Por Samuel Guerra Bravo*

Una querida amiga me comparte una entrevista realizada a la filósofa mexicana Fanny del Río (1), a propósito de su libro Las filósofas tienen la palabra (Siglo XXI, 2020), en el cual recopila diez entrevistas a otras tantas filósofas mexicanas. El objetivo del libro es estudiar la presencia de la mujer dentro de la filosofía, pero el tema lleva a la entrevistada a poner en evidencia otros importantes aspectos como, por ejemplo: que la filosofía ha sido un universo de hombres, que desde los griegos se ha insistido en que la mujer no tiene capacidad para el pensamiento abstracto, vinculándola más con la intuición, las emociones y los sentimientos, y no con la razón. Esto, dice la entrevistada, es falso, y una historia verdadera de la filosofía resaltaría que las mujeres estuvieron presentes desde el principio a pesar de la prohibición, y de que tardó mucho en tener acceso a la educación formal.

Jaime Chuchuca Serrano*

Dos fenómenos han cambiado la vida de los pueblos en estos años: las movilizaciones masivas y la situación pandémica y los dos se corresponden con la fractura del metabolismo natural. Sigo sosteniendo que la estructura del panóptico pandémico fue ideado más para contrarrestar las movilizaciones que para solucionar la emergencia sanitaria. De tal modo que lo pandémico es un nudo de conceptualizaciones filosóficas, sociológicas, políticas, económicas y, en último lugar, médicas. Las transformaciones pandémicas sometieron a la población a los múltiples circuitos gubernamentales: Estados de excepción, reformas laborales, tributarias, de extracción de recursos naturales, de endeudamiento para beneficiar a los capitalistas y de control biopolítico poblacional.

Por Natalia Enríquez*


Tapa y contratapa: Fernanda Melchor (Veracruz, México, 1982). Ha publicado Falsa Liebre (2013) novela, y Aquí no es Miami (2013) crónicas. 


“Un grupo de niños encuentra un cadáver flotando en las aguas turbias de un canal de riego cercano a la ranchería de La Matosa. Es el cuerpo de la Bruja, una mujer que heredó dicho oficio de su madre fallecida, y a quienes los pobladores de esa zona rural respetaban y temían”.

Por Andrés Gómez

Hasta 1938, en Ecuador la penalización del aborto estaba sujeta a la moral pública y a la honra de la familia. En ese año, el entonces nuevo Código Penal tenía como su centro de protección jurídica, en casos de aborto, a la vida.  En este código penal se despenalizó el aborto en caso que corra riesgo la salud o vida de la mujer embarazada, y también, en el caso de que la mujer tenga alguna discapacidad mental[1].

Por Carlos Terán Puente*

El Código Orgánico de la Salud (COS) regresó al limbo por el veto presidencial. Ha transcurrido casi una década, dos gobiernos y una media docena de ministros de salud sin capacidad  articular un código para el sector. Se evidencia la ausencia de una visión compartida, de un proyecto sanitario nacional que resuelva los conflictos de interés entre dos paradigmas: salud-derecho y salud-mercancía. No se dispone de un marco normativo que garantice el bien común. El Acuerdo Nacional por la Salud Pública Ecuatoriana, la Mesa de Salud del Pacto Social por la Vida, expresan la importancia de impulsar un proceso social por la salud colectiva. La Cumbre Salud Nacional Ecuador, realizada el 14 y 15 de Octubre 2020, ofreció valiosos insumos para el debate sin aparcamiento en instancias partidistas o electorales. La salud colectiva merece un proyecto pensado y puesto en marcha por la sociedad, sin supeditarlo a los tiempos legislativos ni a efímeros gobiernos. Es asunto de Estado y en éste, la soberanía es de la sociedad y sus organizaciones; la Constitución lo dice.

Por Jorge Sánchez de Nordenflycht*

La xenofobia y la aporofobia, entendidas como el rechazo a personas de escasos recursos, se multiplicaron de la mano con la migración venezolana y la actual crisis sanitaria. En Lago Agrio, zona de frontera con Colombia y capital de la Amazonía ecuatoriana, Fundación Redes con Rostro teje alianzas con otras organizaciones de la sociedad civil para dar vida a un proyecto que supone un giro en la forma en que abordamos los derechos y necesidades de las personas en situación de movilidad.

Por Paulina Escobar*

Aunque la actividad de las ciudades se detuvo con la expansión de covid-19, no ocurrió lo mismo con el trabajo del campo. Sí, los campesinos e indígenas quedaron más aislados que nunca de la atención pública y mediática, pero no se acomodaron en el lamento y la queja, continuaron labrando la tierra que da el sustento al campo y a la ciudad. 

Por Carlos Villacís*

La realidad y la ficción se parecen tanto que, en estos tiempos profundamente mediáticos, es muy dificil distinguir las líneas que la separan. Esto aconteció en estos días, ante nuestros ojos, en las últimas elecciones presidenciales realizadas en los Estados Unidos, donde triunfó el demócrata Joe Biden, enterrando al fascista republicano Donald Trump.

Por Natalia Enríquez*

En la realidad, por dentro y por fuera, incluso en sus hilos más finos que la componen, perder para a veces ganar, es una acción subversiva, peligrosa, por solidaria y amorosa. Sí, una acción amorosa que rompe la manera en que comprendemos la competición, en la dimensión del deporte, del juego y de la vida. Un espacio naturalizado para la disputa, para la exhibición y la ganancia siempre. El pez grande se come al pequeño y así, nadie está preparado para dejarse ganar.

Por Julio Oleas Montalvo*

En diciembre de 1823, el presidente James Monroe declaró que cualquier intervención europea en América sería considerada como una agresión contra los Estados Unidos. Esta afirmación ─la doctrina Monroe─ no impidió que el Reino Unido y otros países del Viejo Continente colonizaran los mercados de los recién liberados territorios del Imperio español. Pero, a lo largo del siglo XIX, EE.UU. ganó competitividad y en el siglo XX el espacio comprendido entre México y Tierra del Fuego se convirtió en su patio trasero, el America’s Backyard donde T. Roosevelt ejerció sin contrapesos la política del gran garrote. La doctrina Monroe fue la base histórica del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR, 1948) y de la Organización de Estados Americanos (OEA, 1949), “sistema” que se completó en 1958 con la creación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Por Jorge Basilago*

La puerta está abierta en espera de los visitantes. A simple vista, el ordenado espacio interior no parece la vivienda de un músico de rock: cada libro en su lugar, posters con bastidores y colgados prolijamente… La delgada figura de Jaime Guevara asoma de pronto, como para confirmar que sí es su casa. Detrás de la obligada mascarilla, su boina negra y su cabello larguísimo saludan con una reverencia a distancia prudencial, como marcan estos tiempos pandémicos.

“Tenía el pelo más tupido, pero en octubre me lo jodieron, igual que el ojo derecho”, relata sin preámbulos, bien predispuesto para la entrevista con La Línea de Fuego. “Nos acorralaron en la caseta del parque El Arbolito y nos dieron bomba en ese recinto cerrado. Se perdió todo escrúpulo: en mis años de militante de la guitarra nunca he visto tal represión, ni siquiera en los tiempos de la bestia de (León) Febres Cordero”, agrega. 

Habla, por supuesto, de lo que vio y vivió durante el violento accionar estatal de octubre de 2019; y lo compara con otras situaciones similares de los últimos 50 años, de las que también fue testigo, protagonista y narrador –guitarra en mano- al mismo tiempo. Rememora alegrías y desilusiones. Se entusiasma con el renacer de la rebeldía popular, en igual medida que descree de las soluciones políticas partidarias. Canta y cuenta, que de eso se tratan su vida y su arte.

Por Jonatan Rosas *

Las comunidades en Cotopaxi celebran a sus muertos de la manera más fiel que pueden. Ha pasado ya mucho tiempo desde que el sincretismo entre el ser indígena y las religiones de occidente se juntaron, con esto las nuevas maneras de vivir la presencia de los muertos a través de la religión, a veces, se divide entre iglesias, pero con una misma idea de conservar lo indígena; los alimentos resultan ser parte de la ofrenda más ancestral para los que ya no están en este mundo.

Por Natalia Enríquez*


Tapa y contratapa: Ariana Harwicz (Buenos Aires, 1977), ha publicado: Matate amor (2012); La débil mental (2014); Precoz (2015); Degenerado (2019).


“Un proceso judicial que muestra a un hombre enfrentado a toda una sociedad, acusado de pedofilia quien decide pelear hasta el final”. Así reza la colorida banda de presentación del libro en contraste con la portada de una liebre desgarrada y en gesto vital de salto; guiño seductor, pues el libro toma varios riesgos. Es una historia contada desde otro lado, no el de la oficialidad, ni el de la legalidad; desde el inicio hay este gesto irreverente de la autora, con tres pilares que sostienen su carácter más literario y transgresor.

Durante el Paro nacional en octubre-2019, la Fuerza Pública del Ecuador no solamente apuntó sus armas a los cuerpos de los manifestantes, también usó gas lacrimógeno caducado. Mientras la ministra de Gobierno, María Paula Romo, niega el peligro de estas bombas, químicos, toxicólogos y abogados adviertes que un Estado no debe utilizar armamento caducado.

Por Jaime Chuchuca Serrano

Chile es una constelación de estrellas en movimiento que no soportó más el degüello social. El yo apruebo del 25 de octubre de 2020 por una nueva constitución llegó al 78, 27 %. Así se firmó la sentencia de muerte de la Constitución de Pinochet. El 78% aprobó que se haga una Convención Constitucional con el 100% de sus miembros elegidos por el pueblo de modo paritario entre hombres y mujeres. Recordar que el Levantamiento Popular chileno empezó con los más jóvenes tomándose las estaciones del metro y saltando torniquetes por el alza de 30 pesos (0,04 centavos de dólar). Los jóvenes chilenos tienen una particular sensibilidad política.