Por Tomás Rodríguez León

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la pandemia el 11 de marzo del 2020; China fue el escenario  primario con un indicador relativo de  81 181 casos con 3 277 fallecidos y  una tasa de mortalidad de 4,04 %;  en  Italia y España colapsaron los sistemas de salud y  superaron el número de fallecidos de la China; luego EE.UU. registró irrefrenablemente el primer lugar en número de infectados y muertes a nivel global; en Ecuador, el primer caso  fue el 29 de febrero del 2020, el 13 de marzo se notificó su deceso y hoy tenemos una de las tasas de mortalidad más altas.

El año veinte del siglo XXI transcurre con la primera “pandemia global” –valga la tautología- que afecta a la especie humana. El SARS-CoV2 es el protagonista y ocasionó una peste de tal propagación, que todas las anteriores no alcanzaron. Ha demostrado suficiente poder para enfilar a la humanidad en un largo, doloroso y conflictivo tiempo. Aunque no tendrá la mortalidad de la precedente, la “gripe española”, se ha catalogado como “la emergencia sanitaria más importante de los últimos tiempos”(1).

Por Jonathan Báez Valencia*

La lógica del recorte y ajuste del sector público es la principal característica del gobierno del mandatario ecuatoriano, Lenín Moreno. Una posición que cobró la vida de alrededor de 5 532 ecuatorianos confirmados por coronavirus y 3 444 probables debido a los recortes y despidos en el sector de la salud realizados antes de la pandemia. No obstante, la situación no se detuvo allí. El análisis del gasto efectuado en este sector durante el primer semestre de 2020 (enero-junio), principal período de la pandemia, muestra que este fue menor en comparación al mismo lapso de tiempo en 2019.

Por Paúl A. González y Fernando Bajaña*

Se ha convertido en algo frecuente observar en publicaciones de diarios y revistas, la exposición de un discurso sobre la condición humana que resalta una concepción individualista del hombre. En ese aspecto, a la hora de justificar dicha sentencia, no se escatima en la búsqueda de premisas y supuestas evidencias en la más amplia diversidad de disciplinas y campos del conocimiento. Por un lado, es común advertir sendas interpretaciones reduccionistas de las dinámicas evolutivas, en las cuales se pasa por alto la determinante influencia de las mutaciones genéticas y las afectaciones ambientales en el desarrollo y permanencia de las especies, para concentrarse en el clásico estribillo de que en la naturaleza “sobrevive el más fuerte”. El ejercicio referido, inclusive, llega hasta revisiones psicológicas, mediante las cuales se intenta probar una suerte de racionalismo utilitarista, según el cual los individuos de la especie humana están condicionados mentalmente a emplear criterios de maximización en la toma de sus decisiones.

Por Régine Chiffe, artista y escritora francesa

El confinamiento o la sociedad de claustro; la corrupción que se ha evidenciado en plena pandemia; y, la nueva esclavitud son temas analizados por  Atawallpa Oviedo Freire, investigador del pensamiento y episteme indígenas, filósofo, periodista y caricaturista.

Por Alberto Acosta y John Cajas-Guijarro*

La crisis sanitaria provocada por el coronavirus terminó por agudizar y complicar mucho más la recesión económica global que estaba en marcha desde tiempo atrás. Se habla incluso que sería una crisis mayor a la Gran Recesión (crisis financiera internacional de 2007-2009) y comparable a la Gran Depresión de 1929-1939[2]. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ya le otorgó un nombre: el Gran Confinamiento. Según previsiones del mismo Fondo de abril de 2020 [3], para dicho año la economía mundial caería 3%, una contracción mayor que aquella registrada en 2009 de 0,1% según el FMI o de 1,7% según el Banco Mundial (BM). Semejante crisis económica, que exacerba la crisis civilizatoria provocada por el capitalismo mundial, necesita enfrentarse desde múltiples aristas. Entre ellas se encuentra la arista institucional de la economía global.

Al 27 de abril de 2020, el Comité de Operaciones de Emergencia Nacional (COE-N) ha informa que el Instituto Nacional de Investigación en Salud Pública (INSPI) ha procesado y evaluado un total de 61.529 muestras de pacientes con sintomatología de Covid-19. Los casos confirmados, según los resultados presentados son 23.240, siendo las provincias de Guayas, Pichincha y Los Ríos dónde se ha reportado el 52% de casos confirmados. De ellos, 25.052 casos han sido descartados mediante el procesamiento y evaluación de muestras.

 El temor a un contagio con Covid-19 en las comunidades de Warints y Yawi, en el sur del Ecuador disminuyó. Ayer, el gobernador de la provincia de Morona Santiago dijo que las pruebas dieron negativo. Sin embargo quedan varias preguntas sin responder ¿Por qué no se realizó un testeo masivo del Covid-19 y por qué el puesto de Salud Pública dentro de la comunidad fue abandonado durante semanas, como informa la empresa minera?

El huracán Katrina fue el décimo segundo ciclón que se formó en la temporada de huracanes del año 2005. Empezó a formarse al sudeste de las Bahamas, en el Caribe, a partir del 13 de agosto de ese año. El 24 de agosto se encendieron las alarmas, pues tomó una intensidad capaz de provocar inmensos daños en las zonas por donde se pronosticaba su desplazamiento y porque apuntaba hacia los Estados Unidos.