Por Jaime Chuchuca Serrano*

Después de un año de la explosión pandémica es concluyente que China, Rusia, algunos países orientales y Cuba lograron solucionar las necesidades básicas de la población referentes a la alimentación y servicios públicos. En la mayoría del mundo occidental se aplicó económicamente el sálvese quien pueda y un vacuo clientelismo. Las reglas de control biopolítico fueron dirigidas a la coerción, restricción, cuasi encarcelamiento y solo en una parte insignificante a la salud. Las grandes potencias que tienen posibilidades solucionar las necesidades económicas de la gente, han operado más bien para el salvataje del sector privado. Los gobiernos de la periferia han recurrido al salvataje privado a través del endeudamiento público y sus políticas han creado una psicosis generalizada.

Por Ela Zambrano

Quito, 25 de octubre de 2020.- Ileana Almeida, ambateña, profesora universitaria e importante teórica ecuatoriana, hace poquito cumplió 81 años, circunstancia que como Línea de Fuego nos sirvió de pretexto para conversar sobre su vida, sus estudios en la Rusia comunista, sus aportes a la filología andina, a la lucha de los pueblos y nacionalidades indígenas y, por supuesto, a la Revista que también está de aniversario. 

Ileana es una mujer descomplicada y sencilla, nunca ha tenido problema en compartir unos ceviches de chochos con sus estudiantes o dejar que le llevaran a su casa (a pocas cuadras de la Facultad de Comunicación en la Universidad Central) en moto. 

Nos recibió en su casa, la misma desde hace años, y esto fue lo que conversamos.  

En contexto

Después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania fue dividida en la parte occidental que mantuvo relaciones capitalistas de producción y la oriental que estableció la propiedad social de los medios de producción. Mientras Alemania occidental registraba en un crecimiento económico significativo hasta constituirse en la mayor economía de Europa y elevaba el nivel de vida de la población, en Alemania Oriental las condiciones económicas y sociales eran diferentes, y además la población no podía movilizarse libremente fuera de sus fronteras.