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viernes, marzo 6, 2026
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Izquierdas

¿Dinamitados los puentes para la actuación unitaria de las izquierdas y el progresismo?

Tras los inesperados resultados electorales del 11 de abril, lo que se puede esperar del nuevo gobierno, es la continuidad. Se mantendrá la continuidad de las políticas económicas neoliberales de ajuste estructural, privatizaciones, desregulación de los mercados y aperturismo comercial indiscriminado, medidas que fueron iniciadas por el régimen de Lenín Moreno. Guillermo Lasso profundizará el proceso destituyente: desmantelará la institucionalidad pública definida por la Constitución vigente,  –que impulsó Moreno con la Consulta Popular de 2018 y que se concretaron con las acciones inconstitucionales de Julio César Trujillo–; mantendrá su alineamiento incondicional de respaldo a la política estadounidense para la región latinoamericana y el planeta de “guerra híbrida” contra las naciones y procesos que sean contrarios a sus intereses y de recuperación de los territorios que conforman su patio trasero, para acceder a los recursos naturales, energéticos, mercados y trabajo barato. La “heredad imperial”. 

Lasso Presidente: la culpa es de los otros

No, yo no tengo la culpa. La culpa es de los otros, de los indios, de los izquierdistas infantiles, de los ecologistas infantiles, de las feministas infantiles, de los yakuistas infantiles, que llamaron a votar nulo. Yo, soy libre de pecado, soy progresista y puro.

De Quito a Loja pasando por Ibarra

En el primer año de gestión de Lucio Gutiérrez, en una reunión en el Instituto Intercultural de Luis Macas, analizábamos el nuevo gobierno del excoronel Lucio Gutiérrez. Había varios participantes elocuentes pero fueron las palabras de Alejandro Moreano las que quedaron grabadas en mi memoria. Hablando a los que aún consideraban que Lucio podía ser el Hugo Chávez ecuatoriano, dijo: “de Quito no vas a Loja a través de Ibarra”.

Ecuador 2021: segunda época plutocrática

Hasta el día de la segunda vuelta para las elecciones presidenciales en Ecuador (realizadas el domingo 11 de abril de 2021), estaban claramente definidas tres posiciones políticas: 1. el voto por el binomio Andrés Arauz/Carlos Rabascall (UNES); 2. por el banquero Guillermo Lasso (PSC-CREO); y 3. el voto nulo. Entre 10’828.652 de sufragantes, y según los resultados oficiales: Guillermo Lasso ha triunfado con el 52.36% de la votación (4’655.964), y lo ha hecho en todas las 11 provincias de la Sierra, Galápagos y en 5 de las 6 provincias de la Amazonía. Si se toma en cuenta que en la primera vuelta Lasso obtuvo el 19.74% de los votos, significa que en la segunda ganó 32 puntos, algo “espectacular” e inédito en la democracia ecuatoriana desde 1979. Un hecho comparable solo ocurrió en 1984, cuando el socialdemócrata quiteño Rodrigo Borja venció al empresario socialcristiano guayaquileño León Febres Cordero en la primera vuelta, pero perdió en la segunda.

“¡Lo que sea, menos Correa!”

Hace 37 años fue la última vez que el Partido Social Cristiano (PSC) asumió la presidencia a través de León Febres Cordero, de ahí en adelante ha debido vestirse de otro color que no sea el PSC para lograrlo, en 1992 con Sixto Durán Ballén, ganó el PUR en alianza con el Partido Conservador Ecuatoriano; y, hoy en el 2021 con Guillermo Lasso (CREO en alianza con el PSC).

La unidad es como una mazorca de maíz: la historia del Movimiento Indígena frente a las falacias

Hay personas malintencionadas que con su odio intentan dividir al Movimiento Indígena (MI). Pierden su tiempo. Pues estamos prestos/as a defender el sagrado principio de la unidad, como nos enseñaron nuestros mayores. Y cuyas máximas expresiones se condensan en los levantamientos, desde el primero, y en las gloriosas jornadas de Octubre 2019. Las luchas sostenidas en el transcurso de los siglos por los pueblos del Abya-Yala nos enseñan que por encima de los intereses individuales y de las vanidades de escritorio, debe prevalecer lo comunitario, lo colectivo, que de tiempo en tiempo reinventa el mundo y permite aprender y madurar al movimiento popular en general.

“La culpa es de los indios”

Llegaron los conquistadores europeos trayendo su culpa judeo-cristiana y marcaron con ella al “indio” y, más aún, a la “india”, que era doblemente culpable por ser “india” y mujer. Culpables de habitar la tierra prometida para los blancos, culpables de ser “indios”, culpables de existir. Convertidos en el mal ontológico fueron instrumentalizados como chivos expiatorios, para que la universitas moderna colonice el planeta. Han sufrido el peso de esa culpa durante 529 años. Esa maldita culpa impuesta ha sido el argumento, primero de los blancos colonizadores luego de los mestizos colonizados y colonizadores, para justificar el despojo sistemático que han hecho y siguen haciendo de los territorios, las culturas y los saberes de los pueblos originarios. Esa maldita culpa ha sido el argumento para el etnocidio de la conquista y la colonización perpetua, de dimensiones mayores que el holocausto nazi, que cometieron y cometen contra los pueblos del Abya-Yala. Esa maldita culpa ha sido el argumento para esclavizarles, explotarles, someterles y humillares, con todo el derecho colonial y neocolonial.  

Escribiendo la historia del movimiento indígena del Ecuador

Sin la traición de Jaime Vargas y Leonidas Iza, este momento el movimiento indígena y una mayoría de ecuatorianos estarían festejando que, por primera vez, en la historia del Ecuador un candidato de extracción indígena y popular haya llegado a ser presidente, y con las expectativas que ello implica.

OPINIÓN| El giro a la derecha de las izquierdas. ¿Por qué apoyan a Lasso sin decirlo?

1. Llama la atención la fragmentación de la izquierda, lo que les obliga a hablar en plural: “izquierdas”. El documento deja la sensación de una izquierda fragmentada que quiere encontrar en la coyuntura de la segunda vuelta electoral un motivo de unificación, de formar un frente común. Los firmantes resuelven esta fragmentación en el discurso, no en la realidad, donde –sabemos– existen hondas divisiones, sobre todo en los grupos indígenas. Dicho de otro modo, se intenta resolver la fragmentación por afinidades coyunturales y no por el verdadero liderazgo de un sector social (sea el de los indígenas, de los trabajadores, de las mujeres…) que asuma y haga caminar las posibilidades de un cambio verdaderamente transformador o revolucionario. Un frente común no es lo mismo que un liderazgo común, capaz de aglutinar a todos los sectores.

OPINIÓN| ¡Esas izquierdas, otra vez!

La izquierda en el Ecuador se viene derrumbando desde que en el 2006 decidió sumarse al apoyo de la candidatura de Rafael Correa sin antes haber definido un planteamiento programático que le diera autonomía y personalidad. La equivocada tesis de que serían gobierno dentro del gobierno de Alianza País se desmoronó en el mismo discurso de posesión del primer período de Rafael Correa en el que les advirtió que aquellos que habían llegado con “agenda propia” podían regresarse por dónde habían venido.

¿Por qué las izquierdas no apoyamos a Andrés Arauz?

Ecuador enfrenta la segunda vuelta entre Andrés Arauz, candidato del progresismo conservador auspiciado por Rafael Correa y Guillermo Lasso, de la derecha liberal. En ese trance político, PACHAKUTIK, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, CONAIE, el Frente Unitario de los Trabajadores, FUT, el movimiento de mujeres y un gran número de organizaciones sociales y políticas de la izquierda ecuatoriana llamamos a VOTAR NULO. Esto motivó un escrito de Boaventura de Souza Santos donde señalaba su “perplejidad” por esta decisión: ¿por qué no votar por Andrés Arauz? “Si Arauz es de izquierda, al menos en comparación con Lasso, sería de esperar que las energías se canalizaran para derrotar al candidato de la derecha”. Boaventura dice que el debate debería centrarse en el programa y no en “la integridad de los candidatos”. Y, desde el punto de vista del programa, Arauz está a la izquierda de Lasso.

Yaku en su laberinto

Las izquierdas han cometido errores y que su tiempo histórico ha pasado sin pena ni gloria y que lo racionalmente político es criticar, analizar, rectificar, aportar con ideas frescas nacidas de la interpretación creadora de nuestra realidad para enrumbar la lucha de nuestros pueblos. No hacen tabla rasa de nuestras izquierdas, ni de nuestras luchas, ni de nuestras tradiciones, ni pretenden sacar de la copa de un sombrero de mago a esa nueva izquierda, apelando a la debacle civilizatoria que, cual un hoyo negro cósmico, se traga fatalmente todo lo bueno y lo malo de nuestra vida, sino que proponen un debate para encontrar los caminos que nos conduzcan a nuevos y más seguros puertos.

¿Es posible un diálogo de izquierda y movimientos sociales vs. “progresismo”?

El denominado “progresismo latinoamericano”, que se alimentó de algunas fracciones de los partidos de izquierda, pero también de corrientes populistas e incluso de políticos de derecha y empresarios que apuntan a un proyecto supuestamente innovador (que en teoría espera superar el neoliberalismo, o al menos desmarcarse de EE.UU. y abrir nuevos mercados en China y otros polos de desarrollo económico), se ha afincado de manera más clara sobre todo en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Argentina, en cada país con su respectivo matiz.

Arauz: ¿más de lo mismo o podría ser un nuevo comienzo?

Los resultados electorales del pasado domingo 7 de febrero podrían leerse como la expresión del rechazo a las consecuencias y efectos a las políticas neoliberales impuestas en estos cuatro años de gobierno y como un desplazamiento del electorado hacia posiciones progresistas y de izquierdas: la de la corriente del progresismo que expresa Andrés Arauz (UNES), la del ecologismo contrario al extractivismo minero y petrolero de Yaku Pérez (Pachakutik), y la del candidato Xavier Hervas (Izquierda Democrática) que supo posicionar un discurso e imagen más atractiva para sectores jóvenes y alejada (aparentemente) de la polarización en contra y a favor del correismo.

ESPECIAL ¿Hay una izquierda imposible en el Ecuador?

Se funda en 1926 con el Partido Socialista Ecuatoriano (PSE). Es una izquierda doctrinaria, pegada a los textos clásicos del marxismo. Fue incapaz de ir de la realidad a la teoría, no obstante lo cual, el PSE siempre creyó que nuestros problemas había que pensarlos con cabeza propia. La tendencia consular, fuertemente influenciada por la Revolución Bolchevique, en 1931 produce la primera división de la izquierda, dando lugar a la fundación del Partido Comunista Ecuatoriano. Esa izquierda histórica lejos estuvo de elaborar una interpretación creadora de nuestra realidad, se convirtió en una izquierda oficial, contrapeso necesario para mantener el equilibrio en la dominación oligárquica. La tesis central del PCE fue siempre empujar la transformación demo-burguesa del Ecuador, concebida como un proceso etapista para lo cual aceptaba alianzas con el centro político y la propia oligarquía. El Partido Socialista se diferenciaba en ser menos dependiente de Moscú, pero igual en sus planteamientos conceptuales a los cuales se les había castrado de los elementos más peligrosos de la doctrina marxista como eran la noción de la lucha de clases y la concepción sobre el Estado y el poder.

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