Por Julio Oleas Montalvo*

Las constituciones de 1979 y 1998 establecían que el gobierno del estado ecuatoriano era republicano. La de 2008 también organiza el Estado como una república, forma de gobierno anhelada por el Ecuador desde su nacimiento. La república no tolera ni el despotismo ni la dictadura, es lo opuesto a la monarquía. En ella el manejo de la cosa pública (la res pública) emana de la voluntad popular (la soberanía del pueblo) representada por los dignatarios elegidos en democracia. 

Los debates periodísticos sobre la violencia contra la mujer tienden a visualizar en la disyuntiva de género la ecuación perfecta para la promoción de la coerción y el odio en sus distintas manifestaciones físicas y psicológicas, cuyas consecuencias pueden ser letales: mujeres violentadas sistemáticamente en distintas etapas de su vida que terminan en decesos lamentables.