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jueves, marzo 5, 2026

ESPECIAL: Salud transicional: la autogestión como destino y como condena

Por Jorge Basilago*

“Las personas trans e intersex han estado autogestionando su salud por aƱos, y esto ha llevado a que haya intervenciones de alto riesgo, sobre todo en poblaciones con las que trabajamos mucho en el Proyecto TransgĆ©nero (PT), como las trabajadoras sexuales trans en ocupación de calle, que recurren a los polĆ­meros, a la silicona, al aceite de bebĆ© o al aceite de cocina, todo por alcanzar la libertad estĆ©tica y una nueva construcción corporal e identitariaā€, detalla la antropóloga cultural MarĆ­a Laura Andrade, coordinadora del proyecto Salud en Cuerpos Distintos, ideado por Elizabeth VĆ”squez, fundadora y referente del PT.

Pero la autogestión sanitaria, en un contexto de abandono absoluto por parte del Estado –deudor eterno, hasta la fecha, en cuanto al diseƱo de polĆ­ticas estructurales para el sector de la diversidad sexual- y marginación social/laboral, es menos un gesto voluntario que una rabiosa y desesperada reacción. Un destino y una condena al mismo tiempo. ā€œEsas prĆ”cticas precarias son un reclamo, un grito de autonomĆ­a con el que las personas trans o intersex parecen decir: si el Estado no me garantiza el acceso a la salud, voy a gestionarla yo misma con mis compaƱerasā€, completa Andrade.

En cada punto de ese camino, las consecuencias dramĆ”ticas conviven con los milagros; y el desinterĆ©s oficial con los parches de contención que aplican el activismo por la diversidad y aquella parte de la sociedad sensibilizada con el tema. ā€œSi el Ministerio de Salud PĆŗblica (MSP) entrega las hormonas necesarias para el proceso de transición, estĆ” muy bien; pero tiene que haber un equipo interdisciplinario para analizar cada caso. Porque no todos los cuerpos van a reaccionar a los quĆ­micos de igual forma: mientras unos los pueden aceptar, a otros quizĆ”s les afecten el hĆ­gado, o el riñón, o la parte anĆ­mica. Pero creo que el Estado ecuatoriano no quiere ā€˜gastar’ con la población trans de esa maneraā€, cuestiona Diane RodrĆ­guez, psicóloga transfemenina y fundadora de la Asociación Silueta X y el Centro PsicoTrans de Quito, entre otras.

De hecho, entre 2016 y 2017, el tejido de organizaciones nacionales denominado Pacto Trans logró incidir en la redacción del ā€œManual de atención para personas con desórdenes del desarrollo sexualā€, que preparaban las autoridades del MSP en ese momento. MĆ”s allĆ” del tĆ­tulo patologizante –que juzga como ā€œdesordenā€ todo aquello que no se ajusta a la heteronormatividad-, el documento jamĆ”s llegó a aplicarse realmente en el sistema de salud. ā€œPor eso es tan importante que los jóvenes LGBTIQ+ se formen para ser autoridades: necesitamos ganar esos espacios, aunque no nos guste el asunto de la polĆ­tica o de la función pĆŗblica, porque solo ahĆ­ se logra hacer cambios verdaderosā€, razona por su parte Giovanny Jaramillo, abogado y activista transmasculino.

VacĆ­os que matan

Fuera del valioso reconocimiento constitucional de la no discriminación por orientación sexual ni por identidad de gĆ©nero –expresado en las Cartas Magnas de 1998 y 2008, respectivamente-, en el Ecuador no existen herramientas legales especĆ­ficas que garanticen el pleno acceso de las diversidades sexuales a varios de sus derechos. Este vacĆ­o normativo afecta tanto directa como indirectamente a la salud de la población LGBTIQ+, ya que quien ve entorpecido su acceso a la educación o a un trabajo digno, difĆ­cilmente contarĆ” con un plan de cobertura sanitaria pĆŗblica o con los recursos necesarios para procurarse un seguro privado. De hecho, varias personas trans, precarizadas o en situación de trabajo sexual, han muerto sin atención a causa de la covid-19; y a muchas mĆ”s se les anuló la posibilidad de cubrir sus necesidades bĆ”sicas.

ā€œCuando hablamos de salud transicional, sobre todo, se habla de grandes ausencias y omisiones que ocurren desde el Estado y se vuelven un tema de vida o muerteā€, advierte Andrade. ā€œLa ausencia de tiempo libre; de seguridad alimenticia; de un servicio de salud que te trate bien cuando vas a buscar algo que por derecho estĆ” garantizado; de un sistema educativo que te contenga; de una discusión en general sobre salud mental… tambiĆ©n el tema de la violencia policial estĆ” muy atravesado por la salud: para las personas trans que tienen intervenciones corporales, cualquier golpe o forcejeo puede significar el derrame de la silicona y graves consecuencias mĆ©dicasā€, completa.

Todo esto, atado al hecho de que la administración de justicia tambiĆ©n mira de soslayo a las diversidades: ā€œHay muchos casos de asesinatos o de violencia que quedan en la impunidad, porque a las instituciones pĆŗblicas no les suele interesar lo que suceda con la parte marginada de la sociedadā€, denuncia Nico Gavilanez, psicólogo, trans no binarie y coordinadore de la Unidad de Salud Trans ā€˜Tayra Evelyn OrmeƱo’, asĆ­ nombrada en conmemoración de una mujer y activista trans asesinada en el sector de ā€œLa Yā€, al norte de Quito. Para Gavilanez, los hechos de transfobia no son mĆ”s que una manifestación de la ā€œlimitación social de uso del espacio pĆŗblicoā€ que enfrentan estas personas: ā€œĀæCuĆ”ntas veces hemos visto mujeres trans en los centros comerciales, o trabajadoras sexuales trans en las calles, fuera de su zona y horario de labor?ā€, se pregunta.

Desde el activismo, las propuestas para superar estos vacĆ­os amenazantes incluyen tanto la asistencia humanitaria, como acciones de incidencia en materia legislativa y actividades de empoderamiento de las potenciales vĆ­ctimas, para evitar abusos. Asimismo, diferentes organizaciones han realizado talleres de sensibilización para funcionarios de instituciones pĆŗblicas, a fin de cambiar la percepción discriminatoria que tienen respecto de las personas trans. ā€œNosotros, en FEDAEPS (Fundación Ecuatoriana de Acción, Estudios y Participación Social), empezamos dando talleres por primera vez a la PolicĆ­a Nacional, en el aƱo 98-99, despuĆ©s de la Constitución de 1998. Porque la mayor fuerza represiva que enfrentamos, como diversidad sexual, fue la policialā€, recuerda Jaramillo.

Presencias que angustian

Ese diĆ”logo entre la sociedad y las instituciones polĆ­ticas es igual de complejo en el Ć”mbito de la salud. La patologización de ā€œlo transā€ genera una molesta paradoja: no solo se considera que estas personas tienen una enfermedad de la cual deberĆ­an ā€œcurarlesā€, sino que a la vez se reduce su posible tratamiento –quirĆŗrgico u hormonal- al plano de lo estĆ©tico, sin prestar la debida atención a otras variables mĆ”s acuciantes. De tal suerte, a menudo la presencia mĆ©dica angustia mĆ”s de lo que contiene: ā€œHay muchas maneras de nombrar la diversidad, la multiplicidad de cuerpos, formas y combinaciones sexo-genĆ©ricas… Le preguntamos a la gente del MSP, Āæpor quĆ© reproducir un lenguaje patologizante y omnipotente, que habla de ā€˜desórdenes’ o ā€˜enfermedades’? Y la respuesta fue: ā€˜Porque esta es la autoridad, es lo que dicen los mĆ©dicosā€™ā€, razona Andrade con un dejo de amargura.

Las conductas profesionales de esa Ć­ndole son tristemente habituales para la población trans e intersexual. En especial en el Ćŗltimo grupo, cuyos integrantes nacen con los atributos de ambos sexos y, en sus primeros aƱos de vida, son los mĆ©dicos –con aprobación de los padres- quienes determinan cuĆ”l es el rasgo dominante y les intervienen quirĆŗrgicamente para definir su identidad sexual. Se trata de una prĆ”ctica invasiva y por demĆ”s criticable, ya que jamĆ”s se le realizarĆ­a a una persona trans, antes de la mayorĆ­a de edad, una intervención semejante: ā€œEl cese de las actividades en que se mutila a los bebĆ©s intersex, es un tema que nos coaliciona intergeneracionalmente y tambiĆ©n con los colectivos intersex, con quienes tenemos muchas similitudes en cuanto a las vivencias violentasā€, enfatiza FabiĆ”n Tello, director del Proyecto TransgĆ©nero.

Como estrategia disuasoria –una vez mĆ”s, con la supuesta intención de ā€œcurarā€ a quien tienen enfrente-, algunos profesionales amenazan con cirugĆ­as de reasignación sexual como Ćŗnica alternativa; o buscan inspirar, por distintas vĆ­as, temor o rechazo hacia el objetivo transicional deseado. ā€œA mis 12 o 13 aƱos, cuando estaba iniciando la exploración de mi orientación sexual, una psicóloga le dijo a mi mamĆ” que me llevara a algĆŗn sitio como la DINAPEN, ā€˜para que vea cómo viven las personas que son asĆ­ā€™ā€, evoca Gavilanez, con lógico desagrado. En otros casos, la reiteración inagotable de miradas y preguntas insidiosas por parte de funcionarios o trabajadores de la salud, representa un calvario de baja intensidad que debe tolerarse para acceder incluso a un anĆ”lisis o revisión de rutina.

ā€œLos sistemas de salud deben comprender que una persona tiene un aspecto biológico y tambiĆ©n uno de gĆ©nero, que es una construcción cultural de identidad, y ambos tienen que ser atendidos y respetados segĆŗn la pertinencia mĆ©dica”, apunta Andrade. No obstante, todo ser humano –incluso los cisgĆ©nero, es decir, quienes expresan socialmente su sexo biológico- se ha sentido, alguna vez, rehĆ©n de un sistema de atención sanitaria que toma determinaciones sobre su cuerpo desde un saber monolĆ­tico, contemplando mĆ”s el siguiente paso del ā€œprocedimientoā€ que las sensaciones o emociones del paciente.

ā€œHay muchas maneras de nombrar la diversidad, la multiplicidad de cuerpos, formas y combinaciones sexo-genĆ©ricas… Le preguntamos a la gente del MSP, Āæpor quĆ© reproducir un lenguaje patologizante y omnipotente, que habla de ā€˜desórdenes’ o ā€˜enfermedades’? Y la respuesta fue: ā€˜Porque esta es la autoridad, es lo que dicen los mĆ©dicosā€™ā€

–MarĆ­a Laura Andrade

Brecha generacional

TambiĆ©n subyacen enclaves de discriminación o marginación a nivel educativo, aunque su nĆŗmero y su radicalidad parecen hallarse en descenso. Para Christian Paula –abogado, docente universitario y activista-, esto se debe a ā€œuna brecha generacional que se notaā€: ā€œEntre los estudiantes no hay tanto problema para entender la diversidad. Donde sĆ­ existen dificultades es entre ciertos docentes. La evolución de los derechos –como el cambio de nombre y gĆ©nero en la cĆ©dula, el matrimonio igualitario y la filiación homoparental- ya es un tema legal y entra en el plano de la normalidad, del cotidiano de la sociedad ecuatoriana. Sin embargo, los prejuicios y estereotipos sociales siempre generan una suerte de fricciónā€, analiza Paula, director del Instituto de Igualdad en GĆ©nero y Derechos (INIGED), de la Universidad Central del Ecuador (UCE).

SegĆŗn recuerda el entrevistado, una de esas situaciones de conflicto se produjo al cumplirse 20 aƱos de la despenalización de la homosexualidad en el Ecuador. A modo de homenaje, se colocó una gran bandera de las diversidades en una de las principales calles internas del campus de la UCE. En apariencia nadie puso objeciones, hasta que comenzaron a aparecer mensajes de odio en las redes sociales de la universidad: ā€œPor eso estamos trabajando en crear un curso online, que pondremos a disposición de la comunidad universitaria para la sensibilización acerca de conceptos, dinĆ”micas, derechos de la población LGBTIQ+ en el Ecuador, y especĆ­ficamente dentro del espacio universitarioā€, anuncia Paula, quien ademĆ”s preside la Fundación Pakta, que tambiĆ©n trabaja por los derechos de las personas diversas.

ā€œEn la escuela y el colegio se asume que los estudiantes son cisgĆ©nero, heterosexuales y ya. Y la educación sexual es solo con esa orientaciónā€, alerta en tanto Gavilanez, sobre el panorama en la educación bĆ”sica y media. A las fricciones citadas por Christian Paula se suma la ausencia de una ley que ampare a las niƱeces y adolescencias trans: de este modo, se complica no solo la posibilidad de diseƱar una asignatura que brinde información oportuna y segura a los estudiantes sobre esta situación, sino que se acentĆŗa la sensación de soledad y aislamiento que experimentan. Sin el acompaƱamiento adecuado, esto puede derivar en el abandono de los estudios o, en contextos de discriminación mĆ”s graves, en cuadros depresivos o autoagresiones.

Pese a que la incidencia del activismo sobre el Ministerio de Educación respecto de este tema ha sido limitada, Gavilanez destaca la apertura de ciertos docentes y autoridades escolares puntuales, asĆ­ como de los psicólogos de los Departamentos de ConsejerĆ­a Estudiantil (DECE) en aquellas escuelas donde hubo casos de alumnos trans. ā€œSe ha logrado llegar a mĆ”s instituciones educativas, sensibilizar al personal, a los directores y tambiĆ©n informar a padres y madres, para que sepan lo que estĆ” ocurriendo con sus hijes y cuĆ”les pueden ser los pasos siguientesā€, indica.

Proyectos que abrazan (I)

Despenalización homosexualidad/La Línea de Fuego
Fotografƭa tomada de Pride MƩxico

La comunidad diversa en general, sabe entonces que la salud –entendida como un delicado equilibrio entre todos los elementos que componen nuestras vidas, no solo como la ausencia de enfermedad-, estĆ” en sus propias manos. O en las de sus pares organizadxs, cuyas iniciativas les abrazan en lugar de expulsarles. La Unidad de Salud Trans ā€˜Tayra Evelyn OrmeƱo’-creada por los psicólogos Nico Gavilanez y Ɖdgar Zúñiga en junio de 2020-, por ejemplo, ofrece servicios gratuitos de gestión psicosocial, atención psicológica y medicina general. A partir de sus propias experiencias negativas como usuarios, Gavilanez y Zúñiga decidieron facilitar y humanizar el acceso de este sector de la población a la atención en salud integral.

ā€œNosotros no patologizamos las identidades trans, ni hacemos como en otros paĆ­ses donde se necesitan dos aƱos de terapia psicológica para acceder al tratamiento hormonal o quirĆŗrgico; lo que creemos indispensable es que la persona tenga un plan de vida y de transición, y eso se elabora en las sesiones de psicologĆ­aā€, explica Gavilanez. Y si bien admite que mucha gente estigmatiza y percibe con desconfianza las consultas psicológicas, seƱala que en general bastan ocho encuentros para cambiar esa idea, lograr una apertura y dar inicio formal a la transición. ā€œEn dos meses se puede hacer un gran trabajo; incluso en un mes la persona va viendo que tiene mĆ”s herramientas de las que creĆ­a para salir de donde estaba y ver mĆ”s claras las cosasā€, aƱade.

Un detalle que es preciso ver con claridad es el hecho de que ninguna de las organizaciones consultadas, como tampoco el sistema pĆŗblico de salud, facilitan la terapia hormonal: son lxs usuarixs quienes deben procurĆ”rsela, luego de que la consulta endocrinológica y los exĆ”menes de laboratorio correspondientes lo autoricen. ā€œLa mayorĆ­a de las personas llega con mucha ansiedad y su demanda es ā€˜quiero hormonas ya’, pero nosotros tratamos de comentarles que todo forma parte de un proceso de varias esferas, donde lo hormonal va ligado a lo social y a lo legal, por eso es tan importante tener un plan de vidaā€, observa Gavilanez.

ā€œHemos creado Grupos de Pares, para que quienes vienen a consulta puedan intercambiar experiencias e información que facilite su transición. Tenemos por separado grupos de adolescentes, de mujeres trans, de hombres trans y de personas no binariasā€, especifica le entrevistade. Muchos de estos pacientes no solo atraviesan situaciones socioeconómicas complejas, sino que ademĆ”s carecen de contención familiar, por lo que reunirse con quienes se hallan en circunstancias similares les proporciona una cuota de afecto imprescindible: ā€œSomos seres netamente sociales y tener redes de apoyo es nuestro principal sustento, porque cuando alguien inicia su transición, todo el contexto con el que se relaciona atraviesa dificultadesā€, subraya Gavilanez.

Justamente, al interior de la UCE, el INIGED busca construir un entorno universitario mĆ”s amigable para lxs estudiantes LGBTIQ+. ā€œComenzamos en 2017 a trabajar en temas de prevención de violencia sexual en espacios educativos a travĆ©s de investigaciones, procesos de capacitación y de sensibilizaciónā€, puntualiza Christian Paula. El punto de partida fue la aprobación del Protocolo de Prevención del Acoso y la Violencia Sexual de la UCE, en diciembre de 2017, a la que siguieron otras conquistas como la posibilidad –incluida en la reforma de la LOES de 2018– de cambiar la información personal en los registros internos de la universidad, y tambiĆ©n la inclusión de temas relacionados con la identidad de gĆ©nero y la orientación sexual en la Ćŗltima encuesta socioeconómica, de la que aĆŗn no se conocen los resultados.

ā€œAhora se ha ampliado un poco el espectro para generar mecanismos de investigación y sensibilización en temas de identidades LGBTIQ+, derechos humanos en general y tambiĆ©n hacer incidencia jurĆ­dica en cortes a travĆ©s de amicus curiae y en la capacitación de estudiantes en temas de derechos humanosā€, celebra Paula. En los Ćŗltimos meses, el INIGED desarrolló seminarios y foros virtuales sobre justicia transicional, derechos de las diversidades sexo-genĆ©ricas, derechos de la niƱez y adolescencia y equidad de gĆ©nero, entre muchos otros.

Cambios que inquietan

Todo nuevo perĆ­odo presidencial busca modelar el contexto general del paĆ­s. Y puede significar, para sus habitantes, una amenaza o una esperanza. Guillermo Lasso anunció en junio pasado la creación de la SubsecretarĆ­a de Diversidades, dependiente de la SecretarĆ­a de Derechos Humanos y a cargo de Felipe Ochoa. Pero dado el sesgo polĆ­tico de su gobierno, y su propia filiación religiosa como miembro del Opus Dei, la determinación de Lasso ha despertado mĆ”s inquietudes que optimismo. ā€œEl presidente actual, y el partido polĆ­tico que lo patrocina, no han sido muy condescendientes con los derechos de la población LGBTIQ+ y de las mujeres; mientras estuvieron en la Asamblea, de hecho, fueron los que mĆ”s obstĆ”culos colocaron en el desarrollo de derechosā€, avisa Christian Paula.

Diane RodrĆ­guez tampoco es demasiado optimista, pese a que mantuvo una reunión con el nuevo subsecretario y le pareció ā€œuna buena personaā€. La activista duda en cuanto al tiempo ā€œrealā€ y la capacidad de gestión de los que dispondrĆ” Ochoa, para cumplir con todos los asuntos urgentes del sector: ā€œSi hablo como defensora de los derechos humanos, quiero que le vaya bien; pero los bombos y platillos de inicio de gobierno siempre se apagan prontoā€, intuye. Aunque eso no le impide ilusionarse con presentar a la nueva Asamblea tres borradores de proyectos de ley, en los que aborda las problemĆ”ticas que juzga de atención prioritaria para el sector: violencia contra la población LGBTIQ+; acceso laboral; y cambio de datos registrales (sexo-gĆ©nero) en el documento de identidad.

ā€œEl tema de la subsecretarĆ­a lo considero ambiguoā€, coincide a su turno FabiĆ”n Tello. El director del PT tiene claro que ā€œlas instituciones no regalan nadaā€, pero sostiene que es importante dialogar con ellas para mantener abiertas las puertas. Y en este sentido, arriesga que el Ć”rea encomendada a Felipe Ochoa ā€œes un avance para tocar ciertos temas en materia de diversidad, pero tambiĆ©n es cuestionable porque sabemos quĆ© clase de diversidades entran en las polĆ­ticas pĆŗblicas mĆ”s amplias: quizĆ”s se abran espacios para la homosexualidad mĆ”s hegemónica –que ya ocupa lugares de poder tanto económicos como raciales-, pero no para quienes estĆ”n en la parte mĆ”s baja del privilegio social. Espero equivocarmeā€.

MĆ”s allĆ” de los anĆ”lisis escĆ©pticos, desde el activismo resulta evidente que la posibilidad de agilizar cambios que ya estĆ”n en marcha, corregir errores o impulsar nuevas medidas exige fluidez en la relación con la institucionalidad establecida. En especial si la idea es avanzar, como reclaman las organizaciones del sector, hacia un sistema de salud pĆŗblica incluyente, cuya construcción necesita de la perspectiva de las diversidades. ā€œEn lugar de estigmatizar los procesos de autogestión o autonomĆ­a que existieron y existen, tenemos que ver cómo se los puede traducir a una salud transicional con servicios sexo-gĆ©nero especĆ­ficos y sexo-gĆ©nero sensiblesā€, propone MarĆ­a Laura Andrade.

Proyectos que abrazan (II)

Celebración GLBTI+/La Línea de Fuego
Fotografƭa tomada de Pride MƩxico

ā€œDesde que empezó la pandemia, el PT se ha volcado al proyecto comunitario Puente Solidario, coordinado por Ana Almeida, que da asistencia humanitaria directa a personas de la diversidad sexo-genĆ©rica que se han visto desproporcionadamente afectadas. Eso ha incluido temas de salud como acceso a la vacunación, mascarillas, preservativos, pruebas de VIH y acompaƱamiento psicológico… Pero tambiĆ©n alimentos o kits de maquillajeā€, enumera Andrade, para explicar que la emergencia sanitaria detuvo en parte el desarrollo de otros programas del PT como el ya mencionado ā€œSalud en Cuerpos Distintosā€.

Creado originalmente para ā€œgenerar un protocolo de atención en salud ā€˜desde’ y ā€˜para’ las personas trans e intersexā€, una de las primeras actividades del proyecto fue la realización de una consulta participativa: ā€œLa idea era pensar la propuesta como un tejido de voces trans, intersex, no binarias, de activistas y colectivos que han sido parte del Pacto Transā€, afirma Andrade. ā€œUno de los hallazgos mĆ”s interesantes de la consulta fue la reafirmación de un concepto que acuñó Elizabeth VĆ”squez: el acompaƱamiento autogestionado en salud transicional. Tener la posibilidad de informarme, comprender y decidir desde mi autonomĆ­a, porque no es que yo habito en un cuerpo equivocado y tienen que venir a corregirmeā€, enfatiza.

Si se considera que cada transición es Ćŗnica –los tiempos, mĆ©todos, circunstancias sociales, culturales, geogrĆ”ficas y humanas nunca se combinan de la misma manera-, es obvio que la guĆ­a y el impulso necesarios para atravesarla serĆ”n tambiĆ©n muy personales. ā€œLa salud transicional no es solamente un camino binario de hormonas y cirugĆ­as, tambiĆ©n es nutrición. O sea, cómo la gente construye su cuerpo a travĆ©s del engordar o del perder peso, cómo eso se vuelve un constructo de gĆ©nero y cómo, por lo tanto, si una persona lo desea, debe estar acompaƱada por el tema psicológico, el endocrinológico y el estĆ©tico (pelo, barba)ā€¦ā€, ejemplifica Andrade.

ā€œLas ā€œenchaquiradasā€ y ā€œenchaquiradosā€ de Engabao, son el mejor ejemplo de la diferencia entre las transiciones de la periferia y de las grandes ciudades. No podemos ir a imponerles ninguna conceptualización sobre el tema, porque a elles les basta con unas chaquiras y su propia construcción personológicaā€, acota RodrĆ­guez, quien desde el Centro PsicoTrans de Quito tambiĆ©n brinda acompaƱamiento psicológico y grupos de apoyo para personas trans a pesar de los prejuicios. ā€œEn el listado de profesionales de la organización yo siempre me pongo en Ćŗltimo lugar, porque la gente al verme cree que voy a tratar de inducirles el cambio de sexo a sus hijes, con mi ā€˜mirada transexualizadoraā€™ā€, completa irónicamente.

Acerca del funcionamiento del centro, su director adjunto Zack ElĆ­as seƱala que, como medida preventiva contra la covid-19, en la actualidad estĆ”n trabajando vĆ­a online, con psicólogos voluntarios del Ecuador y de otros paĆ­ses. ā€œPero no solo nos ocupamos de las terapias para las personas que quieren iniciar su transición: tambiĆ©n separamos citas para hablar con sus familias, que a veces no las aceptan solo por su identidad de gĆ©neroā€, revela. Enfermero de profesión, ElĆ­as recalca la importancia de entender que las intervenciones quirĆŗrgicas que afrontan las personas trans no solo son ā€œestĆ©ticasā€: ā€œEn muchos casos de hombres trans se requiere de una histerectomĆ­a, porque el proceso hormonal afecta el Ćŗtero y es necesario quitarloā€.

ā€œĀæCómo hacemos una polĆ­tica pĆŗblica que responda a las necesidades de todas las personas trans?ā€, se pregunta por Ćŗltimo MarĆ­a Laura Andrade, en un ejercicio que lxs integrantes del PT reiteran a menudo. ā€œLo que pensamos y planteamos es que el proceso de transición corporal sea autónomo y decidido por uno mismo. Entender que aunque haya una norma estandarizada, para reconocer la identidad de las personas no tendrĆ­amos porquĆ© condicionarlas a que ocupen cierto canon, segĆŗn lo que se espera de un cuerpo masculino o femeninoā€, opina. La respuesta definitiva, en todo caso, dependerĆ” de una mayor articulación y debate entre los activismos y el Estado; sin apuro, pero sin perder tiempo. Como para que las urgencias y la autogestión dejen de ser el destino y la condena de todo el sistema.

ā€œEl presidente actual, y el partido polĆ­tico que lo patrocina, no han sido muy condescendientes con los derechos de la población LGBTIQ+ y de las mujeres; mientras estuvieron en la Asamblea, de hecho, fueron los que mĆ”s obstĆ”culos colocaron en el desarrollo de derechosā€.

–Christian Paula

 

 


*Jorge Basilago, periodista y escritor. Ha publicado en varios medios del Ecuador y la región. Coautor de los libros ā€œA la orilla del silencio (Vida y obra de Osiris RodrĆ­guez Castillos-2015)ā€ y ā€œGrillo constante (Historia y vigencia de la poesĆ­a musicalizada de Mario Benedetti-2018)ā€.

ILUSTRACIƓN: Chucuri


 

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