Por nuestro enviado especial

EE.UU., 26 de julio

En esos días en Washington sólo se escuchaba hablar del testimonio del fiscal especial Robert Muller, quien durante más de dos años estuvo investigando, a solicitud de las autoridades de justicia norteamericanas, si había habido injerencia extranjera en las elecciones presidenciales de 2016.

La ausencia del Estado candidato fue un elemento diferenciador entre los procesos electorales de 2014 y 2019. Esto evidencia en el destape de las organizaciones políticas y los candidatos como participantes de la competencia electoral lo que muestra una profunda fragmentación por la multiplicidad de actores sin trayectoria política que intentaron de una u otra manera obtener la mayor cantidad de puestos de elección popular.

¿Cuánto cuesta tener un troglodita en el gobierno? ¿Cuánto le cuesta al país soportar un ignorantón con ínfulas de sabio? ¿Cuánto le cuesta a Moreno y a María Paula una declaración a los medios de un tal Santiago? ¿Cueste lo que cueste hay que mantenerlo en Carondelet? ¿Sus pensamientos en cuesta y sus acciones en bajada qué representan para este gobierno, gobiernillo, gobiernucho?

Una de las mayores preocupaciones ciudadanas a propósito de la conformación del Consejo de Participación Ciudadana (CPCCS) definitivo era la calidad y el nivel de formación política de los candidatos. En efecto, durante la campaña fue evidente que la mayoría de los aspirantes no sabían a qué iban; y quienes sí tenían alguna intención oculta tampoco sabían cómo ponerla en práctica.