Por Patricio Carpio Benalcázar*

En línea con la lógica que imponen los grandes medios de comunicación fundamentalmente televisivos, el debate y análisis sobre los procesos electorales, se reduce a mirar las estrategias comunicacionales que aplican las diversas candidaturas, los mensajes puntuales que emiten y las características personales de quienes se postulan a la presidencia, luego al balance cuantitativo de los votos y los espacios geográficos que ocupan, a más de proyectar el auspicioso futuro de los inmediatos perdedores y las sorpresas de cajón.

Por Ileana Almeida*

En la década de 1980, surgió en Quito un grupo político de mujeres que planteó cambios a la sociedad ecuatoriana. Una de las causas del aparecimiento de Mujeres por la Democracia fue la arbitrariedad y abuso de poder que (MxD) caracterizaron al gobierno de León Febres Cordero. Más allá de la coyuntura  que vivía el país, el movimiento impulsó el debate sobre cuestiones trascendentales para Ecuador y América Latina, y asumió, a partir de convicciones firmes, acciones para profundizar la democracia.  

Por Pacha Korikilla*

Controvertido por sus expresiones, Atawallpa Oviedo, compañero de campaña del candidato de Pachakutik, Yaku Pérez, aclara algunas de sus últimas declaraciones en relación a la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) y Leonidas Iza, presidente del Movimiento Indígena Campesino de Cotopaxi (MICC).

Atawallpa, ¿Qué opinas de las elecciones en Ecuador?

Lo veo con mucho desencanto, se ha aprendido muy poco del pasado. El ecuatoriano es fácilmente manipulable, en una campaña de dos meses se puede influenciar al votante y conducirlo a que apoye por un determinado candidato. Se lo puede ver incluso en intelectuales y académicos que se dicen de izquierda, quienes combatieron al correísmo por 10 años, pero que en última instancia han terminado votando nulo o por Andrés Arauz (UNES), bajo el argumento de que no creen en las elecciones o de que Yaku Pérez (PK) no respondía al 100% de sus expectativas, por ciertos anuncios que consideraban medidas neoliberales. 

Por su parte, el candidato del correísmo seducía hábilmente con “paz y amor”, bien asesorado para decir lo que había que decir y hacer, para tratar de contentar a casi todos, a sabiendas de que en una campaña electoral se puede ofrecer de todo, pero que luego no se cumple lo prometido. Ningún gobierno ha cumplido sus promesas. Eso es la democracia, ofrecer el paraíso para ganar los votos necesarios y luego darle el infierno, manteniendo al pueblo siempre abajo para que sigan votando por los de arriba.

Por Andrés Kogan Valderrama*/Desde Chile

A propósito de la primera vuelta electoral en Ecuador, en donde el candidato correísta,  Andrés Arauz (UNES), saca un poco más del 32 % de los votos, mientras que los otros dos candidatos que le siguen, Yaku Pérez (Pachakutik), y Guillermo Lasso (CREO), se encuentran en un empate técnico, –hasta que no se proclamen los resultados electorales definitivos– se ha abierto una discusión política muy interesante.

Por Ileana Almeida*

Que Yaku Pérez, indígena cañari, que pasó su infancia en el huasipungo de una hacienda, que sabe lo que es pobreza extrema, que ha sufrido persecuciones políticas, encierros arbitrarios, y que haya  logrado convertirse en un político e intelectual, dispuesto a responsabilizarse por el destino de todos los ecuatorianos desde los más altos ideales, es realmente digno de alabanza.

Por Juan Carlos Coéllar y Remedios Sánchez

El triunfo de la tendencia progresista y de izquierda 

Los resultados electorales del pasado domingo 7 de febrero podrían leerse como un rechazo a los efectos de las políticas neoliberales impuestas en estos cuatro años de gobierno y como un desplazamiento del electorado hacia posiciones progresistas y de izquierdas: la de la corriente del progresismo que expresa Andrés Arauz (UNES), la del ecologismo contrario al extractivismo minero y petrolero de Yaku Pérez (Pachakutik), y la del candidato Xavier Hervas (Izquierda Democrática) que supo posicionar un discurso e imagen más atractiva para sectores jóvenes y alejada (aparentemente) de la polarización en contra y a favor del correismo.

Por Atawallpa Oviedo Freire*

En esta campaña electoral,  Yaku Pérez, candidato a la Presidencia por Pachakutik (PK) y todo el movimiento indígena y popular, tuvimos que enfrentar a varios “enemigos”, y decimos “enemigos” porque las elecciones se convierten en una guerra electoral, donde se gana o se pierde. En esta guerra política, nuestros “enemigos” eran principalmente la derecha y el correísmo (progresismo conservador), en la que los combatientes se unían a nosotros contra ellos o simplemente eran otros más que nos atacaban y a quienes también teníamos que resistir.

Por Alejandro Moreano*

1. El triunfo de Octubre en las elecciones 2021

Sorprende encontrar afirmaciones tanto de la candidatura de Pachakutik –Floresmilo Simbaña, incluida la izquierda radical, Alejandra Santillán- cuanto de las filas del “progresismo” –Andrés Arauz- que proclaman los resultados de las elecciones del 7 de Febrero de 2021 como una contundente derrota del neoliberalismo –refiriéndose a Guillermo Lasso y Lenín Moreno-, y un triunfo de ambas tendencias que sumadas sobrepasan el 50 %, tal como ocurrió en las elecciones bolivianas donde la candidatura de Luis Arce del MAS, integró los votos de movimientos indígenas y progresistas y alcanzó el 55 % del total.

La derrota del neoliberalismo –Lasso, Nebot y Moreno- sería aún más espectacular si consideraríamos incluida la votación de la Izquierda Democrática, dada la larga época de Rodrigo Borja enemigo de la derecha -Febres Cordero y Nebot como sus mayores oponentes- y proclive a posiciones desarrollistas. En tal medida, la votación ecuatoriana del 7 de Febrero se parecería entonces a la del referéndum de Chile en que las posiciones de la derecha tuvieron apenas el 20% del total de votos. En efecto, en el Ecuador, la derecha abiertamente neoliberal tuvo apenas el 20 % de los votos.

Por Jaime Chuchuca Serrano*

Cuando nos desprecian nos llaman indígenas, indios, cholos, mitayos, oscuros, tiznados; cuando quieren tributos o votos, ciudadanos. Cuando el indígena tenía sus cabellos largos, le rapaban en las escuelas (años sesenta, setenta, ochenta, noventa y hasta los dos mil), con tijeras, cuchillo, a jalones, llamándoles piojosos, sucios, pilisientos. A la mujer le jalaban las trenzas y se le impedía entrar en la escuela.

Por Stalin Herrera*

Los resultados electorales han sido de infarto. Miro a Yaku Pérez (PK) todavía como una posible opción para la segunda vuelta y no puedo evitar recordar a Alejandro Moreano quien alguna vez observaba que el movimiento indígena tiene una inteligencia política que lo pone en el camino de la historia a fuerza de la movilización. Las elecciones, en medio de polarización social; la derecha, en la figura Guillermo Lasso (CREO), dispuesta a disputarle a Correa la representación; la izquierda progresista que solo ve la persecución de su candidato; Yaku, sin recursos, sin medios a su favor, con un discurso ambientalista-anticorreísta con la dirigencia de su movimiento social en contra; y, varios analistas políticos que no le daban ninguna posibilidad. Aún así, se situó y –aún pelea– su lugar en la segunda vuelta y abre una posibilidad distinta. Izquierda vs. izquierda, populismo vs. popular, progresismo vs. los pueblos, elijan, lo interesante es que la derecha desaparece.

Por César R. Espín León

Siempre es temporada de elecciones. ¡Ah, qué maravillosa es la “democracia”! Bueno… de hecho, no lo es. Como todas las formas de gobierno, se da por la fuerza. Quiero decir que existen mecanismos legítimos preestablecidos, que nos obligan a aceptar y obedecer a “autoridades” y leyes simplemente porque la mayoría está de acuerdo. El más conocido y aceptado es el de la votación directa: en teoría, se elige –o se debería elegir- lo óptimo, y los resultados son aceptados porque ha triunfado la “democracia”. Pero, ¿qué pasaría si se votara por lo inservible y maligno, como la corrupción? ¿Eso haría que fuese válida? ¡Claro que no!

Por Hugo Noboa

El peor escenario para Rafael Correa y su delfín, Andrés Arauz, así como para el banquero Guillermo Lasso, es tener que enfrentarse al candidato de Pachakutik, Yaku Pérez (o, a Xavier Hervas, si hubiera sido el caso) en segunda vuelta por la Presidencia. Prepararon todo un tinglado mediático para hacernos creer, sobre la base de dos exit poll, con conflicto de intereses, que la final sería entre Lasso y Arauz. Y hubo analistas políticos “serios” que se prestaron para ello.

Por Luis Arocha Mariño*

Desafortunadamente, vivimos en una época donde muchas personas influyentes se enteraron de descubrimientos científicos profundamente riesgosos: la toma de decisiones humanas ocurre desde el inconsciente y bajo la terrible preponderancia de factores sesgados y de orden inmediatista, en más de un 95% de los casos.

Como seres gregarios, organizados jerárquicamente, establecemos nuestra pirámide pública poniendo en manos de un pequeño grupo la toma de decisiones colectivas que determinan nuestras posibilidades y oportunidades de decisiones de alcance social, arrastrando en ello nuestra vida familiar, laboral y hasta personal. Y esa es la esencia necesaria de la democracia, forma de organización donde delegamos tal función, mediante el voto.