"la emergencia del posfascismo se apoya en esta crisis política y estratégica de la izquierda. Pero no es solo eso. Esta crisis forma parte de un proceso mucho más largo, de una secuencia de derrotas históricas acumuladas. Si tomamos una mirada de larga duración, estamos viviendo las consecuencias del cierre de un ciclo histórico, el de las revoluciones del siglo XX. Son derrotas de largo aliento, cuyos efectos siguen condicionando nuestro presente. Los retrocesos de 2015 y 2016 pertenecen a una coyuntura particular pero al mismo tiempo se inscriben en una tendencia estructural, que es la de una derrota histórica de la cual la izquierda —a escala global— no fue capaz de salir con nuevos modelos."