"Los crímenes expuestos en los archivos de Epstein y las imágenes del genocidio del pueblo palestino no pueden ser contenidas en ningún concepto que las explique, que las neutralice. Esta información tiene una oscuridad iluminada que expone la cosa siniestra que se resiste a ser integrada en algún marco de comprensión. El monstruo quiere mostrase en su inmundicia, sin argumento, sin explicación, quiere imponer su maldad para que sea aceptada tal cual es en su crueldad. No busca una máscara que lo encubra, un concepto que lo neutralice, no busca un chivo expiatorio a quien culpar, solo se muestra impúdicamente en su desnuda inmoralidad y su cínica maldad. No hay vergüenza, no hay culpa, no hay arrepentimiento, solo hay goce perverso."
"Una élite que no aporta a la cultura, más bien expresa la degradación cultural, más bien la sabotea, incentivando e impulsando lo que se viene a llamar el sistema mundo cultural de la trivialidad. Esta élite tiene súperganancias sin hacer nada, dejando el trabajo técnico administrativo e investigativo a un conglomerado importante de científicos, ingenieros y técnicos, que vienen a ser algo parecido a un proletariado altamente calificado, que permite las ganancias y súperganancias de gente ociosa. Ese es el capitalismo tardío en pleno crepúsculo de la civilización moderna."