Wendy Brown, en su libro, In the Ruins of Capitalism, sostiene que el neoliberalismo significa la destrucción de la sociedad, es decir, del vínculo social entre las personas. El neoliberalismo recurre a una ficción para llevar a cabo su proyecto de poder: la imagen de individuos que por sí solos y en todo momento son capaces de tomar decisiones racionales en favor de sus intereses individuales. El egoísmo y la codicia personal, por tanto, se convierten en los valores centrales y cualquier intervención de un organismo superior, en este caso el gobierno o más precisamente el Estado, son vistos como una intromisión que interrumpe el desenvolvimiento “natural” de los procesos dañando así el “normal” funcionamiento de la sociedad que da por sentado que velar por el interés personal es sinónimo de bienestar general. La llamada “mano invisible” se transforma en un “artículo de fe” en la medida en que se cree que si se deja negociar a los individuos por sí solos se alcanza un equilibrio que favorece el “libre” desarrollo y desempeño de la economía. En este sentido, libertad significa la libertad de los poderosos para ejercer el poder y acumular riquezas a su beneplácito, así ello implique la no libertad y hasta la esclavización de los trabajadores o, en su defecto, de todos quienes no tienen capacidad para negociar en igualdad de condiciones.
esde el Primer Levantamiento de las Nacionalidades y Pueblos en 1990, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) ha sido objeto de reiterados intentos de división impulsados por sectores sociales que ven en ella una amenaza al orden establecido.
Las izquierdas han cometido errores y que su tiempo histórico ha pasado sin pena ni gloria y que lo racionalmente político es criticar, analizar, rectificar, aportar con ideas frescas nacidas de la interpretación creadora de nuestra realidad para enrumbar la lucha de nuestros pueblos. No hacen tabla rasa de nuestras izquierdas, ni de nuestras luchas, ni de nuestras tradiciones, ni pretenden sacar de la copa de un sombrero de mago a esa nueva izquierda, apelando a la debacle civilizatoria que, cual un hoyo negro cósmico, se traga fatalmente todo lo bueno y lo malo de nuestra vida, sino que proponen un debate para encontrar los caminos que nos conduzcan a nuevos y más seguros puertos.
Este documento presenta un análisis desde el punto de vista económico, del proyecto de la Reforma al Código Orgánico Montetario y Financiero o la mal llamada “Ley para la Defensa de la Dolarización”, enviado por el actual gobierno a la Asamblea Nacional, con el carácter de económico urgente, considerado prioritario dentro del Acuerdo de Facilidad Ampliada suscrito con el Fondo Monetario Internacional, FMI, cuya aprobación por parte de la Asamblea constituye una condición que el país debe cumplir, previo al desembolso de una de las cuotas del préstamo concedido por dicha entidad.
Existe un sector informal altamente precario, que a todos nos ha ayudado muchísimo durante esta sindemia,[1] que capitaliza fuertemente la crisis, la irregularidad precaria y que se ha vuelto urgente regular, tal como se ha sucedido en Italia y como se discute en varios países europeos. Me refiero a las empresas repartidoras de comida (o starups), como UberEat, Glovo, Rappi, etc., bastiones urbano del trabajo mal pagado, sin seguridad social y laboral para miles de migrantes venezolanos y otros que perdieron su trabajo “formal” tras los recortes públicos y privados, gracias a las políticas del maldesarrollo[2] del Fondo Monetario Internacional.
Por Patricio Carpio Benalcázar*
En línea con la lógica que imponen los grandes medios de comunicación, fundamentalmente televisivos, el debate y los análisis sobre los...
Por Pacha Korikilla*
Controvertido por sus expresiones, Atawallpa Oviedo, compañero de campaña del candidato de Pachakutik, Yaku Pérez, aclara algunas de sus últimas declaraciones en...
Por Andrés Kogan Valderrama* / Desde Chile
A propósito de la primera vuelta electoral en Ecuador, en donde el candidato correísta, Andrés Arauz (UNES), saca...
Los resultados electorales del pasado domingo 7 de febrero podrían leerse como la expresión del rechazo a las consecuencias y efectos a las políticas neoliberales impuestas en estos cuatro años de gobierno y como un desplazamiento del electorado hacia posiciones progresistas y de izquierdas: la de la corriente del progresismo que expresa Andrés Arauz (UNES), la del ecologismo contrario al extractivismo minero y petrolero de Yaku Pérez (Pachakutik), y la del candidato Xavier Hervas (Izquierda Democrática) que supo posicionar un discurso e imagen más atractiva para sectores jóvenes y alejada (aparentemente) de la polarización en contra y a favor del correismo.
Se funda en 1926 con el Partido Socialista Ecuatoriano (PSE). Es una izquierda doctrinaria, pegada a los textos clásicos del marxismo. Fue incapaz de ir de la realidad a la teoría, no obstante lo cual, el PSE siempre creyó que nuestros problemas había que pensarlos con cabeza propia. La tendencia consular, fuertemente influenciada por la Revolución Bolchevique, en 1931 produce la primera división de la izquierda, dando lugar a la fundación del Partido Comunista Ecuatoriano. Esa izquierda histórica lejos estuvo de elaborar una interpretación creadora de nuestra realidad, se convirtió en una izquierda oficial, contrapeso necesario para mantener el equilibrio en la dominación oligárquica. La tesis central del PCE fue siempre empujar la transformación demo-burguesa del Ecuador, concebida como un proceso etapista para lo cual aceptaba alianzas con el centro político y la propia oligarquía. El Partido Socialista se diferenciaba en ser menos dependiente de Moscú, pero igual en sus planteamientos conceptuales a los cuales se les había castrado de los elementos más peligrosos de la doctrina marxista como eran la noción de la lucha de clases y la concepción sobre el Estado y el poder.
En algún momento me preguntaron ¿Cuáles eran las posibilidades reales de Yaku Pérez? Yo respondí que, a pesar de su desafortunada declaración por Lasso, era un gran candidato, pero dadas las condiciones políticas, sus posibilidades se jugaban entre los errores de Arauz y Lasso.
Siempre es temporada de elecciones. ¡Ah, qué maravillosa es la “democracia”! Bueno… de hecho, no lo es. Como todas las formas de gobierno, se da por la fuerza. Quiero decir, que existen mecanismos legítimos preestablecidos, que nos obligan a aceptar y obedecer a “autoridades” y leyes simplemente porque la mayoría está de acuerdo. El más conocido y aceptado es el de la votación directa: en teoría, se elige –o se debería elegir- lo óptimo, y los resultados son aceptados porque ha triunfado la “democracia”. Pero, ¿qué pasaría si se votara por lo inservible y maligno, como la corrupción? ¿Eso haría que fuese válida? ¡Claro que no!
El peor escenario para Rafael Correa y su delfín Andrés Arauz, así como para el banquero Guillermo Lasso, es tener que enfrentarse al candidato de Pachakutik, Yaku Pérez (o, a Xavier Hervas, si hubiera sido el caso) en segunda vuelta por la presidencia. Prepararon todo un tinglado mediático para hacernos creer, en base a dos exit poll, con conflicto de intereses, que la final sería entre Lasso y Arauz. Y hubo analistas políticos “serios” que se prestaron para ello.
Esa estructura psíquica que determina por quien voto -ejercicio de la esperanza- está condicionada y amenazada por lo que nos gusta llamar en el grupo de investigación y docencia que encabezo, el virus del AIDS MENTAL: Autoengaño, Ignorancia, Desmesura y Soberbia, cuatro componentes de nuestra alma que asechan constantemente nuestras decisiones. Por ello mismo, siempre recomendamos una vacuna diaria ante tal desvarío de la naturaleza humana, con el procedimiento TEERPHA.
Parte del problema tienen que ver con lo expresado en “El Camaleón, especial de Los Periodistas ¿Quién es realmente Carlos (Yaku) Pérez? ¿terrorismo? ¿CIA?” Un video de 45 minutos elaborado por “Los Periodistas” un programa promovido por radio Pichincha Universal -uno de los fortines comunicacionales del correísmo-. En medio de las elecciones, el video tiene el objetivo de persuadir al electorado indeciso y desinformado a no votar por Yaku. Imagino que en un proceso electoral, el cálculo es muy simple: “todo vale para ganar elecciones”.