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viernes, marzo 6, 2026
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Humor

Cada banco tiene un don Naza, pero con pedigrí

e creen, miren a su banco de confianza. Ese, al que llaman Bankchincha. Ese, al que llaman Banquegas. Ese, que cobra unos intereses como para de una vez dormirse en el ataúd a corto plazo. Ese banquito que se hace de la vista fidel con cientos de clientes que han sido estafados. Así es, no quieren responder por la vulneración a su sistema informático, y muchos se quedaron sin su dinero, ese dinero que le confiaron a Don Naza con pedigrí o con Egacrí. Da lo mismo. 

Señores de la prensa: me crecieron seis verrugas en la axila derecha

Y hace tres días me senté al lado del señor chofer en el bus Colón Camal. Ah, y ayer me extirparon un juanete del pie izquierdo. Me dicen que caminaré mejor. Eso me ocurrió, y ustedes ni una nota, un fotorreportaje, una entrevista, nada. Voy a pensar que soy discriminado por mi condición social y étnica. Por cierto, las seis verrugas tienen una coloración rojiza, y a veces parece que sonríen cuando estiro el brazo hacia arriba. 

El molino de glosas

           

¿Cómo despacha el contralor desde prisión?

                   

     

Yo sí le creo al presidente Lasso. ¡Envidiosos!

Él sí me representa. Él, que forjó su fortuna desde pequeño. Él, que era pobre, pero con esfuerzo y perseverancia logró darse cuenta que pobre es el que quiere; por eso amasó una fortuna que los envidiosos no le perdonan. No todo banquero es rata: él no. Parece, pero no. Sus enemigos no tienen pruebas en su contra. Lo odian porque recuperó la democracia que el correísmo destruyó. Lo detestan por su simpatía, porque los medios lo aman, los periodistas lo idolatran y los caricaturistas lo ensalzan. ¡Envidiosos!

Vasallos de la madre patria, ¡uníos!

¡Por la hostia! Que me ha entrado una emoción de la puta madre. Nunca pensé encontrar súbditos de nuestra ideología en ese pueblito inculto de la mitad del mundo. Pensé que era un coñazo, joder, ¡pero no! Ahora sí: yo, tú, vox, nosotros, voxotros y ellos, que se sumen a esta Carta de Madrid, en contra de todos esos comunistas, anarquistas, izquierdistas, vándalos, castrochavistas, proPodemos y todos esos seres que defienden migrantes, pobres, sindicalistas y feministas, o sea, la escoria de la sociedad que pretende trastocar nuestros valores cristianos y falangistas.

Muros y voces que imaginan la libertad

Arte y del bueno. Muchos habrán oído hablar del irreverente artista plástico, Alejo Cruz. ¿Quién no? Y otros conocen muy bien el talento actoral de Diana Borja (“Débora el fin”). Estos dos personajes,– bastante locos, por cierto–, se juntaron con Fabián Romero (Banda Tapir), un músico que sabe de su oficio, y decidieron acompañar a mujeres y hombres de la cárcel de Cotopaxi, y juntos crear una radionovela. Así como lo oyen. Si usted, estimado lector, es de los que disfruta escuchando Kalimán, seguro se emocionará oyendo Voces de Libertad, que nos cuenta historias reales, salpicadas de ingenio, drama y pizcas de humor. Su cotidianidad es relatada con soles y lunas, de enero a diciembre.

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