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viernes, marzo 6, 2026

VUELVE LA RUTINA MICROPOLÍTICA, CON PARLAMENTARIAS A LA VISTA. Por Aram Aharonian

RebeliĂłn <www.rebelion.org>

24 abril 2015

 

maduro
 
Nicolás Maduro cumplió dos años en la presidencia de Venezuela, marcados por una guerra económica sin cuartel, guarimbas, desestabilización y hasta una agresión directa de Washington, con el decreto de Obama que declaraba –sin siquiera sonrojarse- la amenaza venezolana para la seguridad estadounidense.

Evaporada la efervescencia de la VII Cumbre de las Américas, retorna la rutina, lo ordinario y la confrontación interna. “Cual pasajera ilusión, la Cumbre se desvanece y el volátil foco mediático redirecciona la opinión pública hacia otros derroteros fundamentalmente locales. Se impone una suerte de micropolítica en la que entran en juego intereses y creencias, razones y pasiones”, señala la socióloga Maryclén Stelling. Lejos queda “la victoria de paz” obtenida en Panamá.

Ahora, las elecciones parlamentarias que se realizarĂĄn este aĂąo (hasta ahora el chavismo tiene mayorĂ­a absoluta en la Asamblea Nacional unicameral), marcan el ritmo de la convivencia y la confrontaciĂłn, en momentos en que las Ăşltimas encuestas revelan una recuperaciĂłn de los niveles de aprobaciĂłn de la gestiĂłn del Maduro y tambiĂŠn un fortalecimiento del chavismo como identidad y posiciĂłn polĂ­tica.

Igualmente han subido los niveles de optimismo y esperanza, y bajaron los de preocupaciĂłn y molestia, con respecto a enero pasado. Sin embargo, persiste elevada la incertidumbre con respecto al rumbo econĂłmico del paĂ­s y se mantienen los Ă­ndices de desabastecimiento en general: ĂŠste es el problema que mĂĄs preocupa a la gran mayorĂ­a de los venezolanos.

El mayor crecimiento y recuperaciĂłn se observa en las bases sociales que histĂłricamente respaldaron a la RevoluciĂłn Bolivariana, indican los muestreos. Entre los factores que explican este ascenso, se destaca la campaĂąa contra el Decreto Obama, que le aportĂł banderas, metas, tareas y argumentos a estos sectores sociales, los cohesionĂł y movilizĂł de manera entusiasta en defensa de la soberanĂ­a, la independencia nacional y el Legado de ChĂĄvez.

La encuestadora Hinterlaces seĂąala que hoy, el chavismo es la Ăşnica fuerza social, cultural y simbĂłlica, con carĂĄcter popular, y es la Ăşnica vanguardia polĂ­tica del paĂ­s, frente a una oposiciĂłn dividida, sin mensaje ni oferta, elitesca, sin presencia en los movimientos sociales ni en las calles.

Mientras, el sector oficial celebra los dos años de gobierno de Maduro. A 13 años del golpe del 2002, el Presidente planteó “radicalizar la revolución”, prometió un “13 de abril (la reconquista del gobierno tras el golpe) económico” y poner mano dura contra la “guerra económica” y contra “todo el que se oponga”.

Y la oposición retoma con fuerza la campaña antigobierno y activa el aparato mediático transnacional. La campaña se reinicia con la denuncia del empeño de las reservas para paliar la crisis, de estar “raspando la olla para cubrir una brecha entre ingresos y egresos de 30 millardos de dólares”.

Pero le queda menos de un mes para que sus 110 aspirantes se midan en unas primarias, organizadas en medio de diferencias y desacuerdos tras hacer el proceso en 34 circuitos (de 87 en total), lo que indica que la gran mayorĂ­a de candidaturas se elogen por consenso, lo que genera molestia a los partidos pequeĂąos de la Mesa.

No hay duda que las elecciones parlamentarias serĂĄn definidas por las respuestas y propuestas a los problemas de la gente en su vida cotidiana y no por los grandes temas polĂ­ticos, entre ellos las acciones tomadas por el propio presidente Barack Obama con la intenciĂłn de cambiar el gobierno venezolano.

Maduro debe mejorar su desempeño económico y ofrecer soluciones a la escasez, las largas colas y el alto costo de la vida, pero si la situación sigue igual o desmejora, la oposición puede beneficiarse del voto castigo, sin que pese mucho su actitud elusiva frente a la injerencia estadounidense. Lo que queda para el análisis son las actitudes tomadas por los dos sectores opositores: el que está dispuesto a ganar posiciones en las parlamentarias (aun cuando no se deslastra de las conspiraciones) –alrededor de la Mesa de Unidad Democrática- y el golpista, porque marcan cómo sería dirigido el país en relación a su soberanía y su posición geopolítica.

Algunos sectores y personalidades opositores han rechazado las acciones injerencistas y desestabilizadoras lanzadas desde Washington (bloqueo comercial a la Fuerza Armada, aprobación de la “Ley de protección de los derechos humanos y de la sociedad civil de Venezuela”, sanciones, definición de Venezuela como una amenaza), pero lo cierto es que en su gran mayoría las han respaldado, justificándolas porque están dirigidas a desestabilizar al gobierno. Y para ellos, los declamadores de “democracia”, todo vale: los fines justifican los medios y los medios (de comunicación) justifican los fines.

Es más, algunos “patriotas” opositores sostienen (y lo escriben o lo dicen en radio y televisión) que debe ser más fuerte y directa la intervención extranjera. Las pocas críticas a las medidas estadounidenses son por la modalidad aplicada, que le brindó al gobierno de Maduro la posibilidad de apoderarse de las banderas del nacionalismo. La MUD en su comunicado estimó que la intervención para cambiar al gobierno de Venezuela ha debido ser emprendida por organismos multilaterales.

“ En el fondo hay una explicación: la vieja visión de subordinación al dispositivo geopolítico estadounidense que marcó al hemisferio durante la guerra fría. Hay quienes todavía hoy continúan atados a esos patrones de pensamiento “, señala el politólogo Leopoldo Puchi.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=198073
Foto: Republica.com

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