Todo el mundo conoce el dicho ‘pueblo chico, infierno grande’, pero esta frase significa algo distinto en la Vía Auca. Aquí, como dice Manuel Méndez, uno de los líderes jóvenes de las recientes paralizaciones en la zona, el dicho refiere a un fenómeno que define el lugar: ‘Casi no hay nadie, parece que no pasa nada, pero somos gente brava y hacemos la lucha grande’.

En la pasada “Fiesta de las luces” en Quito, más allá de ser una plantilla endosada en cada edificio significativo del centro histórico con rellenos de imágenes animadas, algunas intentando calzar en las estructuras, como la de San Francisco, y otras proyectadas por proyectar, como en la Plaza Grande y Santo Domingo; más allá de unas atrocidades, como los paraguas colgando en una calle o la esfera gigante de alguna discoteca de los 80; hubo ciertas novedades, como esa especie de ballenas voladoras en la 24 de Mayo; y otra, que me atrapó por su sencillez: el homenaje a los desaparecidos, en la Mejía y García Moreno.

29 agosto 2018

Pierdo el bus de las siete de la mañana y no hay otro hasta las once. Me toma por sorpresa dado que es día de feria y la feria de Simiatug, ubicada en el cantón Guaranda, provincia Bolívar, es grande, importante. Pero hay otro bus, me explica un chofer evidentemente ansioso por llenar su vehículo. Sale en cinco minutos, dice y me va a dejar cerca.