Por Alberto Acosta y John Cajas-Guijarro*
El Ecuador enfrenta una coyuntura llena de urgencias fiscales y con un ambiente internacional muy complejo āincluyendo el efecto del coronavirusā que estrangula las cuentas externas. Sin embargo, tales urgencias solo manifiestan una crisis económica estructural, profunda y de larga duración.
Entre una crisis estructural y una fragilidad mortal
Una crisis en donde se combinan la dependencia extractivista; la falta de transformación de la matriz productiva; los elevados niveles de concentración de mercados, finanzas y riqueza; la incapacidad de generación de empleo de calidad; el aumento del empleo inadecuado y la pobreza (con mayor Ć©nfasis en las zonas rurales y campesinas); una producción y una demanda interna estancadas por aƱos; la existencia de problemas ā quizĆ” hasta monetarios ā que han obligado a sostener la liquidez interna (en especial del sector fiscal) vĆa endeudamiento externo agresivo; y, por supuesto la falta de una polĆtica económica coherente e integral.
“[…] la coyuntura internacional coincide con un momento en el cual al paĆs se le ha vuelto extremadamente cara la colocación de mĆ”s deuda externa, con un Ćndice de riesgo paĆs cercano a los 2 mil puntos (implicando que, en promedio, la deuda ecuatoriana se cotiza con una tasa de interĆ©s 20 puntos mayor a los bonos de tesoro de los Estados Unidos)”.
Esa crisis estructural, que se expresa por la enorme fragilidad del paĆs ante shocks externos, empezó a ser mĆ”s visible desde fines de 2014. Ahora esa crisis se vuelve cada vez mĆ”s grave. Para el presente aƱo 2020 el gobierno ecuatoriano estimó un precio de exportación del barril de crudo ecuatoriano de 51,30 dólares, con lo cual se esperaba obtener un ingreso al presupuesto de 3.261 millones de dólares. Sin embargo, con la abrupta caĆda del precio del petróleo vivida el 9 de marzo de 2020 (con un precio internacional del crudo que pasó de 45 a alrededor de 30 dólares por barril en apenas un dĆa), el barril de crudo ecuatoriano pasó a cotizarse en alrededor de 20 a 22 dólares, prĆ”cticamente mermando los ingresos petroleros presupuestados para el aƱo (mĆ”s si se toma en cuenta que en varios campos petroleros, los costos de extracción superan ampliamente los 20 dólares por barril).
Para colmo, la coyuntura internacional coincide con un momento en el cual al paĆs se le ha vuelto extremadamente cara la colocación de mĆ”s deuda externa, con un Ćndice de riesgo paĆs cercano a los 2 mil puntos (implicando que, en promedio, la deuda ecuatoriana se cotiza con una tasa de interĆ©s 20 puntos mayor a los bonos de tesoro de los Estados Unidos). Si bien este indicador es mĆ”s que cuestionable, en especial por su carĆ”cter especulativo, es innegable que es una muestra de cuĆ”n frĆ”gil se ha vuelto la capacidad del Ecuador de acceder a los mercados financieros para obtener mĆ”s deuda.
Ante una crisis estructural tan compleja y con coyunturas mortales rondando en el aire, es urgente proponer medidas de corto plazo coherentes que se combinen con un enfoque integral de largo plazo. Las urgencias fiscales no pueden primar por sobre otras urgencias que tambiĆ©n deben atenderse para evitar que la economĆa del paĆs pase del estancamiento a un colapso con resultados -y plazos- inciertos.
Como muestra de que las medidas fiscalistas y los tĆpicos programas de austeridad no son ni económica ni polĆticamente viables, se tiene a las medidas recesivas que el gobierno ecuatoriano ha intentado imponer en especial desde 2019 con la presión del acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI); acuerdo que, por cierto, hace aguas a medida que el propio FMI ha retrasado desembolsos originalmente programados para marzo de 2020. Entre esas presiones a aplicar un programa prĆ”cticamente inviable, y el estancamiento económico de aƱos, el mayor resultado es claramente visible: una frustración y desesperanza crecientes, sobre todo en sectores populares cada vez mĆ”s abandonados en medio de la incertidumbreā¦
Tanto la experiencia histórica como las condiciones concretas de la economĆa ecuatoriana llaman a romper con la repetición de las viejas recetas de ajuste: recetas que son exigidas por grandes grupos de poder, en especial económico y polĆtico, que buscan aprovechar del momento para exigir mayores flexibilizaciones laborales y ambientales a pretexto de mejorar la ācompetitividadā del aparato productivo. Apelar a las flexibilizaciones en tiempos de incertidumbre, con una estructura económica altamente informal, en donde los sectores que conectan al Ecuador con el resto del mundo funcionan principalmente bajo lógicas de enclave y con muy baja generación de encadenamientos productivos y de empleo de calidad, casi parece equivalente a dar un salto al vacĆo (y en donde quienes mĆ”s riqueza han concentrado sobrevivirĆ”n a costa del resto de la sociedad).
Los ajustes que apelan a una creciente liberalización y flexibilización con seguridad ahondarĆ”n aĆŗn mĆ”s el estancamiento, con efectos cada vez mĆ”s complejos e inciertos en tĆ©rminos económicos, sociales y tambiĆ©n polĆticos. ĀæQuĆ© garantĆa existe de que la flexibilización laboral (mĆ”s de la que ya se ha aplicado en tiempos correĆstas y morenistas), aumente y mejore las condiciones de empleo?, Āæacaso empresas pequeƱas y medianas que agrupan a mĆ”s del 70% de trabajadores podrĆ”n ampliar el empleo en medio de una demanda interna estancada?, Āæcómo pueden estos sectores financiar sus posibilidades de ampliar el empleo cuando instrumentos clave como el crĆ©dito se encuentran concentrados en muy pocos oligopolios financieros?
Es innegable que el Ecuador requiere de un ajuste económico urgente. El problema es que ese ajuste no se lo quiere aplicar a los poseedores del poder económico y polĆtico, sino a sectores populares y de clase media. En definitiva, la propia decisión de cómo ajustar no es un mero problema económico y tĆ©cnico; es, ante todo, una cuestión polĆtica. Existen grupos que lucraron y siguen lucrando aĆŗn en medio de la crisis estructural que vive el paĆs. Por un mĆnimo de sensatez, son esos sectores (incluyendo tanto a grandes capitales como a burocracias doradas) los primeros que deberĆan pagar los costos de un ajuste para enfrentar la crisis, mĆ”s aĆŗn en medio de las coyunturas mortales que se avecinan.
Dada esta necesidad de aplicar un ajuste urgente con capacidad incluso de reactivar el aparato productivo, aquà proponemos algunas ideas-fuerza para la discusión.
PolĆtica fiscal integral, eficiente y equitativa
Por un lado, la polĆtica fiscal debe asegurar el uso eficiente de los recursos del Estado, y por otro, debe basarse en un esquema tributario equitativo: el que mĆ”s gana y el que mĆ”s tiene debe contribuir mĆ”s, de manera no solo proporcional, sinoĀ progresiva. Bajo esta lógica, proponemos para la discusión algunos puntos.
Primero: Instrumentación de los ajustes tributarios planteados en la propuesta económica presentada por el Parlamento de los Pueblos a fines de 2019. En especial:
- Incrementar al 4% la meta de recaudación de impuesto a la renta a los 270 grupos económicos mĆ”s ricos del paĆs. Con ese incremento, se podrĆa recaudar 1.223 millones de dólares adicionales por impuesto a la renta.
- Imponer un impuesto o una contribución de 1% sobre los activos de los 270 grupos económicos, que permitirĆa obtener 1.157,2 millones de dólares.
“Un impuesto especial a ganancias extraordinarias, aplicable a empresas que sobrepasen, por ejemplo, el 20% de utilidades sobre el patrimonio; hay empresas como las telefónicas con utilidades anuales sobre patrimonio neto de mĆ”s del 90%”.
Adicionalmente cabrĆa introducir:
- Un impuesto especial a ganancias extraordinarias, aplicable a empresas que sobrepasen, por ejemplo, el 20% de utilidades sobre el patrimonio; hay empresas como las telefónicas con utilidades anuales sobre patrimonio neto de mÔs del 90%.
- Renegociar los contratos existentes en la concesión de petroleras, asegurando una rentabilidad mĆnima permanente para el Estado.
- Incremento progresivo del impuesto a la renta para quienes ganan mÔs que el presidente de la República.
Segundo:Ā Proponemos implementar nuevas formas de pago a todos los servidores pĆŗblicos (incluyendo burocracia, salud, educación, policĆa y fuerzas armadas) con salarios que superen los 1.500 dólares mensuales (en realidad deberĆa ser de 1.200 dólares, monto promedio aproximado que se obtiene cuando se toma el PIB ecuatoriano, se lo mensualiza y se lo divide para la población trabajadora). Todos los sueldos que superen al mencionado nivel deberĆan pagarse en dos partes: los 1.500 dólares con dinero convencional, y el resto a travĆ©s de bonos u otros mecanismos de pago -pudiendo incluirse al propio dinero electrónico- que no puedan ser inmediatamente canjeables por dólares ni que puedan usarse para transacciones en el exterior, que servirĆan para disminuir la necesidad de dólares por parte del Estado y para ampliar la capacidad de compra tan restringida por la propia crisis.
Tercero: El impuesto a la salida de divisas no debe eliminarse, sino racionalizarse. Ese impuesto debe aumentar para la importación de bienes de consumo suntuario y de lujo; mientras se reduce solo en la importación de insumos para la producción.
Cuarto:Ā Revisar el subsidio a los combustibles con criterios fiscales, productivos, sociales y ambientales, creando subsidios para el transporte masivo de personas y de carga.
Quinto: Rechazar todo intento de privatización de las empresas y activos estatales, pero tampoco tolerar la ineficiencia y falta de transparencia en su gestión.
Sexto:Ā Racionalizar el gasto pĆŗblico dentro del presupuesto militar y policial, lo que demanda una moratoria en la compra de armamento.
Séptimo: Es urgente replantear y transparentar el manejo de los recursos adquiridos por endeudamiento público. Es urgente liberar el crudo atado a las preventas petroleras pactadas desde el gobierno anterior.
PolĆticas financieras de apoyo al empleo adecuado y de fortalecimiento monetario

“[…] se debe romper el oligopolio bancario privado para fomentar masivamente el crĆ©dito productivo para empresas medianas, pequeƱas y micro, cooperativas y asociaciones, sector informal, priorizando a campesinos y demĆ”s sectores rurales, el turismo comunitario y el sector artesanal”.
Urge plantear medidas para generar empleo adecuado y mejorar ingresos, capacidad de consumo y en general la calidad de vida de una población que se estĆ” quedando sin futuro. Población y sectores populares no merecen que se les cargue de forma injusta un ajuste económico. En este punto hay que buscar reducir los costos elevados para la producción que provocan las altas tasas de interĆ©s, en particular. AquĆ el dinero electrónico y otras formas de pago pueden usarse, aclarando que su uso puede ser una posible tabla de salvación de la dolarización y herramienta para oxigenar la economĆa en este crĆtico momento. Todo, evidentemente, siempre que se aplique con sensatez y con los respectivos controles, y recordando que sostener la dolarización no puede ser el fin Ćŗltimo de una economĆa que, en realidad, deberĆa servir al bienestar de su población.
Primero:Ā Desde la banca pĆŗblica (con activa participación del Banco del PacĆfico y del Banco del IESS) se debe romper el oligopolio bancario privado para fomentar masivamente el crĆ©dito productivo para empresas medianas, pequeƱas y micro, cooperativas y asociaciones, sector informal, priorizando a campesinos y demĆ”s sectores rurales, el turismo comunitario y el sector artesanal.
Segundo:Ā Otorgar crĆ©ditos y microcrĆ©ditos pre aprobados incluso usando dinero electrónico para facilitar el acceso a sectores actualmente no bancarizados (aquĆ se podrĆa aprovechar la banca pĆŗblica y el Banco del PacĆfico, del cual rechazamos su venta).
Tercero: Brindar mayor apoyo a cooperativas, cajas de ahorro, y otras alternativas de financiamiento, a fin de completar el trabajo de la banca pública en la entrega de créditos comunitarios, créditos asociativos, con tasas de interés mÔs bajas que la banca privada.
Cuarto:Ā Eliminar todos los beneficios injustificados de la banca, como las comisiones por servicios bancarios.
Quinto: Impulsar masivamente el uso de dinero electrónico en la venta de combustibles y el pago de servicios bÔsicos (y mÔs adelante de impuestos). Para ello, y para el pago de salarios, es necesario que el dinero electrónico vuelva a manos del Estado y sea manejado de manera sensata a través de mecanismos y entes de control descentralizados.
Sexto:Ā Romper las estructuras oligopólicas presentes en muchos mercados es una tarea urgente para permitir la inserción de empresas medianas y pequeƱas, asĆ como otras formas de organizar las actividades económicas en mejores condiciones en la economĆa nacional.
PolĆticas productivas y comerciales coyunturales y estructurales
Para transformar de raĆz la economĆa nacional es necesario replantear las estructuras productivas y comerciales del paĆs. Tal transformación puede tener como base, los siguientes puntos mĆnimos.
Primero: Brindar seguimiento, asistencia técnica y apoyo permanente a emprendimientos micro, pequeños y medianos, cooperativos y asociativos, en especial aquellos financiados desde la banca pública y ubicados en sectores rurales, campesinos e informales.
Segundo:Ā Eliminar la tramitologĆa innecesaria para desarrollar actividades económicas, asĆ como brindar acceso preferencial a permisos (p.ej. exportación), licencias y demĆ”s a medianas, pequeƱas y microempresas, cooperativas y asociaciones de producción y consumo.
Tercero:Ā Transformar el bono de desarrollo humano en un bono productivo y comunitario, de mayor monto y atado al incentivo de que, quien lo recibe, emprenda en actividades productivas; dicho bono se deberĆa aumentar en el caso de compra de productos alimenticios de campesinos y pescadores artesanales. Nuevamente el dinero electrónico y otros mecanismos de pago podrĆan usarse para financiar esos incrementos.
Cuarto:Ā Crear centros de acopio populares y de polĆticas de sustentación de precios que garanticen a los campesinos y ganaderos un precio adecuado a sus productos, liberĆ”ndoles de tanta intermediación y sobre todo de la especulación.
Quinto:Ā Redireccionar las compras pĆŗblicas para ampliar los mercados sobre todo de la economĆa popular, comunitaria y solidaria priorizando la adquisición de sus productos. A su vez, lo programas de desayuno y almuerzo escolares deben cubrirse por productos de campesinos y pescadores artesanales de cada cantón, con la participación de padres y madres de familia, maestros y maestras, y el apoyo de los gobiernos locales.
Sexto: Empezar a planear propuestas desconcentración de los mercados y la riqueza en el mediano y largo plazo, incluyendo medidas anti-oligopolio, reforma agraria, medidas que rompan la concentración financiera y similares.
Todos los puntos que apenas enunciamos deben estar en sintonĆa con polĆticas económicas que permitan transitar hacia una economĆa que se libere de las ataduras primario-exportadoras y de la fragilidad mortal del paĆs ante shocks externos. Por ello, tambiĆ©n anotamos como urgente la consolidación de un espacio democrĆ”tico de discusión de la polĆtica económica del paĆs encaminado, incluso, a recuperar la planificación de mediano y largo plazo. Sin un espacio de ese carĆ”cter, que permita la participación activa de amplios segmentos de la población en la construcción de alternativas, la polĆtica económica se seguirĆ” discutiendo Ćŗnicamente desde los escritorios y en beneficio de un puƱado de grupos de poder. O democratizamos la economĆa ahora y cargamos el ajuste a quienes realmente lo deben ā y pueden ā pagar, o nos preparamos para que los sectores populares vuelvan a pagar una crisis sobre la cual jamĆ”s tuvieron oportunidad de decidir.
“[es] urgente la consolidación de un espacio democrĆ”tico de discusión de la polĆtica económica del paĆs encaminado, incluso, a recuperar la planificación de mediano y largo plazo”.
*Alberto Acosta. Economista ecuatoriano. Profesor universitario. Ministro de EnergĆa y Minas (2007). Presidente de la Asamblea Constituyente (2007-2008). Candidato a la Presidencia de la RepĆŗblica del Ecuador (2012-2013).Ā
Ā *John Cajas Guijarro. Economista ecuatoriano. Profesor de la Universidad Central del Ecuador. Doctorante en economĆa del desarrollo en FLACSO-Ecuador.



De nuevo algunas buenas ideas mezcladas con la estrategia desdolarizadora de usar el dinero electronico y bonos como hizo la Argentina kitchnerista y que condujo a eliminar la convertibilidad y estĆ” conduciendo ahora a una inflación desvocada y ojalĆ” no se repita la hiperinflación en ese paĆs. La estrategia desdolarizadora a lo Ćŗnico que conducirĆ” es a beneficiar a los parientes y amigos de Acosta Espinosa es decir los banqueros y especuladores financieros que practicarĆ”n como lo hicieron en los 90Ā“s la gimnasia bancaria, esta vez desde sus computadoras personales.