Por Jaime Chuchuca Serrano

Cuanto más decadente y autoritario es un sistema, más inclementes son los suplicios, torturas y penas para los pueblos. Son inenarrables los sufrimientos de la población en la primera y segunda guerra mundiales, en las conflagraciones de invasión y conquista imperialistas, en la conservación del orden social en la periferia levantada. La violencia pandémica forma parte de esta lista histórica. El capitalismo pandémico trajo el confinamiento, sobre todo, de los sectores acomodados, la exposición de la población con menos recursos, el agudizamiento de los malestares sociales y enfermedades. La guerra económica entre las potencias es sostenida con la competencia agresiva interna, donde la creación de excedentes y acumulación de capital se sigue incrementando para la burguesía.

Por Hugo, el búho

Muero del asco y de la rabia, vecina. ¡Quédecreer tanto candidote que quiere ser Presidente! Ni que irse a vivir al Carondelet fuera la gran cosa. Uno más chimbo que otro. Yo qué le dije, vecina. Si usted pensaba que este gobierno era lo peor que le pudo haber pasado al país, never. Las desgracias nunca vienen solas y para muestra diecinueve botones. ¿Revisó la papeleta de tanto graviche que se postuló? ¡Madre de todos los santos! ¡Puro rascuache!

Por Jorge Basilago

La imagen estremece. Un rostro tumefacto. Los labios, hinchados y deformes, apenas se repliegan hacia dentro de la boca desdentada. Una cicatriz ancha surca la mejilla derecha hasta el límite inferior del ojo, cerrado por la inflamación. Otra herida parte en dos lo que antes fue una nariz. Como un Guernica unipersonal, el pequeño óleo anónimo muestra la destrucción que el hombre puede autoinflingirse. El precio que el estadounidense John Heenan pagó, en 1860, por empatar su combate a puño descubierto contra el británico Tom Sayers. 

Por Hugo, el búho

Ese debería ser el titular después de ver la fotografía del ministro de salud, Juan Carlos Zevallos, junto a su asesora, Gabriela Gómez, en un club privado de Playas Villamil. Habría que darle un premio: la palmera de oro, el ceviche engreído o el pargo desbocado. Sus colegas ni duermen para poder atender a la cantidad de personas infectadas con covid-19, pero el Juan Carlos Zeta no se anda con sentimentalismos. Los hospitales pueden estar colapsados, los médicos sin sueldo, sin implementos de bioseguridad, no dar abasto, los contagios estar en curva ascendente, pero son pequeñeces ante lo que significa el sol y la arena. Un ministro y su asesora (heredado de Santiago Cuesta) en la playa es cosa seria. 

Por Andrés Lasso Ruales

Casa de Ana en Italia. Su familia optó por el anonimato.

“Cuando llegamos a nuestro hogar del iN’s Mercato junto a mi esposo después de una larga jornada de fila y de espera, en casa nos esperaban nuestros hijos con guantes, mascarillas y con dos lavacaras de agua y cloro. Ambos nos recibieron las provisiones y comenzaron a lavar los dos carritos de las compras. Nosotros procedimos a quitarnos los zapatos y ha desinfectarlos, después nos lavamos las manos, y nos colocamos de nuevo guantes para el proceso de desinfectar los alimentos”.

Entre desigualdades coyunturales y estructurales[1]

 Joseph Schumpeter llamó al capitalismo la “civilización de la desigualdad” (1949, p.419)[4]. Pero, si refinamos el análisis, vemos que el capitalismo no posee una sola desigualdad, sino múltiples desigualdades de diferentes dimensiones (económicas, étnicas, de género, políticas, regionales, etc.) que tienden a entrecruzarse. En particular, dentro del capitalismo encontramos desigualdades estructurales que muchas veces quedan ocultas tras el inmediatismo de las desigualdades coyunturales.

La semana pasada se divulgaron los últimos resultados de la Encuesta de Empleo, Desempleo y Subempleo – ENEMDU de diciembre 2019. Entre sus principales resultados se encuentra que entre 2018-dic y 2019-dic el empleo adecuado se reduce de 40,6% a 38,8% (diferencia estadísticamente significativa), el subempleo aumenta de 16,5% a 17,8% (diferencia estadísticamente significativa) y el desempleo se mantiene constante en un 3,8%.

Los sistemas de partidos no son ajenos a problemáticas nacionales como la corrupción, el populismo, el clientelismo, los autoritarismos de izquierda y derecha, los slogans de cuatro palabras convertidos en programas políticos y, desde luego, la construcción de un modelo de democracia interna que supere el artificio electoral de la componenda casa adentro.