✍🏽 Por Agustín Burbano de Lara

Los “lúcidos” análisis de la real politik, tras la elecciones de las autoridades del Consejo de Administración Legislativa (CAL), los “nosotres pactamos con CREO porque ustedes pactaron con los socialcristianos”, no hacen más que reactualizar los síntomas y las condiciones de la segunda victoria del Presidente Lenín Moreno en 2021 y de todos los sectores a quienes este defendió y ha representado poco después de ser electo.

Por Francisco Escandón Guevara*

A partir del bum petrolero ecuatoriano, en la década de los setenta del siglo anterior, se introdujeron políticas de subsidios al gas licuado, gasolina y diésel como mecanismos de redistribución de la riqueza.

En los años posteriores, a través de las Cartas de Intención con el Fondo Monetario Internacional (FMI), se negociaron medidas de ajuste estructural que aceptaron reducir el gasto público de los países y minimizar el rol del Estado en la economía.

Por Abraham Grijalba Calero y Ximena Grijalba Calero*

La historia del triunfo del candidato de extrema derecha, el neoliberal Guillermo Lasso (CREO), representante del sector bancario y financiero, explicada en 12 pastillas:

  1. La derecha ecuatoriana -gracias al grave error histórico del correísmo al nombrar como su sucesor a Lenín Moreno- logró posicionar en el imaginario de la sociedad ecuatoriana, que el manejo catastrófico del Estado estos últimos cuatro años se debía más a la ineptitud de Moreno que a la aplicación del Programa neoliberal del movimiento de derecha CREO, con el cual gobernó. 

Por Lizardo Herrera*

Wendy Brown, en su libro, In the Ruins of Capitalism, sostiene que el neoliberalismo significa la destrucción de la sociedad, es decir, del vínculo social entre las personas. El neoliberalismo recurre a una ficción para llevar a cabo su proyecto de poder: la imagen de individuos que por sí solos y en todo momento son capaces de tomar decisiones racionales en favor de sus intereses individuales. El egoísmo y la codicia personal, por tanto, se convierten en los valores centrales y cualquier intervención de un organismo superior, en este caso el gobierno o más precisamente el Estado, son vistos como una intromisión que interrumpe el desenvolvimiento “natural” de los procesos dañando así el “normal” funcionamiento de la sociedad que da por sentado que velar por el interés personal es sinónimo de bienestar general. La llamada “mano invisible” se transforma en un “artículo de fe” en la medida en que se cree que si se deja negociar a los individuos por sí solos se alcanza un equilibrio que favorece el “libre” desarrollo y desempeño de la economía. En este sentido, libertad significa la libertad de los poderosos para ejercer el poder y acumular riquezas a su beneplácito, así ello implique la no libertad y hasta la esclavización de los trabajadores o, en su defecto, de todos quienes no tienen capacidad para negociar en igualdad de condiciones.

Por Jonathan Báez* 

El 2020 mostró de lo que son capaces las élites empresariales para mantener sus privilegios, depredando las vidas de miles de personas sin límite alguno. La reconfiguración de un régimen de desigualdades, que antecede a este año se implementó, se institucionalizó y legitimó a través de la captura de las decisiones públicas: la verdadera pandemia. Dicho proceso involucra a una serie de actores, prácticas y redes que constituyen el “neoliberalismo a la ecuatoriana”. 

Por Gerard Coffey

Quito, 23 de julio de 2020.- La política que ha implementado el gobierno de Lenín Moreno nos devuelve al pasado mientras otras naciones del mundo han desestimado la agenda neoliberal. Según el consultor y estratega político, Decio Machado, el Ecuador está cerca de convertirse en un “Estado Fallido”, en quiebra económicamente y sin futuro social. La visión es pesimista.  

Por Régine Chiffe, artista y escritora francesa

El confinamiento o la sociedad de claustro; la corrupción que se ha evidenciado en plena pandemia; y, la nueva esclavitud son temas analizados por  Atawallpa Oviedo Freire, investigador del pensamiento y episteme indígenas, filósofo, periodista y caricaturista.

Por Alberto Acosta y John Cajas-Guijarro*

La crisis sanitaria provocada por el coronavirus terminó por agudizar y complicar mucho más la recesión económica global que estaba en marcha desde tiempo atrás. Se habla incluso que sería una crisis mayor a la Gran Recesión (crisis financiera internacional de 2007-2009) y comparable a la Gran Depresión de 1929-1939[2]. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ya le otorgó un nombre: el Gran Confinamiento. Según previsiones del mismo Fondo de abril de 2020 [3], para dicho año la economía mundial caería 3%, una contracción mayor que aquella registrada en 2009 de 0,1% según el FMI o de 1,7% según el Banco Mundial (BM). Semejante crisis económica, que exacerba la crisis civilizatoria provocada por el capitalismo mundial, necesita enfrentarse desde múltiples aristas. Entre ellas se encuentra la arista institucional de la economía global.

Por Mario Unda

Uno de los signos de estos tiempos es la guerra contra el trabajo. Y, la epidemia, con su secuela de temor, ansiedad y desesperación, les vino “como anillo al dedo” (la frase es de un alto funcionario gubernamental) para lanzar sobre las clases laboriosas los golpes salvajes y despiadados que la resistencia popular contuvo desde 1981.

Por Julio Oleas-Montalvo

El próximo octubre el Consejo Nacional Electoral (CNE) debe convocar a elecciones para el 28 de febrero de 2021. Si no se presenta una intempestiva renuncia −no improbable, dada la presión social y política− y no prospera el golpismo, el 24 de mayo de 2021 el Ecuador tendrá nuevo Presidente, según manda la estropeada Constitución de Montecristi.

Hugo, el búho

En la comodidad de sus humildes casómetros, aquí o en Miami, la noche del 15 de mayo, los sacrosantos empresarios y banqueros de ecuatorianos, conectados en línea con el Ministro de Finanzas, Richard Martínez, con Jaime Nebot, Guillermo Lasso, María Paula Romo y unos cuantos periodistas adictos al poder, monitoreaban los votos que se necesitaban en la Asamblea Nacional para aprobar la “Ley ApoyoHumanitario”, que al fin después de décadas de sufrimiento patronal, se hacía realidad. Al fin los empresarios podrían pagar lo que les venga en gana a esos obreros y empleados vagos; y ellos, solo ellos, pondrán las condiciones de cómo y cuándo se trabaja.

 

Por Jonathan Báez Valencia

Tomado de la Unidad de Análisis y Estudios de Coyuntura 

En los últimos días los recortes presupuestarios a los salarios a las Universidades Públicas desencadenó una serie de protestas por su restitución, ya que afecta el funcionamiento para la formación de personas de escasos recursos que ven en lo pública la posibilidad de mejorar su bienestar y, al mismo tiempo, aportar a la sociedad con su trabajo, como por ejemplo los miles de servidores de la salud, formados y formadas en las aulas de estas universidades que luchan por sostener vidas.