El llamado progresismo es un invento del siglo XXI que se ha implementado, sobre todo, en América Latina y parte de Europa con un claro afán de desentenderse de los partidos ortodoxos de izquierda (aunque algunos de ellos entren en la ola progresista) y de los movimientos de liberación. Incluso existe una “Internacional Progresista” (Progressive International) fundada en 2018 a la usanza de las Internacionales Comunista, Socialista y Socialdemócrata.