Por Hugo, el búho

Como sabemos que la popularidad del gobierno ecuatoriano está lamiendo el piso, aquí les proponemos una campaña publicitaria audiovisual gratuita. De esta manera, aportamos para lavar la imagen deplorable del régimen, de paso, que se ahorren esa platita. Porque estamos convencidos que este gobierno es bueno, bien alhaja de lunes a viernes y hasta caritativo los sábados y domingos.

Y Voltaire lo dijo así, como si la sopa siempre fuera primera que el arroz. Con un convencimiento de hombre de ciencia que sugestiona al más incrédulo. Roldán, a quien en Carondelet le llaman el carpintero pobre: porque no tiene ni un metro, debió llorar en silencio como cuando sintió la primera cornada de un becerro en salva sea la parte;la Romo se puso la mano en el pecho y cantó ¡Salve, oh patria! ¡Mil veces Oh patria! ¡Y tu pecho, tu pecho Voltaire! 

Nota: En este escrito no hay poesía, ni buenas formas ni cortesía. Solo bronca.

Bien decía mi abuelita: “Estos del gobierno son unos canallas. Verás cómo en vísperas de navidad te suben la gasolina o te disparan un paquetazo del tamaño de sus ansias”. No se equivocó la abuela. Y dijo canallas en alta voz, como para que se nos quede grabado. Y claro, no había que ser abuelita o brujo para convencerse de que estos canallas enquistados en Carondelet iban a salir con su domingo 7 o su navidad 24.

Hay que ser bien del todo mismo para decir semejante babosada. Y uno que pensaba que el Lucio Gutiérrez era el campeón del shunshismo, nada que ver. El gentil hombre del diálogo con todos le da de largo. Muero, qué bien bruto qué ha sido. ¿Será la edad? ¿Será tanto libro de autoayuda? ¿Será tanto chiste sacado de internet? ¿Qué será?

¿Qué soñaba Miguel cuando estaba despierto? ¿Cuántas horas dormía, Miguel? Esas ojeras parecían ser el testigo de algún insomnio inconfesable ¿Qué desayunaba, Miguel? ¿Qué noticiero miraba mientras decodificaba sus discursos empresariales? ¿Tuvo algún credo, alguna cábala, un ciempiés en el florero, una herradura en la puerta, un libro de Marx debajo de la almohada?

 

Yo, Antonio de los Acostas, presidente del prestigioso Banco de los pichinchas, quiero agradecer públicamente a ese gran hombre sentado en los Carondeletes, por haber hecho historia. Mientras escribo estas líneas sendas lágrimas de emoción brotan de mis acaudaladas mejillas. Po fin alguien que se atrevió a pensar en los bancos de forma tan clara y transparente. Por fin un alma de dios

Dicen los que lo han visto, sobre todo iluminado en las noches, que el centro histórico es una maravilla, guapeza de iglesias, lindura de calles, maravilla de tejados, y ya mismo de soplar velitas: 40 años hay que celebrarlo a lo grande, tirar la casa por la ventana, contratar chivas ambulantes, hacerse una selfie con la Virgen de El Panecillo de fondo, etc., etc.