campaña “fuertemente”.

Por Jaime Chuchuca Serrano*

Las grandes transnacionales tuvieron múltiples crisis, pero al final de 2020 terminaron con grandes repuntes económicos. Se readecuaron las fuerzas económicas y el conjunto de las farmacéuticas mundiales se insertaron políticamente en los lugares centrales de los gobiernos. Por el contrario, algunas empresas productoras de materias primas y sus derivados como el petróleo aún no salen de su shock económico. El tercer y cuarto trimestre de 2020, Ecuador produjo alrededor de 550 mil barriles de petróleo diarios a 38,94 dólares por barril, es decir el precio de producción. Ecuador ha subido la producción de petróleo entre 60 y 80 mil barriles diarios, a pesar de que esto significa una gran pérdida económica. 

Por Jonathan Báez* 

El 2020 mostró de lo que son capaces las élites empresariales para mantener sus privilegios, depredando las vidas de miles de personas sin límite alguno. La reconfiguración de un régimen de desigualdades, que antecede a este año se implementó, se institucionalizó y legitimó a través de la captura de las decisiones públicas: la verdadera pandemia. Dicho proceso involucra a una serie de actores, prácticas y redes que constituyen el “neoliberalismo a la ecuatoriana”. 

Por Julio Oleas-Montalvo*

Visto con la lente del mercado, covid-19 parecía un shock exógeno. Primero alteró la oferta, al diezmar la fuerza de trabajo e interrumpir las cadenas internacionales de manufacturas y suministros. Los confinamientos contrajeron los ingresos, lo que afectó a la demanda y bloqueó el consumo. La alarma sanitaria global perturbó las expectativas y detuvo la inversión. El planeta entero se hundió en la peor crisis de la historia del capitalismo. 

A través de esa lente no se ven las relaciones causales entre el capitalismo globalizado, el cambio climático y la aparición del SARS-CoV-2. Cuando más, las tres crisis -ambiental, sanitaria y económica- habrían, por casualidad, ocurrido al mismo tiempo.

Por Jorge Basilago*

La tentación de caer en el lugar común es muy fuerte y repetida en los medios de comunicación: llega a su fin un año “diferente a todos”. ¿Hubo alguno que no lo haya sido? ¿Lo habrá después? Claro, vivimos el curso incierto de una pandemia –pocas veces estuvimos tan informados y tan confundidos, al mismo tiempo, y sobre un mismo tema-, y el confinamiento derivado de ella hizo que se modifiquen muchos aspectos de lo que conocíamos como normalidad