Por Ileana Almeida*
Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía, afirma que sobre los países con grandes recursos naturales pende la maldición de la pobreza, porque...
La renovación etaria de los liderazgos políticos no conduce en sí misma a un cambio en la cultura política del país o al interior de los partidos y movimientos; como tampoco asegura mejores prácticas para la consolidación de una democracia moderna, totalmente distinta al membrete que se usa en Ecuador.
Artículo que vincula las deficientes prácticas políticas del Estado colombiano en general, con los posibles que podría ocasionar la expansión del covid-19 en todo el territorio de ese país.
El progresismo es la izquierda posible en los actuales momentos a nivel latinoamericano. La única alternativa con futuro en la región es el Progresismo Latinoamericano. Contra él apuntan todas las armas del establishment, de la democracia liberal, del neoconservadurismo mundial.
Pandemia es el capitalismo, no el coronavirus. No obstante, la Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de emitir una alarma que someterá al mundo entero a esa perversa ecuación comercial entre pánico y consumo. Como tantas otras veces en la historia, las gigantescas corporaciones médicas harán su agosto vendiendo mascarillas, medicamentos, tratamientos e insumos de laboratorio.
Zygmunt Bauman, uno de los más interesantes teóricos de la posmodernidad, sostenía que no es cierta la desaparición de los Estados nacionales al calor de la globalización. Muy al contrario, estos han proliferado en los últimos años, sobre todo como consecuencia de la disolución de varias repúblicas.
El carnaval se traslada a la política y Jaime Chuchuca Serrano nos presenta las similitudes entre ambos mundos, con pinceladas de humor: "Entre CREO, Alianza País y los socialcristianos juegan con carioca, pero no saben si la fiesta la harán medio unidos o cada quien por su lado. Sea como sea, Lenín Moreno parece que hará de prioste con la plata del gobierno".
La década perdida dejó un andamiaje –hasta la fecha– difícil de desmontar: el tráfico de influencias, el manejo clientelar de la institucionalidad del Estado y el derroche faraónico de recursos para disfrazar la crisis con bonanza a pretexto de cualquier mejora o compra técnica, tecnológica y de infraestructura; pero también, el deseo perverso de convertir a los funcionarios públicos en trabajadores particulares y mercenarios al servicio irrestricto de las autoridades de turno cuyos intereses no siempre son los mismos que los del país.
Breve aproximación a las concesiones de soberanía y autodeterminación nacional, realizadas por los gobiernos ecuatorianos encabezados por Lucio Gutiérrez y Lenín Moreno, en nombre de mejorar las relaciones bilaterales con sus pares de los Estados Unidos.
Al inicio de esta semana comenzaron las audiencias de juicio por los casos de sobornos que involucran a Rafael Correa y 20 procesados más. La acusación de cohecho, formulada por la Fiscalía, se fundamenta en pruebas de coimas que superarían los $7,7 millones hechas por compañías privadas para financiar campañas electorales, sabatinas y festines de Alianza País.
El riesgo del fascismo no ha sido revelado solo por las izquierdas latinoamericanas, hasta el FBI de los EE.UU. pone a los grupos fascistas en segundo lugar de peligro, después de los narcotraficantes.
Una peligrosa institucionalización de la violencia oficial se está implantando en el país. Y no solo por el último llamado de la alcaldesa de Guayaquil a que los policías desenfunden sus pistolas alegremente. Esa aspiración no tiene nada de novedoso. En efecto, el proyecto socialcristiano se ha basado siempre en la exaltación del Estado policíaco: la única posibilidad de conservar un sistema que produce delincuencia en cantidades industriales es el uso de la fuerza.
A inicios de la segunda década del 2000 se viven momentos en el que las "nuevas derechas" a nivel latinoamericano han evolucionado y tienen un ascenso no solo como fuerzas políticas, sino también de actores políticos que nacen de las últimas crisis de los gobiernos progresistas.
Durante la década precedente y lo que va del período gobernante, el daño sostenible más evidente fue y es la implantación del paradigma dominante de la meritocracia, sobre todo porque el escenario de saña es el sistema educativo.