24 abril 2015

NicolĂĄs Maduro cumpliĂł dos aĂąos en la presidencia de Venezuela, marcados por una guerra econĂłmica sin cuartel, guarimbas, desestabilizaciĂłn y hasta una agresiĂłn directa de Washington, con el decreto de Obama que declaraba âsin siquiera sonrojarse- la amenaza venezolana para la seguridad estadounidense.
Evaporada la efervescencia de la VII Cumbre de las AmĂŠricas, retorna la rutina, lo ordinario y la confrontaciĂłn interna. âCual pasajera ilusiĂłn, la Cumbre se desvanece y el volĂĄtil foco mediĂĄtico redirecciona la opiniĂłn pĂşblica hacia otros derroteros fundamentalmente locales. Se impone una suerte de micropolĂtica en la que entran en juego intereses y creencias, razones y pasionesâ, seĂąala la sociĂłloga MaryclĂŠn Stelling. Lejos queda âla victoria de pazâ obtenida en PanamĂĄ.
Ahora, las elecciones parlamentarias que se realizarĂĄn este aĂąo (hasta ahora el chavismo tiene mayorĂa absoluta en la Asamblea Nacional unicameral), marcan el ritmo de la convivencia y la confrontaciĂłn, en momentos en que las Ăşltimas encuestas revelan una recuperaciĂłn de los niveles de aprobaciĂłn de la gestiĂłn del Maduro y tambiĂŠn un fortalecimiento del chavismo como identidad y posiciĂłn polĂtica.
Igualmente han subido los niveles de optimismo y esperanza, y bajaron los de preocupaciĂłn y molestia, con respecto a enero pasado. Sin embargo, persiste elevada la incertidumbre con respecto al rumbo econĂłmico del paĂs y se mantienen los Ăndices de desabastecimiento en general: ĂŠste es el problema que mĂĄs preocupa a la gran mayorĂa de los venezolanos.
El mayor crecimiento y recuperaciĂłn se observa en las bases sociales que histĂłricamente respaldaron a la RevoluciĂłn Bolivariana, indican los muestreos. Entre los factores que explican este ascenso, se destaca la campaĂąa contra el Decreto Obama, que le aportĂł banderas, metas, tareas y argumentos a estos sectores sociales, los cohesionĂł y movilizĂł de manera entusiasta en defensa de la soberanĂa, la independencia nacional y el Legado de ChĂĄvez.
La encuestadora Hinterlaces seĂąala que hoy, el chavismo es la Ăşnica fuerza social, cultural y simbĂłlica, con carĂĄcter popular, y es la Ăşnica vanguardia polĂtica del paĂs, frente a una oposiciĂłn dividida, sin mensaje ni oferta, elitesca, sin presencia en los movimientos sociales ni en las calles.
Mientras, el sector oficial celebra los dos aĂąos de gobierno de Maduro. A 13 aĂąos del golpe del 2002, el Presidente planteĂł âradicalizar la revoluciĂłnâ, prometiĂł un â13 de abril (la reconquista del gobierno tras el golpe) econĂłmicoâ y poner mano dura contra la âguerra econĂłmicaâ y contra âtodo el que se opongaâ.
Y la oposiciĂłn retoma con fuerza la campaĂąa antigobierno y activa el aparato mediĂĄtico transnacional. La campaĂąa se reinicia con la denuncia del empeĂąo de las reservas para paliar la crisis, de estar âraspando la olla para cubrir una brecha entre ingresos y egresos de 30 millardos de dĂłlaresâ.
Pero le queda menos de un mes para que sus 110 aspirantes se midan en unas primarias, organizadas en medio de diferencias y desacuerdos tras hacer el proceso en 34 circuitos (de 87 en total), lo que indica que la gran mayorĂa de candidaturas se elogen por consenso, lo que genera molestia a los partidos pequeĂąos de la Mesa.
No hay duda que las elecciones parlamentarias serĂĄn definidas por las respuestas y propuestas a los problemas de la gente en su vida cotidiana y no por los grandes temas polĂticos, entre ellos las acciones tomadas por el propio presidente Barack Obama con la intenciĂłn de cambiar el gobierno venezolano.
Maduro debe mejorar su desempeĂąo econĂłmico y ofrecer soluciones a la escasez, las largas colas y el alto costo de la vida, pero si la situaciĂłn sigue igual o desmejora, la oposiciĂłn puede beneficiarse del voto castigo, sin que pese mucho su actitud elusiva frente a la injerencia estadounidense. Lo que queda para el anĂĄlisis son las actitudes tomadas por los dos sectores opositores: el que estĂĄ dispuesto a ganar posiciones en las parlamentarias (aun cuando no se deslastra de las conspiraciones) âalrededor de la Mesa de Unidad DemocrĂĄtica- y el golpista, porque marcan cĂłmo serĂa dirigido el paĂs en relaciĂłn a su soberanĂa y su posiciĂłn geopolĂtica.
Algunos sectores y personalidades opositores han rechazado las acciones injerencistas y desestabilizadoras lanzadas desde Washington (bloqueo comercial a la Fuerza Armada, aprobaciĂłn de la âLey de protecciĂłn de los derechos humanos y de la sociedad civil de Venezuelaâ, sanciones, definiciĂłn de Venezuela como una amenaza), pero lo cierto es que en su gran mayorĂa las han respaldado, justificĂĄndolas porque estĂĄn dirigidas a desestabilizar al gobierno. Y para ellos, los declamadores de âdemocraciaâ, todo vale: los fines justifican los medios y los medios (de comunicaciĂłn) justifican los fines.
Es mĂĄs, algunos âpatriotasâ opositores sostienen (y lo escriben o lo dicen en radio y televisiĂłn) que debe ser mĂĄs fuerte y directa la intervenciĂłn extranjera. Las pocas crĂticas a las medidas estadounidenses son por la modalidad aplicada, que le brindĂł al gobierno de Maduro la posibilidad de apoderarse de las banderas del nacionalismo. La MUD en su comunicado estimĂł que la intervenciĂłn para cambiar al gobierno de Venezuela ha debido ser emprendida por organismos multilaterales.
â En el fondo hay una explicaciĂłn: la vieja visiĂłn de subordinaciĂłn al dispositivo geopolĂtico estadounidense que marcĂł al hemisferio durante la guerra frĂa. Hay quienes todavĂa hoy continĂşan atados a esos patrones de pensamiento â, seĂąala el politĂłlogo Leopoldo Puchi.
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=198073
Foto: Republica.com


