Galo Betancourt*
16 de abril de 2025
El anticorreĆsmo volvió a ganar. Y no fue un triunfo improvisado. Fue el resultado de una maquinaria polĆtica, mediĆ”tica y emocional que supo reconstruirse tras un inicio incierto en primera vuelta, capitalizando errores e imprudencias ajenas, reforzando sĆmbolos de clase y alineando narrativas con los afectos mĆ”s bĆ”sicos del electorado. El anticorreĆsmo, mĆ”s que una corriente ideológica, es un sistema emocional y comunicacional profundamente enraizado en la sociedad ecuatoriana.
La imagen de una seƱora celebrando el triunfo de Noboa con un cartón, en medio de una inundación, resume con crudeza las mĆŗltiples contradicciones del Ecuador actual: el paĆs mĆ”s peligroso de la región, sin empleo digno, sin inversión estatal, pero donde el anticorreĆsmo sigue ofreciendo una ilusión de pertenencia.
Porque valga decir que el anticorreĆsmo permite algo poderoso: unir a ricos y a sectores populares contra un enemigo comĆŗn. La seƱora que celebra en la inundación y un hombre que vive en la vĆa a Samborondón pueden estar en orillas opuestas del modelo económico, pero por un instante comparten la misma victoria simbólica.
La clase media, especialmente en Quito y en menor medida en Guayaquil, encuentra tambiĆ©n en este relato una especie de alianza emocional con las Ć©lites: la lucha contra el correĆsmo es tambiĆ©n la lucha contra āel otro inferiorā. El Movimiento IndĆgena y los sectores progresistas caben en el mismo saco de lo que āno se debe serā.
Rechazar al correĆsmo o al Movimiento IndĆgena no sólo es una postura polĆtica, es una forma de mostrarse y asĆ distinguirse del pueblo que aĆŗn cree en lo pĆŗblico, en lo redistributivo, en lo colectivo.
Estamos frente a una sociedad que no privilegia los datos ni los proyectos de futuro, sino las emociones rĆ”pidas del algoritmo. Como dirĆa Byung-Chul Han, la era digital no produce pensamiento crĆtico sino reacciones impulsivas. La polĆtica ya no se gana con propuestas, sino con frames, con memes, con tendencias. La gente no vota por quien gestiona, vota por quien representa una aspiración. Y vaya que Daniel Noboa, con su juventud, su familia de catĆ”logo, su fortuna y su actitud bully, cumple con ese ideal.
En el Ecuador actual, la aspiración vale mĆ”s que la gestión. Se prefiere votar por quien supuestamente encarna al Ć©xito, aunque ese Ć©xito lo construya exclusivamente para su familia y para sĆ mismo. AhĆ radica el verdadero poder del anticorreĆsmo: no en un programa polĆtico āporque no lo tieneā sino en su habilidad para representar una identidad aspiracional que se impone frente al miedo de un pasado manipulado, ese que hoy se usa para justificarlo todo.
“Rechazar al correĆsmo o al Movimiento IndĆgena no sólo es una postura polĆtica, es una forma de mostrarse y asĆ distinguirse del pueblo que aĆŗn cree en lo pĆŗblico, en lo redistributivo, en lo colectivo”.
– Galo Betancourt
*Galo Betancourt, documentalista y comunicador audiovisual con mĆ”s de dos dĆ©cadas de experiencia en el Ć”mbito pĆŗblico, acadĆ©mico y periodĆstico. Ha dirigido mĆŗltiples proyectos de comunicación institucional y ejercido la cĆ”tedra en universidades ecuatorianas. Reconocido con mĆ”s de diez premios, incluyendo el Premio Nacional de Periodismo EugenioĀ Espejo, CategorĆa Institucional (2023 y 2024), ha combinado la creación audiovisual con el anĆ”lisis polĆtico. Su trabajo ha sido distinguido por su enfoque creativo y comprometido con los derechos humanos y las causas populares.



Se olvida el articulista que como el correismo es el gobierno de una lumpen oligarquĆa aliada de los narcos y del crimen organizado, por tanto el anticorreismo es estar contra eso.