Por Patricia Yallico* /Publicado originalmente en Acapana

Hemos naturalizado tanto la ausencia de las mujeres, que vemos normal que el directorio de las organizaciones indígenas esté conformado en un 90% por hombres. Recordemos el diálogo entre el movimiento indígena y el gobierno de Lenín Moreno durante el levantamiento de octubre de 2019, transmitido por cadena nacional: en la parte frontal de la mesa, el Presidente, el delegado de la iglesia y los mediadores de la ONU; a un costado los ministros de gobierno y, al otro, la delegación del Movimiento Indígena, compuesta en su mayoría por hombres.

Por Juan Cuvi

Habrá que ver qué resultados tiene el asilamiento voluntario aplicado por las comunidades indígenas rurales para protegerse de la pandemia de covid-19. De por medio también están la recuperación y el uso de prácticas médicas milenarias, que han subsistido por siglos a pesar de la colonización.

Es probable que en la república de la farándula estas palabras no sean las “políticamente correctas”, sobre todo para un segmento de la sociedad caracterizado por su cinismo y por lidiar a placer con las dádivas de la corrupción arrojadas por el ‘Arroz Verde’, así como también para el feminismo e indigenismo sectario y bravucón.

A unos 10 metros de la calle Guayaquil y Chile, en el centro histórico de Quito, un cerco de policías antimotines custodia el ingreso al Palacio de Carondelet y al Municipio del Distrito Metropolitano. Con sus botas de cuero, cascos, escudos y una valla metálica impiden el paso a centenares de mujeres y hombres que marchan por el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.