Por Stalin Herrera*

Personalmente soy muy crítico del gobierno de Correa y coincido en que Lenín Moreno es una expresión de su decadencia, aún así evito situarme en el dualismo de correísmo vs. anticorreísmo porque es una polarización que tiende a oscurecer el paisaje político y, sobre todo, el uso peyorativo del correísmo tiende a menospreciar el fenómeno político que marcó la experiencia histórica reciente, así como su efecto en la subjetividad política de la población –no es por nada que PAIS llegó a convertirse en una fuerza política nacional y Arauz arrancó en estas elecciones con la fidelidad del 20 o 30% del electorado–.