Según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo, (OIT), 305 millones de personas perderán en todo el mundo sus empleos a tiempo completo, a causa de las medidas de confinamiento que aplican los gobiernos para hacer frente a la pandemia del covid-19.
Frente a la pandemia del coronavirus hay gobiernos y gobernantes que no se percatan de la magnitud del problema. Como los nuestros. El desorden y la improvisación han llegado a tal extremo que pudieran conducirnos a un colapso nacional.
La contaminación puede provocar inflamaciones crónicas en el aparato respiratorio, cosa que facilita el ingreso de bacterias o virus como el Sars-Cov-2. En esta entrevista, Valeria Díaz -ingeniera química a cargo del levantamiento de datos sobre la calidad del aire en el Municipio de Quito-, relaciona la incidencia de la contaminación en la propagación de la covid-19.
A partir de la crisis sanitaria generada por la covid-19, Ecuador nos ofrece hoy un espejo reluciente de cómo se puede observar el fenómeno acerca del Estado fallido vs. iniciativas comunitarias.
Las declaraciones y recomendaciones de los voceros de los banqueros y los grandes empresarios, los proyectos de ley presentados y los anuncios gubernamentales están en la línea de los compromisos que en marzo del año pasado el gobierno suscribió con el Fondo Monetario Internacional: disminución de la masa salarial en el sector público, eliminación de los subsidios de los combustibles, reformas en el sistema tributario, reforma que flexibilice las relaciones laborales, afectación a la capacidad adquisitiva de los trabajadores.
En 1890, existió en Quito un pequeño Ateneo, que lo formó Juan León Mera con sus amigos Julio Castro, Roberto Espinosa, Carlos León, Manuel Casares y Leónidas Pallares. Se le conoció, también, como el Ateneo de Mera, al igual que el Ateneo de Olmedo, en Guayaquil.
La pandemia del covid-19 se desató a miles de kilómetros de Ecuador, pero biólogos y epidemiólogos locales advierten que el desequilibrio ambiental en el país andino puede ser causante de otras enfermedades zoonóticas. Los factores claves para impedirlo son políticas regulatorias fuertes en temas de deforestación para las industrias agrícolas, mineras y petroleras y el tráfico de fauna silvestre.
Orden, disciplina y control son las grandes tentaciones del poder político. Suponen una condición ideal para gobernar, es decir, para conducir a una sociedad hacia donde alguien creer que debe llegar. El gobierno y sus cortesanos piensan que con las decisiones que están tomando nos alejarán de la catástrofe del coronavirus.
Esta emergencia ha evidenciado algunas realidades que conocíamos parcialmente, pero que ahora salen a la luz con mucha claridad: una institucionalidad débil y una situación del sector cultural en gran medida informal, inestable y precarizada. Esas dos cosas combinadas hacen que a la hora de enfrentar situaciones extraordinarias, todo parezca desmoronarse.
Con el slogan “Actuemos solidariamente en tiempos de coronavirus. Tu donación marca la diferencia”, Fundamedios junto a organizaciones de la sociedad civil como SOS Familias Guayaquil, Nos Faltan 3, Chicas Poderosas y Periodistas sin Cadenas recolectaron fondos para los trabajadores de la prensa afectados por la pandemia de covid-19 en la ciudad de Guayaquil.
Los estados de excepción y toques de queda decretados en todas partes, la extensión del control del Estado por sus fuerzas de control y represión, el descontrol de la explotación, la decisión todopoderosa y arrogante de a quién se deja vivir y a quién se deja morir. Todo esto no hace más que preparar el terreno para una cruenta “vuelta a la normalidad”, no sin antes, haber salvado al tótem económico.