Por Carlos Terán Puente*

El Código Orgánico de la Salud (COS) regresó al limbo por el veto presidencial. Ha transcurrido casi una década, dos gobiernos y una media docena de ministros de salud sin capacidad  articular un código para el sector. Se evidencia la ausencia de una visión compartida, de un proyecto sanitario nacional que resuelva los conflictos de interés entre dos paradigmas: salud-derecho y salud-mercancía. No se dispone de un marco normativo que garantice el bien común. El Acuerdo Nacional por la Salud Pública Ecuatoriana, la Mesa de Salud del Pacto Social por la Vida, expresan la importancia de impulsar un proceso social por la salud colectiva. La Cumbre Salud Nacional Ecuador, realizada el 14 y 15 de Octubre 2020, ofreció valiosos insumos para el debate sin aparcamiento en instancias partidistas o electorales. La salud colectiva merece un proyecto pensado y puesto en marcha por la sociedad, sin supeditarlo a los tiempos legislativos ni a efímeros gobiernos. Es asunto de Estado y en éste, la soberanía es de la sociedad y sus organizaciones; la Constitución lo dice.