Por Hugo, el búho

Ya todos saben que CEDATOS no es una encuestadora sino una agencia de publicidad que le regala numeritos al mejor postor. Ya todos saben que el Polibio es un hombre clave si alguien quiere que las cifras estadísticas se multipliquen por arte de magia. Ya todos saben que el margen de error de CEDATOS varía del 5 al 25 %. Sí, la metodología del Polibio es revolucionaria: transformar las matemáticas en alquimia y las encuestas en cuentas por cobrar.

Por Hugo, el búho

Bienhechito. Eso pasa por educar a sus hijos con el pensamiento nalgablanquita socialcristiano. Por eso les salen traumaditos. Para muestra ese Esteban Torres Cobo. Eso pasa por adornar el cuarto del guagua con fotos del Jaime Nebot. Eso pasa por llenar la biblioteca del Estebitan con libros de autoayuda y ponerle espejos hasta en el techo. Si usted quiere un hijo como el Esteban, hijito bien del eterno Torres de Ambato, desde chiquito recítele al oído: vos no piensas, vos solo debes repetir lo que dice tu papito, vos cómprate un carro lindo y dedícate a ser fiel copia del original. Y ya.

Por Hugo, el búho

Muero del asco y de la rabia, vecina. ¡Quédecreer tanto candidote que quiere ser Presidente! Ni que irse a vivir al Carondelet fuera la gran cosa. Uno más chimbo que otro. Yo qué le dije, vecina. Si usted pensaba que este gobierno era lo peor que le pudo haber pasado al país, never. Las desgracias nunca vienen solas y para muestra diecinueve botones. ¿Revisó la papeleta de tanto graviche que se postuló? ¡Madre de todos los santos! ¡Puro rascuache!

Por Hugo, el búho

Como sabemos que la popularidad del gobierno ecuatoriano está lamiendo el piso, aquí les proponemos una campaña publicitaria audiovisual gratuita. De esta manera, aportamos para lavar la imagen deplorable del régimen, de paso, que se ahorren esa platita. Porque estamos convencidos que este gobierno es bueno, bien alhaja de lunes a viernes y hasta caritativo los sábados y domingos.

Y Voltaire lo dijo así, como si la sopa siempre fuera primera que el arroz. Con un convencimiento de hombre de ciencia que sugestiona al más incrédulo. Roldán, a quien en Carondelet le llaman el carpintero pobre: porque no tiene ni un metro, debió llorar en silencio como cuando sintió la primera cornada de un becerro en salva sea la parte;la Romo se puso la mano en el pecho y cantó ¡Salve, oh patria! ¡Mil veces Oh patria! ¡Y tu pecho, tu pecho Voltaire! 

Nota: En este escrito no hay poesía, ni buenas formas ni cortesía. Solo bronca.

Bien decía mi abuelita: “Estos del gobierno son unos canallas. Verás cómo en vísperas de navidad te suben la gasolina o te disparan un paquetazo del tamaño de sus ansias”. No se equivocó la abuela. Y dijo canallas en alta voz, como para que se nos quede grabado. Y claro, no había que ser abuelita o brujo para convencerse de que estos canallas enquistados en Carondelet iban a salir con su domingo 7 o su navidad 24.

Hay que ser bien del todo mismo para decir semejante babosada. Y uno que pensaba que el Lucio Gutiérrez era el campeón del shunshismo, nada que ver. El gentil hombre del diálogo con todos le da de largo. Muero, qué bien bruto qué ha sido. ¿Será la edad? ¿Será tanto libro de autoayuda? ¿Será tanto chiste sacado de internet? ¿Qué será?

¿Qué soñaba Miguel cuando estaba despierto? ¿Cuántas horas dormía, Miguel? Esas ojeras parecían ser el testigo de algún insomnio inconfesable ¿Qué desayunaba, Miguel? ¿Qué noticiero miraba mientras decodificaba sus discursos empresariales? ¿Tuvo algún credo, alguna cábala, un ciempiés en el florero, una herradura en la puerta, un libro de Marx debajo de la almohada?

 

Yo, Antonio de los Acostas, presidente del prestigioso Banco de los pichinchas, quiero agradecer públicamente a ese gran hombre sentado en los Carondeletes, por haber hecho historia. Mientras escribo estas líneas sendas lágrimas de emoción brotan de mis acaudaladas mejillas. Po fin alguien que se atrevió a pensar en los bancos de forma tan clara y transparente. Por fin un alma de dios