"el caso de Bukele es relevante porque señala una vía electoral y democrática hacia el autoritarismo. Esa vía ilustra cómo un sistema de partidos que se encontraba entre los más estables e institucionalizados de la región (junto con los de Argentina, Chile y Uruguay) terminó siendo barrido en una elección por un outsider que logró explotar la desesperación de la ciudadanía ante el problema de la seguridad. A su vez, el camino salvadoreño es uno que, a diferencia de los procesos de dictaduras anacrónicas, hoy cuenta con una gran estrategia de marketing y viento a favor."
"Sufrimos los mismos dolores, los mismos gobiernos, la misma corrupción, las mismas derrotas, la misma historia. A la vez, por la obligada ley de los opuestos, también gozamos de los mismos paisajes, las mismas culturas, el mismo idioma, la misma gastronomía, la misma historia."
"La normalización de la crueldad conlleva un círculo de violencia donde las víctimas se convierten en verdugos. Pueblos que han sufrido genocidio se convierten en genocidas, familias que han sufrido violencia criminal piden tortura y ejecución de los delincuentes, incluidos niños y adolescentes. Detrás de esto hay un cinismo gubernamental, Estados de derecho que permiten la tortura, las ejecuciones extrajudiciales, masacres carcelarias, muerte por inanición de las personas en las prisiones, estamos hablando de situaciones carcelarias letales. Las cárceles como zonas de no-derecho donde el Estado suspende protecciones es la aplicación del penalismo necrótico."
La República de Haití, en la parte occidental de una de las grandes islas del Caribe (su vecino oriental es la República Dominicana), es el tercer país más extenso de la subregión (27.750 km2), con una población que ya superó los 11 millones de habitantes (90% de origen africano) y entre la cual más del 80% vive en la absoluta pobreza. Su realidad económica, social y política, tanto como su historia, son normalmente desconocidas en la misma América Latina, lo que acentúa el aislamiento del que ha sido víctima el país desde la época de la colonia.
No se trata de “ayudar” a Haití (en los hechos, las promesas de donaciones se han hecho efectivas en una mínima parte) sino de respetar a su pueblo (entre otras cosas que sea el pueblo haitiano y no la OEA y la ONU quien elija a las autoridades haitianas) de devolverle lo que es posible devolver de todo lo que se le ha despojado en 500 años.
A inicios de 2020, veíamos como China hacía cuarentena para evitar que un virus se propagara. Era una película de ficción y el virus parecía que estaba lejos. Dos meses después, ese virus llegó también al país y a América Latina. Luego, las restricciones para disminuir el contagio llevaron a las frágiles economías de personas, empresas y países a pique, castigando a los de siempre, entre ellos, las mujeres: 13 millones de ellas, en América Latina y el Caribe, fueron expulsadas del mercado laboral el año pasado, poco más que toda la población de Bolivia.
Visto con la lente del mercado, covid-19 parecía un shock exógeno. Primero alteró la oferta, al diezmar la fuerza de trabajo e interrumpir las cadenas internacionales de manufacturas y suministros. Los confinamientos contrajeron los ingresos, lo que afectó a la demanda y bloqueó el consumo. La alarma sanitaria global perturbó las expectativas y detuvo la inversión. El planeta entero se hundió en la peor crisis de la historia del capitalismo.
El coronavirus no desnudó un país sobre cuyas intimidades ya teníamos amplio conocimiento; desnudó la inviabilidad de un futuro concebido desde una serie de premisas convencionales. Por ejemplo, que la desigualdad puede ser atenuada dentro del sistema capitalista.
Este artículo presenta algunas características que dan la posibilidad de identificar el porqué la fragilidad de estos sistemas frente a una pandemia, a su vez se intenta dar algunas alternativas contingentes para la construcción de una América Latina más justa y equitativa.
Carmen Aliaga, antropóloga boliviana, investigadora del Colectivo de Coordinación Socio Ambientales (Casa) analiza la situación del movimiento feminista y las luchas sociales en Bolivia.
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Con Ulrich Brand* habló Romano Paganini, Quito - Ecuador
Ulrich Brand es co-autor del bestseller “Modo de vida y trabajo imperial”. El profesor de ciencias...
03 de noviembre 2016
Revista Panama
Pablo Stefanoni @PabloAStefanoni Periodista, columnista, jefe de redacción de Nueva Sociedad. Autor de Los inconformistas del Centenario (Plural, 2015).
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