Por Hugo, el búho

Cuenta la leyenda, así empezó mi abuelito a contarme la historia de Agustín, o “Agus”, como lo llaman sus allegados; o “Gus” como lo nombran sus vecinos; o “Tín” como lo denominan sus amigos banqueros, es un hombre pragmático, al que de pequeño le regalaron un chanchito de acero para que aprenda el valor de ahorrar. Cuando ya estaba lleno, sus padres le soldaban la ranura de las monedas y tiraban el chanchito a la piscina. “Agus” tenía que lanzarse y sacar la alcancía del fondo. En una de esas zambullidas se demoró más de la cuenta, y desde ahí tiene alojada una burbuja en el cerebro que se expande cada que le nombran la palabra: “dinero”.