Por Natalia Sierra*

Llegaron los conquistadores europeos trayendo su culpa judeo-cristiana y marcaron con ella al “indio” y, más aún, a la “india”, que era doblemente culpable por ser “india” y mujer. Culpables de habitar la tierra prometida para los blancos, culpables de ser “indios”, culpables de existir. Convertidos en el mal ontológico fueron instrumentalizados como chivos expiatorios, para que la universitas moderna colonice el planeta. Han sufrido el peso de esa culpa durante 529 años. Esa maldita culpa impuesta ha sido el argumento, primero de los blancos colonizadores luego de los mestizos colonizados y colonizadores, para justificar el despojo sistemático que han hecho y siguen haciendo de los territorios, las culturas y los saberes de los pueblos originarios. Esa maldita culpa ha sido el argumento para el etnocidio de la conquista y la colonización perpetua, de dimensiones mayores que el holocausto nazi, que cometieron y cometen contra los pueblos del Abya-Yala. Esa maldita culpa ha sido el argumento para esclavizarles, explotarles, someterles y humillares, con todo el derecho colonial y neocolonial.  


Comunicado de la Comisión de Vivencia Fe y Política; Comuna; Movimiento Revolucionario de los Trabajadores; y, Montecristi Vive


📌La Línea de Fuego en su apertura a las distintas voces de izquierda reproduce este comunicado a solicitud de los firmantes.


Salimos agotados de un proceso electoral plagado de irregularidades y con serias sospechas de fraude en la primera vuelta. De los dos candidatos nominados por un Consejo Nacional Electoral incompetente, el de la derecha neoliberal obtuvo el mayor número de votos. El correísmo -el progresismo conservador- fue derrotado. El voto nulo consolidó la dignidad y la resistencia, herencia histórica de los movimientos sociales y, en especial, de la reserva moral y ética del país, la Conaie.

Ecuador enfrenta la segunda vuelta entre Andrés Arauz, candidato del progresismo conservador auspiciado por Rafael Correa y Guillermo Lasso, de la derecha liberal. En ese trance político, PACHAKUTIK, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, CONAIE, el Frente Unitario de los Trabajadores, FUT, el movimiento de mujeres y un gran número de organizaciones sociales y políticas de la izquierda ecuatoriana llamamos a VOTAR NULO. Esto motivó un escrito de Boaventura de Souza Santos donde señalaba su “perplejidad” por esta decisión: ¿por qué no votar por Andrés Arauz? “Si Arauz es de izquierda, al menos en comparación con Lasso, sería de esperar que las energías se canalizaran para derrotar al candidato de la derecha”. Boaventura dice que el debate debería centrarse en el programa y no en “la integridad de los candidatos”. Y, desde el punto de vista del programa, Arauz está a la izquierda de Lasso.

Por Jorge Oviedo Rueda*

Pasado más de un mes de las elecciones generales realizadas en el Ecuador, ya me llamaba la atención de que no hayan salido a la palestra pública los padres de la “victoria” yakusista. Parecía una victoria huérfana de estrategas y genios “cocineros” del despunte espectacular del movimiento indígena, poniendo su prestigio y fortaleza a la altura de los mejores momentos históricos del movimiento. Pero era una falsa impresión. Como setas en el bosque, por allá y por aquí, comienzan a surgir los padres putativos de semejante hazaña. 

Por Natalia Sierra*

Mientras observaba la toma de posesión del nuevo gobierno estadounidense, recordé las tesis desarrolladas por Theodoro Adorno y Marx Horkheimer en su Dialéctica de la Ilustración. Un espectáculo al mejor estilo de la industria cultural hollywoodense tuvo lugar el día de la toma de funciones de Joe Biden y Kamala Harris. Más que un acto político de cambio de mando gubernamental parecía un show artístico, al estilo de los premios Oscar. La presencia nada inocente de Lady Gaga, Jennifer López y Garth Brooks, estrellas de la cultura de masas del pop gringo, del pop latino y del country pop, fue fundamental para convertir un acto político en un show mediático, con el cual creo se esperaba afirmar la democracia del espectáculo, la democracia de las masas mediatizadas, y con ello intentar suturar la fractura de la sociedad norteamericana. 

Por Natalia Sierra* 

Ni las mejores teorías feministas, ni los discursos políticos feministas, ni mi propia experiencia como mujer me revelaron con tanta claridad la lógica de la dominación masculina, como la obra de danza Enter Achilles del grupo DV8. El arte tiene el don de mostrar desde la belleza las peores pulsiones humanas que definen todo sistema de dominación, y tocar más que nuestra consciencia nuestro cuerpo sintiente. 

Por Natalia Sierra*

El 6 de enero de 2021, el planeta observó el asalto al Capitolio, sede del Congreso, por grupos de estadounidenses partidarios del repúblicao Donald Trump que rechazan el triunfo electoral del demócrata, Joe Biden. Escenas que en los estados fallidos y las democracias restringidas de los países periféricos son habituales, dibujaron la imagen de la democracia imperial como presagio de los tiempos que vienen.

Por Jorge Basilago*

Quito, 29 octubre de 2019.- El estruendo de las bombas y pedradas se cuela a través de las ventanas. Flota en el aire el picante olor del gas lacrimógeno. Los helicópteros y trucutrus atruenan el cielo y la tierra. Cada esquina y cada parque se llenan de barricadas. Mientras el impotente poder reprime, la televisión emite dibujos animados. Los muertos y mutilados no están allí; los miles de manifestantes anónimos, tampoco.

La rebelión como semilla de un nuevo futuro

Sí, rebelión en los Andes ecuatorianos y en muchos otros puntos de toda Nuestra América como Chile, Bolivia, Colombia, Haití… En definitiva, la frustración popular creada y acumulada por la civilización de la desigualdad y los estragos que ésta va dejando en la periferia del mundo, ha generado una explosión social que hace temblar al escenario político nacional y regional. Semejante movilización popular equivale a un terremoto que mueve y cuestiona las bases de nuestras sociedades inequitativas e injustas, y hasta cuestiona a las viejas formas y los viejos conceptos usados para entender a los sectores populares y su sufrimiento.

Adrián Tarín Alberto Acosta Alejandra Santillana Alfredo Espinosa Anahi Macaroff Atawallpa Oviedo Carlos Villacís Carlos Terán Puente César […]

Leyendo el libro El gran fraude

Escribir sobre lo que acontece es siempre difícil, la delgada línea entre el pensamiento agudo y la imposibilidad para ver la totalidad está marcada por el lugar que ocupamos y desde donde hablamos. ¿Cómo interpretar lo que no termina de enterrarse y al mismo tiempo recuperar el sentido histórico de la crítica? El gran fraude, ¿del correísmo al morenismo? (2018) constituye un ensayo de memoria viva de un proceso que va decantándose con el tiempo y se asienta para que podamos mirar complejidades, ambivalencias y contradicciones.