Por Samuel Guerra Bravo*

En Ecuador y en América Latina vivimos un racismo solapado que anida en el alma de ciertas élites, particularmente de las que nos gobiernan. Pretendemos demostrar que todos, incluso los que han preservado sus rasgos originarios, pertenecemos de algún modo a una única raza: la nuestra, la latinoamericana, la de los hijos de la “chingada”, la de los mestizos. Conclusión: si todos somos los mismos, tenemos iguales derechos frente a la vacuna y demás aspectos del Estado. Pero ¡no es así!

Por Hugo el búho

Estimado Presidente de Carondelet.-

He sido nombrado desde la Secom para escribir un informe sobre los debates de los candidatos y generar conclusiones sobre qué mismo pasó. La verdad sea dicha:los candidatos son tan pero tan malos, tan mediocres, que, si usted hubiera participado, les hubiera barrido. Todos extrañamos a Alvarito, porque él sí es un meme de cepa, no como éstos que son un mal remedo del empresario al que le negaron la candidatura. 

Por Tomás Rodríguez León

La pandemia cuestiona  con severidad   los  pilares de la democracia occidental y cristiana.  Las heridas que la epidemia  deja en el cuerpo político y social exponen la incapacidad de recuperación económica del mundo capitalista, por pérdida de la confianza en los gobernantes  y  por su  extravío descomunal  para enfrentar los  desafíos de la  reciente realidad. Los andamiajes  del Estado sufren  descomposición pandémica con alaridos liberales en retirada, repliegue casi criminal que no salva vidas. Pero los partidos comunistas gobernantes, manejan el momento con  su buena práctica social disciplinaria.