Por Jorge Basilago*

En la región noreste de Sudáfrica, el Transvaal, viven los Bapedi. Son un pueblo paradójico: uno de los grupos étnicos más castigados por la discriminación y la violencia racial institucionalizada, tiene sin embargo una música tradicional festiva y alegre. Cuando Zenzile Miriam Makeba los conoció, siendo apenas una adolescente, se enamoró de ese rasgo que ella compartía desde pequeña, en un país donde las rejas y los golpes oscurecían los sueños de la inmensa mayoría. “Cuando niña, me gustaba trepar a los árboles y ponerme a cantar. Me imaginaba que era un pájaro y volaba…”, recordaba.

Por Ela Zambrano

A inicios de 2020, veíamos como China hacía cuarentena para evitar que un virus se propagara. Era una película de ficción y el virus parecía que estaba lejos. Dos meses después, ese virus llegó también al país y a América Latina. Tiempo después, las restricciones para disminuir el contagio llevaron a las frágiles economías de personas, empresas y países a pique, castigando a los de siempre, entre ellos, las mujeres: 13 millones de ellas, en América Latina y el Caribe, fueron expulsadas del mercado laboral el año pasado, poco más que toda la población de Bolivia. 

Por Francisco Escandón Guevara*

La revolución industrial transformó la realidad productiva del planeta, en adelante la sociedad se polarizó entre una burguesía propietaria y un incipiente proletariado que se organizó en torno a los sindicatos. 

Para entonces, la demanda de manufacturas y el deseo empresarial de mayores ganancias justificaron el enrolamiento de las mujeres y niños al trabajo renumerado, pero las condiciones salariales y humanas fueron más precarizadas que en los adultos varones. Se impuso el régimen de sobreexplotación que prolongaba labores de hasta 16 horas diarias y bajas remuneraciones.

Por Natalia Enríquez*

¿Somos sensibles solamente al horror?, dejamos de apreciar la belleza de un giro, de un drible, de los dos goles, que llegaron en el tiempo y espacio justos, representación de una ganancia popular frente a una invasión militar. Ese fue el contexto de la gloria de Maradona. Quien no pueda ver en ese gesto, en ese gol, la eliminación de Inglaterra de la final del mundial México- 86 y de las Malvinas, no podrá ver la leyenda.

El silencio en las calles, debido a la pandemia que atraviesa el planeta, no necesariamente significa que haya silencio en las casas. De hecho, gobiernos de diferentes países se están preparando para aumentar las plazas de acogida para víctimas de violencia doméstica. En Ecuador, desde que tiene efecto el actual estado de excepción, la Fiscalía ha registrado 500 denuncias. Sin embargo, expertas de casas de acogida entre Quito, Cuenca y Guayaquil advierten: muchas mujeres no llaman, porque tienen a sus agresores cerca. 

Nosotras que nos fuimos encontrando

Palabras primeras

Escribimos ensamblando dos subjetividades, dos voces, dos formas de ver el mundo, dos historias que con experiencias distintas, deciden tejer lo común. Escribimos en primera persona del singular y plural, porque apostamos a hablar desde la experiencia propia y encarnada.