Por Carlos Villacís Nolivos

El 28 de mayo de 1990, un grupo de indígenas y algunos mestizos, entraron a una iglesia en pleno centro histórico de Quito y se encerraron en su interior. Con el tiempo esta parte de la historia sería conocida como la toma de la Iglesia de Santo Domingo, cuyo fin era presionar al entonces gobernante, el socialdemócrata Rodrigo Borja Cevallos, para que impulse acciones en favor de los indígenas, un sector históricamente postergado, excluido y explotado del Ecuador.

Trabajo colaborativo entre La Línea de Fuego, Acapana, Radio Periférik y mutantia.ch

Debido a la pandemia de hace dos meses se formaron brigadas campesinas para entregar alimentos a las personas más vulnerables del país. Para el dirigente de la Federación de Centros Agrícolas y Organizaciones Campesinas del Litoral, Richard Intriago, no cabe duda: el sistema alimentario de las ciudades, así como de producción agrícola industrial con sus intermediarios, está obsoleto. El futuro viene de la mano de la agroecología, la venta directa y el trueque.

La rebelión como semilla de un nuevo futuro

Sí, rebelión en los Andes ecuatorianos y en muchos otros puntos de toda Nuestra América como Chile, Bolivia, Colombia, Haití… En definitiva, la frustración popular creada y acumulada por la civilización de la desigualdad y los estragos que ésta va dejando en la periferia del mundo, ha generado una explosión social que hace temblar al escenario político nacional y regional. Semejante movilización popular equivale a un terremoto que mueve y cuestiona las bases de nuestras sociedades inequitativas e injustas, y hasta cuestiona a las viejas formas y los viejos conceptos usados para entender a los sectores populares y su sufrimiento.

¿Cuál es la importancia y el significado de las luchas que se produjeron en el Ecuador entre el 2 y el 13 de Octubre? Podemos caracterizarlas como una gran insurrección popular  a nivel nacional, algunas organizaciones lo denominaron “Paro Nacional del Pueblo”, el cual incluyó un nuevo “levantamiento indígena” y también paralizó parcialmente la producción.

Todos conocemos el pánico que hay en Carondelet. Las rejas y alambres de púas se han convertido en decoración permanente, que no se quita ni por Navidad. Además del cuento del golpe, a Lenín Moreno no le deja dormir los casos de corrupción en los que está implicado junto a Rafael Correa, los INApapers y los futuros procesos por el Estado de excepción, represión, violación de derechos humanos, heridos y asesinatos de octubre.