"Un angelito de ADN, asambleísta alterno, llamado Luis Alvarado Campi, compró La Posta y Radio Centro por 2.6 millones de dólares. Un millón costó la Posta. Luis Eduardo Vivanco dijo en días posteriores a la compra que sí, que vendieron, y que es negocio, y que así son los negocios, algo así. Y remató con que le ofrecieron que su línea editorial sería respetada. Ni ellos se creyeron ese cuento."
"Y así, de un plumazo, recortó 129 millones de dólares a las Universidades Públicas del país. Ni la de Ambato se salvó, esa tierra donde lo idolatran. A la Universidad Central le mochó 15 millones. A la Universidad de los pueblos y nacionalidades Amawtay Wasi, le volaron de un solo tajo el 70% de su precario presupuesto. En cristiano quiere decir: ustedes, malditos indígenas no tienen por qué instruirse ni nada. Desaparezcan esa Universidad. Si quieren estudiar, ahora paguen o que les financien los vota No vota No. Para que aprendan que al patrón nadie se le subleva."
"No marcharán por los niños muertos por no tener 2 dólares para cánulas, por los cientos de pacientes renales, por los 1000 millones que les recortaron a la salud pública, por los 4 niños asesinados por militares, por el atraco a PROGEN, por hacer de este país el más violento del continente, un nido de narcos y cuna de la violencia, No. Marcharán para seguir violando la Constitución."
Imagínese que sus hijos no llegan a casa. Que recibe una llamada urgente: están golpeados, asustados. Los busca, pero no los encuentra. Le dicen que militares o narcos se los llevaron, pero nadie da respuestas. Solo mentiras del gobierno. Finalmente, confirman lo peor: fueron asesinados, incinerados para borrar todo rastro.
Esta ha sido una campaña asquerosa, obscenamente desigual. El presidente que, además es candidato, usando todos los recursos del Estado de manera descarada, riéndose de todos, con la venia del TCE, que, sin ningún pudor, se arrodilló ante Noboa y sus millones; y le permitió hacer y deshacer a su antojo.
Se establecerá una campaña mediática para ensalzar al gobierno como “salvadores de la patria”, la misma que se denominará: “cangrejo de pata gorda”. El líder de la campaña será un reconocido periodista influencer, al que en el documento se lo llama “medio metro”.
Hoy, intentamos construir otro país. Uno en el que tengamos cabida todos; uno en el que gobiernen ellas, porque ellos nunca pudieron. Hoy, sin embargo, no dejo de maldecir con todas las fuerzas a todos aquellos que nos destrozaron. No nos vamos a olvidar de los Noboa, los Lassos, los Nebotces, los Paula Romos y todos sus acólitos de tinta, cámara y micrófono. Nunca. Por lo menos nos quedará la memoria.
En este país, sí hija. Cualquiera. Bueno, cualquiera que tenga mucho dinero. Puede ser un ignorante, un delincuente, un evasor de impuestos, un cambalache siglo XX o XXI.
No hay nada que hacer. Cuando un tipo, ya maduro, decide convertirse en un ser ridículo por propia voluntad, es una clara señal que, casi a la vejez, le llovieron los vacíos de la infancia. Después de analizar las acciones del Juan Esteban Guarderas, vocal del Consejo de participación Ciudadana, ya no queda ninguna duda. Como dicen la gente de a pie: oye, ese sí que es bien shunsho. Y se quedan cortos.
¿O sea que fuiste a la Biblioteca Pública de la CCE? Te cuento que es una biblioteca distinta. Quienes asisten ya no deben estar “educaditos”, sentados, en silencio, con cara de ya me duermo. No. Cuentan que la Biblioteca se transformó. Nuevas ideas dinamizaron los espacios y puso a la gente que labora ahí, a divertirse mientras trabaja o viceversa. Las niñas, niños y adultos pueden tomar los libros y abrazarse con ellos. La Biblioteca cuenta con mediadores de lectura, esos “abuelos modernos” que nos transmiten con su voz y su cuerpo todas las historias que salen de la inspiración de escritores e ilustradores.
El cuñado estaba vacacionando en los Yuneites Esteites, y mientras saboreaba ricos manjares en la piscina de un hotel cinco estrellas, tuvo el presentimiento que, ese día, algo bueno le iba a ocurrir. Sonrió como sólo lo hacen los galanes de Hollywood, y no lo pensó más. Pidió a las dos señoritas que lo acompañaban que se retiren, y se dirigió, semidesnudo, a su habitación. Una vez ahí, se vistió con el traje que había comprado en su última visita a París a un precio de 12.000 USD. Pidió que lo bañen, que lo afeiten, que lo perfumen, que lo dejen peinado y planchado.
La única caricaturista que le canta -a punta de lápiz- las verdades al poder y a sus amanuenses de paja que desfilan en la Shyris y destilan veneno en televisión o las redes. Ella les dice miserables sin decirles miserables. Los grafica como son: seres ridículos. Con inteligencia y con arte, les propina lo que, sin duda, se merecen. Uno espera la caricatura de Vilma Vargas o Vilmatraca como se espera una nueva temporada de Peaky Blinders, el beso de un hijo al despertarse o un helado de chocolate al medio día.
Por ahí anda un académico, atención con el pedigrí: "Politólogo, investigador de FLACSO Ecuador, analista político y Director de la Asociación Ecuatoriana de Ciencia Política (Aecip)". Busqué en el diccionario qué significa eso de politólogo. Por un momento creí que era un profesional que fusiona el pensamiento político con el pensamiento policial, pero no ha sido. Resulta que los politólogos analizan, según parámetros y herramientas específicas, los fenómenos políticos con el fin de explicarlos y formular predicciones.