Por Hugo el búho

Habrá que aplaudirle al ministro de Salud, Juan Carlos Zevallos, que conjuga el verbo rebuznar de memoria. Habrá que felicitarle por lo pilas que es. No se iba a perder la oportunidad de vacunarse siendo una especie de iluminado de la salud pública. “En homenaje a los médicos que han muerto y se han sacrificado”, él se arriesgará y pondrá el hombro, vacunándose, a pesar del riesgo que implica. Claro, no ven que no se ha comprobado si la vacuna es eficiente para deficientes mentaficientes. 

Por Carlos Terán Puente*

Hay gente que piensa que referirse al dolor de los sobrevivientes de la pandemia en 2020, es inútil y lo tildan como poesía, como sinónimo de inutilidad o sensiblería. Este criterio es inexacto porque desnaturaliza el sentido de la poesía como expresión cultural exclusiva de la especie humana. Por otro, ofende la aflicción de quienes enterraron seres queridos arrebatados por la peste que continúa campante en el mundo y en Ecuador. 

Por Jaime Chuchuca Serrano*

Las grandes transnacionales tuvieron múltiples crisis, pero al final de 2020 terminaron con grandes repuntes económicos. Se readecuaron las fuerzas económicas y el conjunto de las farmacéuticas mundiales se insertaron políticamente en los lugares centrales de los gobiernos. Por el contrario, algunas empresas productoras de materias primas y sus derivados como el petróleo aún no salen de su shock económico. El tercer y cuarto trimestre de 2020, Ecuador produjo alrededor de 550 mil barriles de petróleo diarios a 38,94 dólares por barril, es decir el precio de producción. Ecuador ha subido la producción de petróleo entre 60 y 80 mil barriles diarios, a pesar de que esto significa una gran pérdida económica. 

Por Hugo el búho

Y aquí les dejo mi testamento, medio en prosa, medio en verso, pero igual de justo y generoso con los que destruyen la nación al revés y al derecho. Sabrán disculpar los adjetivos de espeso calibre y lo macabro de mis deseos. Pero como ya estoy de partida, el texto debe ser contundente, para que los aludidos entiendan que con la burla y la risa nos vengamos de quienes han jodido al Ecuador. Para ustedes, canallitas, con dulzura y harto amor:

Por Alejandro Moreano*

A pesar de las predicciones de un recrudecimiento de los contagios y las muertes por las fiestas navideñas, de la aparición de una nueva cepa del virus de covid-19 y de la incertidumbre sobre la eficacia, los tiempos, los efectos secundarios y la universalización de las diferentes vacunas en curso, todo el mundo habla, predice y desea la era de la pospandemia.

Por Ileana Almeida*

Creo que lo más fuerte del año 2020 son las imágenes de la pandemia  presentadas crudamente por los medios de comunicación: los mercados chinos con animales enjaulados para ser servidos en los comederos y una mujer sosteniendo de un ala al murciélago que devora; los ancianos de los asilos aterrorizados por un virus invisible y olvidados de sus familiares; los muertos en las calles de Guayaquil, cubiertos con sábanas como sudarios; los indígenas huyendo por los chaquiñanes de las montañas. Pero, como esperanza, la  gente vacunándose, por miles, que pronto serán por millones. 

En este 2020 que empezó el 16 de marzo y no terminará, sino hasta cuando nos quitemos la mascarilla, no necesariamente leí más libros, que otros años, pero sí los sentí más cerca, los aprecié de mejor manera, los supe míos. Un cortejo en el que me encontré con títulos que en el contexto despertaron más sensibilidades que certezas, volví a los que han sido seguridad emocional para soporte de la vida y la muerte.

Por Jaime Chuchuca Serrano*

Después de un año de la explosión pandémica es concluyente que China, Rusia, algunos países orientales y Cuba lograron solucionar las necesidades básicas de la población referentes a la alimentación y servicios públicos. En la mayoría del mundo occidental se aplicó económicamente el sálvese quien pueda y un vacuo clientelismo. Las reglas de control biopolítico fueron dirigidas a la coerción, restricción, cuasi encarcelamiento y solo en una parte insignificante a la salud. Las grandes potencias que tienen posibilidades solucionar las necesidades económicas de la gente, han operado más bien para el salvataje del sector privado. Los gobiernos de la periferia han recurrido al salvataje privado a través del endeudamiento público y sus políticas han creado una psicosis generalizada.

Por Jonathan Báez* 

El 2020 mostró de lo que son capaces las élites empresariales para mantener sus privilegios, depredando las vidas de miles de personas sin límite alguno. La reconfiguración de un régimen de desigualdades, que antecede a este año se implementó, se institucionalizó y legitimó a través de la captura de las decisiones públicas: la verdadera pandemia. Dicho proceso involucra a una serie de actores, prácticas y redes que constituyen el “neoliberalismo a la ecuatoriana”. 

Por Julio Oleas-Montalvo*

Visto con la lente del mercado, covid-19 parecía un shock exógeno. Primero alteró la oferta, al diezmar la fuerza de trabajo e interrumpir las cadenas internacionales de manufacturas y suministros. Los confinamientos contrajeron los ingresos, lo que afectó a la demanda y bloqueó el consumo. La alarma sanitaria global perturbó las expectativas y detuvo la inversión. El planeta entero se hundió en la peor crisis de la historia del capitalismo. 

A través de esa lente no se ven las relaciones causales entre el capitalismo globalizado, el cambio climático y la aparición del SARS-CoV-2. Cuando más, las tres crisis -ambiental, sanitaria y económica- habrían, por casualidad, ocurrido al mismo tiempo.

Por Wilma Salgado*

La profunda crisis económica provocada por el confinamiento decretado en prácticamente todo el mundo, para combatir el coronavirus, obligó a recuperar el papel del Estado, en la mayor parte de países del mundo, inyectando masivos recursos económicos para estimular la reactivación productiva, proteger el empleo y paliar la crisis provocada por el confinamiento, sin embargo, el gobierno ecuatoriano, continuó aplicando las políticas de ajuste acordadas con el Fondo Monetario  Internacional: despidió empleados públicos; redujo el gasto y la inversión pública inclusive en salud y educación; privilegió el pago a tenedores de bonos de deuda pública externa; eliminó subsidios a los combustibles; incurrió en masivos atrasos en el pago a pequeñas y medianas empresas proveedoras del Estado; introdujo normas laborales restrictivas de derechos e incluso dictando leyes para limitar el monto del gasto y la inversión públicas a futuro. 

Por Jorge Basilago*

La tentación de caer en el lugar común es muy fuerte y repetida en los medios de comunicación: llega a su fin un año “diferente a todos”. ¿Hubo alguno que no lo haya sido? ¿Lo habrá después? Claro, vivimos el curso incierto de una pandemia –pocas veces estuvimos tan informados y tan confundidos, al mismo tiempo, y sobre un mismo tema-, y el confinamiento derivado de ella hizo que se modifiquen muchos aspectos de lo que conocíamos como normalidad

Por Tomás Rodríguez León*

El tiempo, dijo el filósofo, es  “imagen móvil de la eternidad inmóvil”, nos somete en sus manecillas a revisar el movimiento según el antes y el después.  Problema de un etéreo fugitivo que  nos despierta sobrevivientes  en el augurio existencial que  consuela diciendo que, a fin de cuentas. el tiempo pasa. Sin haber llegado al fin de una peste mundial, todos llegamos a la sentencia 2020: el año terrible.

Por Jaime Chuchuca Serrano*

Pocas veces la humanidad ha estado tan atónita como a inicios del 2020. Las generaciones de jóvenes actuales nunca vieron a la burguesía y la élite política tan desorientada, para después arremeter con su látigo expoliador con mayor rudeza. Las movilizaciones que han estallado en estos días se suceden en respuesta al estrangulamiento de la población. Sin embargo, el ánimo de las masas de la mayoría de países se mantiene suspendido frente a la reestructuración de los elementos más sensibles de la vida.