El gobierno de Noboa no centra su atención en gestionar sino en proyectar. Junto a Valbonesi encarnan, precisamente, una síntesis perfecta de esta dinámica, pues no representan un liderazgo en los términos convencionales, más bien son una fantasía colectiva de juventud y éxito, desplegada en relatos construidos y difundidos a través de pantallas móviles y medios tradicionales.