Entre desigualdades coyunturales y estructurales[1]

 Joseph Schumpeter llamó al capitalismo la “civilización de la desigualdad” (1949, p.419)[4]. Pero, si refinamos el análisis, vemos que el capitalismo no posee una sola desigualdad, sino múltiples desigualdades de diferentes dimensiones (económicas, étnicas, de género, políticas, regionales, etc.) que tienden a entrecruzarse. En particular, dentro del capitalismo encontramos desigualdades estructurales que muchas veces quedan ocultas tras el inmediatismo de las desigualdades coyunturales.

La semana pasada se divulgaron los últimos resultados de la Encuesta de Empleo, Desempleo y Subempleo – ENEMDU de diciembre 2019. Entre sus principales resultados se encuentra que entre 2018-dic y 2019-dic el empleo adecuado se reduce de 40,6% a 38,8% (diferencia estadísticamente significativa), el subempleo aumenta de 16,5% a 17,8% (diferencia estadísticamente significativa) y el desempleo se mantiene constante en un 3,8%.

Los sistemas de partidos no son ajenos a problemáticas nacionales como la corrupción, el populismo, el clientelismo, los autoritarismos de izquierda y derecha, los slogans de cuatro palabras convertidos en programas políticos y, desde luego, la construcción de un modelo de democracia interna que supere el artificio electoral de la componenda casa adentro.