"Poco más de un mes después de haber puesto fin a las movilizaciones, el país vive como si nada hubiera pasado. Sin embargo, una vez más, los pueblos y comunidades indígenas fueron los que pusieron los muertos en las calles por salir a protestar en contra del gobierno, decenas de heridos, detenciones y prisiones extrajudiciales, agresión física y verbal."
El motivo principal de las movilizaciones convocadas por la Conaie fue económico, pero la respuesta del gobierno se ensañó en otro frente: reavivó el racismo, criminalizó la protesta y se negó a dialogar con quienes considera inferiores. La crisis fue el pretexto; el desprecio, la respuesta.
Quizás y cuando las balas dejen de dispararse en este país sea ya muy tarde, es indispensable que seamos conscientes de que los gritos de ayuda, rabia e indignación necesitan ahora mismo la atención y solidaridad viva que pueda brindarse desde todos y cada uno de los rincones del mundo.