Según el Servicio de Rentas Internas (SRI), hasta el año 2018, unos 500 contribuyentes morosos en Ecuador adeudaban 4 548 millones al Estado. Mientras que 349 500 contribuyentes debían 96 millones de dólares. Cuando se dice que la Ley de Fomento Productivo de 2018 perdonó la deuda a “todos los ecuatorianos” es una falacia. Esta ley fue hecha para perdonar a 500 personas, el 50% de la deuda: 2 274 millones de dólares.

Los dos rubros estimados en este trabajo (3% TIE a los Grupos Económicos y 40% a sus socios accionistas con los ingresos personales en la parte más alta de recaudación) se observa que se recaudarían $2 053 millones, un valor 11,6 veces superior a gravar a las 10 403 empresas esbozadas en el artículo 389 de la ley y se afectaría tan solo al 0,006% de la población.

¡El campo popular debe ser indígena, o no será popular!

El episodio de acción colectiva de octubre del 2019 en Ecuador tuvo un actor social fundamental y estructural: el Movimiento Indígena Ecuatoriano (MIE); su capacidad para frenar el ajuste económico lo ha puesto en el ojo de la agenda social y política nacional porque fue quien logró acumular el campo popular. Pudieron coordinar la acción colectiva y mediática al final de la protesta. Su capacidad de movilización no fue aislada sino nacional.

El país sin norte, sin rumbo

Las élites económicas y políticas, en los últimos años, no llegaron a presentar un proyecto nacional, una agenda nacional, con una visión y misión del país que se pretendería alcanzar a largo plazo, incluyendo objetivos y estratégicas políticas, programas y proyectos viables. Se han limitado a sus propias reivindicaciones sectoriales y gremiales.

Una clásica consigna de la lucha popular dice que: ″organizarse… es comenzar a vencer″. Ella puede ser coreada de viva voz, mientras la multitud camina indignada y aguerrida por causa de políticas públicas decretada por los gobiernos de turno. La consigna viene resonando como eco en las calles del país durante los últimos 12 años, plenos de administraciones corruptas, botarates y autoritarias, de casi los mismos actores históricos políticos y económicos que dominan la sociedad.