22 de febrero 2026
Magdalena Odarda*
Sinpermiso
En los próximos dĆas, y a instancia del propio Presidente de la Nación Javier Milei, un variopinto grupo de senadores y senadoras nacionales se apresta a tirar por tierra una ley construida al calor de la democracia participativa en nuestro paĆs. La normativa en cuestión no es nada mĆ”s ni nada menos que la Ley de Presupuestos MĆnimos de Protección de Glaciares y del Ambiente Periglacial, ley 26.636.
La norma define a los glaciares y al ambiente periglacial como bienes de carĆ”cter pĆŗblico, siendo deber del Estado preservarlos como reservas estratĆ©gicas de agua, proteger la biodiversidad, cuidarlos como fuente de información cientĆfica y educativa, y valorarlos como atractivo turĆstico. Por su parte, el ambiente periglacial es el Ć”rea de suelos congelados que actĆŗa como regulador del recurso hĆdrico que, al igual que el glaciar, debe preservarse.
En función de aquellos objetivos, en 2010 se dispuso la prohibición de actividades productivas que afecten su condición natural y que impliquen la liberación de sustancias contaminantes, la construcción de obras de arquitectura o infraestructura, la exploración y explotación minera e hidrocarburĆfera, y la instalación de industrias.
Durante los 15 aƱos de vigencia de la ley hubo duros embates contra su constitucionalidad. Sin embargo, fue la Corte Suprema de Justicia de la Nación quien puso fin a la discusión: el 4 de junio de 2019 ratificó la constitucionalidad de la Ley de Glaciares en el fallo āBarrick Exploraciones Argentinas S.A. y otro c/ Estado Nacionalā.
De modo que el mĆ”ximo tribunal puso blanco sobre negro: la Ley de Glaciares es constitucional, es el Congreso de la Nación quien debe fijar presupuestos mĆnimos. La ley no vulnera el federalismo, sino queĀ lo ordena.
Los ataques a la ley de glaciares continuaron, pero no pudieron con ella ni con el decreto 70/2022, ni con la ley āBasesā, gracias a la resistencia de las organizaciones socio-ambientales de todo el paĆs.
Hasta ahora, y espero equivocarme.
Luego de intensas negociaciones a espaldas al pueblo, aquellos mismos detractores a la Ley de Glaciares cuentan hoy con los votos necesarios de varios senadores y diputados nacionales y del propio Presidente Milei para destruir las bases y su espĆritu.
La Ley de Glaciares, y ante la sorpresa de todos los argentinos y argentinas, hoy se convierte en prenda de una sucia y extorsiva negociación, donde el entramado de intereses que se juegan por debajo de la mesa de las instituciones difĆcilmente pueda ser desentraƱados por los argentinos de a pie.
De modo que no son casualidad los impensados āapoyosā que hoy consigue la Casa Rosada para sus leyes mĆ”s retrógradas en materia de derechos de trabajadores, jubilados, personas con discapacidad, estudiantes de la escuela y la universidad pĆŗblica o enfermos en hospitales del Estado, porque indudablemente estos surgen -en una pequeƱa o gran porción- de la āentregaā de nuestra Ley de Glaciares a los intereses mineros globales.
Por lo que el cĆrculo de complicidades, se presenta asĆ:
1° Las corporaciones mineras negocian con ciertos gobernadores de provincias donde existe presencia de glaciares y ambiente periglacial.
2° A renglón seguido, estos mismos gobernadores, a los fines de complacer a los empresarios instalados en sus provincias, ofrecen al gobierno de Milei el voto de sus representantes en el Congreso para apoyar iniciativas contrarias a los intereses de las grandes mayorĆas, como la reforma laboral, previsional, educativa o un ATN para una rotonda, a cambio de que āentregueā la Ley de Glaciares.
3° Se completa el cĆrculo: Milei consigue que el Congreso vote su paquete de leyes mientras regala a las corporaciones, ademĆ”s de los beneficios extraordinarios del RIGI, el agua de las presentes y futuras generaciones de argentinos.
De esta manera, el toma y daca a cielo abierto ābajo un absoluto oscurantismoā provoca, ademĆ”s de la entrega de nuestros bienes naturales comunes, el desmoronamiento del sistema federal de gobierno. Algo impensado en aquellos aƱos de la recuperación de la democracia en la Argentina, cuando el Dr. RaĆŗl AlfonsĆn impulsaba la ley de coparticipación como herramienta de un federalismo de concertación.
Con esta nueva vergüenza en el funcionamiento de nuestras instituciones, la RepĆŗblica pareciera estar secuestrada por las grandes corporaciones globales, que, en definitiva, estarĆan ganando la pulseada en un paĆs que debiera defender a capa y espada sus derechos soberanos.
* Legisladora en RĆo Negro del bloque Vamos Con Todos.


