Con la novedad señora Ministra del ramo que, después de haber indagado a profundidad sobre el felino del señor Assange, debemos concluir que, en efecto, el gato es un espía de peligrosidad A4, que en términos policiales significa amenaza rectangular. A nuestro entender es más nocivo que el sueco hacker que ya fue encarcelado por dar muestras irrefutables de que es amigo de hace muchos años, lo que lo convierte en culpable de coincidencia ideológica externa.