En los 40 años de “democracia” el Ecuador ha sido una sucesión de momentos difíciles: crisis económica, empobrecimiento, pérdida de la soberanía monetaria, inestabilidad política, masivas protestas sociales, caída estrepitosa de tres presidentes, rol dirimente de las fuerzas armadas, escándalos de corrupción, exgobernantes presos o enjuiciados, neoliberalismo y populismo.

Se cumplen cuarenta años desde el retorno a la democracia inaugurada por el gobierno de Jaime Roldós Aguilera. A éste le precedió una dictadura militar y le sucedió otros trece presidentes, de los cuales sólo cuatro completaron su mandato presidencial, tres fueron derrocados y sólo el correísmo logró dos reelecciones consecutivas para gobernar por más de diez años.

Cuatro décadas de una democracia secuestrada por la dictadura de la corrupción, cuyo clímax lleva los apelativos de “Arroz Verde” y “Lucas Majano”, y a la vez dolida por la sodomía causada por el autoritarismo verde flex que dejó todo menos la “mesa servida”, nos llevan a reflexionar sobre el tipo de democracia que heredamos a nuestras hijas e hijos y la necesidad de reinstitucionalizar el país.