Son tiempos complejos los que vive el Ecuador, en verdad. Tiempos en los cuales se marcha aceleradamente “al fondo” y a la “derecha” , y en donde el neoliberalismo ha vuelto en toda su magnitud. Y si bien abruman los casos de corrupción que día a día se develan y la arremetida neoliberal que nos golpea, una máxima merece la pena repetirse una y otra vez: “prohibido olvidar”.

Abundantes recursos naturales

Concentración de biodiversidad

Por el territorio continental de Ecuador atraviesa la Cordillera de los Andes que divide en tres regiones naturales Costa, Sierra y Oriente, donde se registra diversidad de pisos climáticos y como consecuencia de ello posee variedad de especies de flora, fauna y sistemas ecológicos. Además, forma parte del territorio nacional el Archipiélago de Galápagos que constituye la cuarta región.

Ecuador sigue padeciendo las secuelas de la “enfermedad holandesa” que se generó entre los años 2011 a 2014, cuando los precios del petróleo en los mercados internacionales superaron los USD 100 por barril. En este periodo, las exportaciones de petróleo y derivados sumaron USD 54.146 millones, hecho inédito en la historia económica del país.

Cuando el enemigo del pueblo vive en todos los bandos

Hemos estado acostumbrados, especialmente en América Latina y otras regiones de la periferia capitalista, a escuchar enérgicos discursos en contra del “imperialismo yanqui”. Y sin duda que ese imperialismo posee un historial muy poco agraciado, el cual va desde la injerencia en las políticas internas de los países hasta las intervenciones militares -directas o indirectas- dependiendo, casi siempre, de cuántos recursos -petroleros, energéticos, geoestratégicos, etc.- estén en juego. En todas esas injerencias, la sangre de muchos inocentes de la periferia ha sido derramada.