Por Samuel Guerra Bravo*

1. La historia de un país avanza siempre en medio de las vicisitudes y luchas políticas y sociales que su propio devenir genera. En ese devenir y en esas luchas, ciertos conglomerados sociales (clases, estratos, facciones) son determinantes durante un tiempo y luego son desplazados por otros conglomerados sociales emergentes. Así camina la historia.

Por Samuel Guerra Bravo*

En Ecuador y en América Latina vivimos un racismo solapado que anida en el alma de ciertas élites, particularmente de las que nos gobiernan. Pretendemos demostrar que todos, incluso los que han preservado sus rasgos originarios, pertenecemos de algún modo a una única raza: la nuestra, la latinoamericana, la de los hijos de la “chingada”, la de los mestizos. Conclusión: si todos somos los mismos, tenemos iguales derechos frente a la vacuna y demás aspectos del Estado. Pero ¡no es así!

Por Samuel Guerra Bravo*

Una querida amiga me comparte una entrevista realizada a la filósofa mexicana Fanny del Río (1), a propósito de su libro Las filósofas tienen la palabra (Siglo XXI, 2020), en el cual recopila diez entrevistas a otras tantas filósofas mexicanas. El objetivo del libro es estudiar la presencia de la mujer dentro de la filosofía, pero el tema lleva a la entrevistada a poner en evidencia otros importantes aspectos como, por ejemplo: que la filosofía ha sido un universo de hombres, que desde los griegos se ha insistido en que la mujer no tiene capacidad para el pensamiento abstracto, vinculándola más con la intuición, las emociones y los sentimientos, y no con la razón. Esto, dice la entrevistada, es falso, y una historia verdadera de la filosofía resaltaría que las mujeres estuvieron presentes desde el principio a pesar de la prohibición, y de que tardó mucho en tener acceso a la educación formal.