Por Samuel Guerra Bravo*

Una querida amiga me comparte una entrevista realizada a la filósofa mexicana Fanny del Río (1), a propósito de su libro Las filósofas tienen la palabra (Siglo XXI, 2020), en el cual recopila diez entrevistas a otras tantas filósofas mexicanas. El objetivo del libro es estudiar la presencia de la mujer dentro de la filosofía, pero el tema lleva a la entrevistada a poner en evidencia otros importantes aspectos como, por ejemplo: que la filosofía ha sido un universo de hombres, que desde los griegos se ha insistido en que la mujer no tiene capacidad para el pensamiento abstracto, vinculándola más con la intuición, las emociones y los sentimientos, y no con la razón. Esto, dice la entrevistada, es falso, y una historia verdadera de la filosofía resaltaría que las mujeres estuvieron presentes desde el principio a pesar de la prohibición, y de que tardó mucho en tener acceso a la educación formal.

Nosotras que nos fuimos encontrando

Palabras primeras

Escribimos ensamblando dos subjetividades, dos voces, dos formas de ver el mundo, dos historias que con experiencias distintas, deciden tejer lo común. Escribimos en primera persona del singular y plural, porque apostamos a hablar desde la experiencia propia y encarnada.

Resulta irónico que en Oriente algunas mujeres luchan por quitarse el hiyab, el burka y otras series de prendas de vestir impuestas por el machismo y el patriarcado; y por el contrario, algunas mujeres originarias de Oriente y que viven en Occidente luchan porque no les quiten o les prohíban usar esos distintos velos de ocultación de la mujer. Y lo más sorprendente es que algunas de estas mujeres que llevan el velo patriarcal hablan de feminismo y dicen que representan al feminismo musulmán o al islámico.