Hugo, el búho

En la comodidad de sus humildes casómetros, aquí o en Miami, la noche del 15 de mayo, los sacrosantos empresarios y banqueros de ecuatorianos, conectados en línea con el Ministro de Finanzas, Richard Martínez, con Jaime Nebot, Guillermo Lasso, María Paula Romo y unos cuantos periodistas adictos al poder, monitoreaban los votos que se necesitaban en la Asamblea Nacional para aprobar la “Ley ApoyoHumanitario”, que al fin después de décadas de sufrimiento patronal, se hacía realidad. Al fin los empresarios podrían pagar lo que les venga en gana a esos obreros y empleados vagos; y ellos, solo ellos, pondrán las condiciones de cómo y cuándo se trabaja.

 
Por Rumi Cevallos
Tomado de La República Perú https://bit.ly/35Y5nHH

La crisis sanitaria ha devenido en crisis humanitaria, con punto de origen en China a fines de diciembre y rápidamente expandida a nivel global, por la acelerada difusión del Covid 19, incrementada por la interconexión mundial, la aguda urbanización planetaria, la debilidad de los sistemas públicos de salud, aquejados por décadas de políticas neoliberales, y menospreciada por estrechas élites gobernantes (los Trump y Bolsonaro), hoy pone en cuestión si el mundo construido es capaz o no de proteger la vida de sus habitantes.

Entrevista con Alberto Acosta

La situación caótica que vive Ecuador y el mundo respecto al cononavirus (Covid-19), para Alberto Acosta, puede dar paso a un repensar de muchos paradigmas que tenemos establecidos en el día a día, en lo que llamamos “normalidad”. Si bien las medidas adoptadas por el gobierno ecuatoriano, como pagar la deuda en lugar de destinar esos fondos a la emergencia sanitaria, dejan ver las costuras de un sistema social y económico que desde hace mucho ha estado a punto de romperse. Ahora esas costuras son más visibles, como ha sido costumbre, los menos favorecidos son los que tienen su existencia pendiendo de un hilo, sea por enfermedad o por hambre.

“La situación social en Ecuador es lamentable. El 75% de la renta nacional recae en menos del 20% de la población. El resto sobrevive con salarios mensuales de poco más de 5.000 pesetas y la situación de los obreros subempleados es aún peor. Problemas heredados de 150 años de historia que sin duda tienen una solución a largo plazo”. Con esta frase concluyó un artículo publicado en mayo de 1979 en el diario español El País, en el que describía el perfil del entonces ganador de los comicios presidenciales del retorno a la democracia representativa, Jaime Roldós Aguilera.

La prioridad de la humanidad debe ser la lucha por la vida. La pandemia mundial del coronavirus ha jaqueado al planeta. Incluso, se ha acelerado la tendencia hacia una nueva crisis financiera global (que ya se veía venir), quizá mucho más grave que la crisis de 2007-2009. Tal situación puede ir cerrando el acceso al financiamiento desde los mercados internacionales, tema complejo sobre todo para aquellos países exportadores de un petróleo cuyo precio se va acercando a mínimos históricos de un poco más de 20 dólares por barril.

Entre una crisis estructural y una fragilidad mortal

El Ecuador enfrenta una coyuntura llena de urgencias fiscales y con un ambiente internacional muy complejo –incluyendo el efecto del coronavirus– que estrangula las cuentas externas. Sin embargo, tales urgencias solo manifiestan una crisis económica estructural, profunda y de larga duración.

¿Ecuador entre los países más felices?

A finales de 2019 se publicó el Reporte Mundial de la Felicidad realizada por la ONU, a través de una encuesta realizada por Gallup. Los entrevistados evalúan su vida en una escala de 0 a 10, donde 0 representa la peor vida y 10 la mejor vida posible. Se incluyen seis componentes: niveles del PIB, esperanza de vida, generosidad, apoyo social, libertad y corrupción.