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jueves, marzo 5, 2026

Chile y el fin de los partidos

Por Atawallpa Oviedo Freire*

El triunfo de los denominados โ€œindependientesโ€ en Chile nos pone ante la pregunta si este es el comienzo del fin de los partidos polรญticos, no solo de los partidos polรญticos tradicionales sino de los partidos polรญticos como tal y de todo el sistema de partidos que dirigen Chile y el mundo occidental.ย 

La desapariciรณn del sistema de partidos es lo mรกs revolucionario actualmente, habiendo casos en los que en ciertos territorios de Abya Yala (Amรฉrica) han sido ya desconocidos, en particular en algunos lugares de Mรฉxico. Resaltรกndose el caso de los zapatistas, algunas comunidades de Oaxaca, y el del municipio de Cherรกn en Michoacรกn, los que ya vienen funcionando por otras formas de organizaciรณn y sistemas de gobierno, y en el que la experiencia ancestral o milenaria ha sido un aporte valiosรญsimo.

Los partidos se han convertido en guetos, sectas y mafias polรญticas, que albergan a personas que sirven a los poderes de ciertas รฉlites, las que encontraron en los partidos polรญticos el medio idรณneo para tomarse el gobierno y desde ahรญ asaltar las arcas del Estado o para conducirle al Estado hacia sus fines sectoriales. Partidos que funcionan sobre la base de caudillos y polรญticos carismรกticos, los que son promocionados por los grupos poderosos y que tienen como misiรณn cumplir sus proyectos nacionales y transnacionales.ย 

El descrรฉdito de los partidos polรญticos es en todo el mundo, al menos el Occidental. Muy pocos son los que todavรญa creen en los partidos, en particular, y en la democracia, en general. Por ejemplo, en Latinoamรฉrica, segรบn el Proyecto de Opiniรณn Pรบblica de Amรฉrica Latina (Lapop, por sus siglas en inglรฉs), โ€œen los รบltimos 10 aรฑos la confianza de las personas hacia los partidos polรญticos ha caรญdo de 35,3% en 2010 a un 28,2% de acuerdo a los datos recabados entre 2018 y 2019โ€.ย Todo esto conlleva a superar este sistema fracasado, en el que la democracia se ha convertido en una trampa que legitima y legaliza sutilmente las formas de dominaciรณn y explotaciรณn. Los grupos de derecha invierten grandes cantidades de dinero en los partidos polรญticos, pues no hay un interรฉs polรญtico en sรญ mismo, sino que los partidos son una inversiรณn mรกs entre las tantas que hacen. Ellos saben que sus privilegios dependen de quienes estรฉn en el poder, los que permiten que se hagan efectivas sus inversiones privadas y la posibilidad de obtener contratos pรบblicos con el Estado, que son los mรกs jugosos.

Es tambiรฉn un cuestionamiento a la izquierda y a su dogma de que el partido representa lo mรกs avanzado de la clase revolucionaria, cuando en la historia mundial los partidos se han convertido en camarillas de ciertos personajes que conforman el burรณ polรญtico. Y, especialmente, del lรญder principal, rey o Papa, con funciones de por vida. A veces producen cambios de personajes en la cรบspide, pero el poder queda siempre en manos de un solo individuo, usualmente hombre.ย 

El partido tiene una estructura vertical que centraliza el poder en la cรบspide (centralismo democrรกtico). Lo que contradice con la idea de un poder popular, pues el que estรก en la punta no representa ningรบn poder del pueblo, sino tan solo al poder de su ego personal. Quien ha llegado al extremo de decir, que ya no es รฉl mismo sino que encarna a todo el pueblo, como una especie de semidiรณs. Lo cual se contradice con la aspiraciรณn popular de una participaciรณn directa, en calidad de creadores y ejecutores de sus mandatos, a travรฉs de un sistema de gobierno donde el poder siempre estรฉ abajo y los de arriba solo cumplan lo que han determinado las bases. Es decir, un sistema polรญtico en el que no haya la necesidad de intermediaciรณn de los partidos polรญticos, sino que funcione por asambleas populares, las que constituyan consejos de gobierno local y cuyos mejores miembros son cooptados hacia los consejos provinciales, regionales y nacionales. Esto quiere decir, que quiรฉn llega a ser parte de un consejo nacional de gobierno ha pasado por varias experiencias locales o parciales antes de que merezca ser ascendido a la instancia superior y llegue hasta la mรกxima. Pero, pudiendo caer en cualquier momento de un nivel si no cumple con el mandato de las bases, las que controlan y supervisan por medio de las asambleas y de los consejos de vigilancia.

Por quรฉ no pensar en un sistema espiral ascendente en el que los miembros van subiendo en responsabilidades por un determinado tiempo y los consejos se renuevan cada perรญodo para que los dirigentes no se envicien o se hagan dueรฑos de los puestos, deben entender que son meros ejecutores de los mandatos asamblearios populares que funcionan permanentemente, ya que son consultados asiduamente sobre las decisiones mรกs importantes.ย Por otro lado, la categorรญa derecha-izquierda ya no funciona, muy pocos actualmente creen o se rigen por esta dialรฉctica del siglo XIX, pues la poblaciรณn sabe que estos membretes solo son pantallas que no necesariamente representan a ideologรญas, por ello la mayorรญa de personas votan por figuras antes que por partidos o por tendencias. Y de otra parte, porque los que se autocalifican de izquierda hoy resultan conservadores frente a quienes tienen propuestas que rebasan a lo que ofrece la izquierda tradicional. Es decir, para lo neo-revolucionario lo que plantea la izquierda ortodoxa son concepciones y prรกcticas obsoletas, que lo รบnico que hacen es mantener el mismo sistema y al cual tan solo le dan revestimientos de izquierda, pero todo queda igual.

La izquierda convencional ya no es revolucionaria sino conservadora del establishment que mantiene en esencia lo mismo. La propuesta de eliminaciรณn o de secundarizaciรณn de los partidos polรญticos, para la izquierda conservadora es una actitud revisionista o un fundamentalismo new age. Y mucho mรกs en referencia a los grupos y pueblos que cuestionan a la democracia, y plantean sistemas alternativos como la sociocracia o la comuncracia o la biocracia. Y peor cuando se hablan de horizontes diferentes (Buen Vivir) al del socialismo-comunismo, los que fueran impuestos por el pensamiento hegemรณnico como los รบnicos posibles para un postcapitalismo. En definitiva, hoy lo revolucionario estรก fuera o mรกs allรก de la izquierda, especialmente de la izquierda del siglo XX. Esto y mucho mรกs es lo que deberรญan debatir y asumir los nuevos constituyentes chilenos, caso contrario sucederรก lo mismo que pasรณ con las nuevas constituciones de Ecuador, Bolivia, Venezuela, a la final los cambios que se introdujeron son simples gatopardos, pues dejaron a la final con la misma estructura, el mismo Estado, las mismas instituciones. Aรฑadieron tรฉrminos como plurinacionalidad e interculturalidad, pero en la prรกctica los gobiernos de la izquierda del siglo XXI no fueron capaces de crear nuevas sociedades, ni siquiera pudieron poner nuevos cimientos al no haberse planteado aquello. Todo quedรณ en lindas promesas y deseos, que a la final mรกs bien han consolidado y fortificado el mismo estado colonial y neocolonial.ย Esto se debe a que la izquierda sigue siendo populista, asistencialista, paternalista, estatista, pues sus propuestas reales no buscan otro sistema y otro mundo, sino solo revestimientos a las mismas estructuras. Solo les interesa tomarse lo creado, es decir, dirigir las mismas instituciones establecidas para supuestamente manejarlas en favor del pueblo, lo que ha resultado tan solo una domesticaciรณn y folclorizaciรณn, especialmente con el cosmรฉtico indigenista que introdujeron.

Lo intercultural y lo plurinacional se han ido convirtiendo en otra trampa mรกs, pues si se mantienen las mismas estructuras solo se hace un asimilacionismo de lo indรญgena dentro de las mismas instituciones creadas, y no de unas diferentes que surgen desde otras onto-epistemologรญas. Siendo รฉste el asunto de fondo para otra constituciรณn, y no un pulido a la existente como hicieron los socialistas del siglo XXI, perdiendo la gran oportunidad para generar un cambio real. Constituciones que resultaron un fiasco y otra ilusiรณn caรญda en desgracia, sin que hayan logrado nada radical y mรกs bien han terminado acomodando el capitalismo y la modernidad, con todas sus bases y pilares.ย Si Chile no quiere repetir lo mismo debe hacer una constituciรณn que genere otro Estado, con otras caracterรญsticas de funcionamiento, y a partir de otras fuentes filosรณficas. Para ello, hay la experiencia acumulada de buena parte de la humanidad, con los mรบltiples sistemas que se han vivido, para no ir a nuevas aventuras o modas que es lo que le gusta especialmente a la izquierda, y como lo demuestran las nuevas constituciones en los paรญses mencionados.

La izquierda convencional ya no es revolucionaria sino conservadora del establishment que mantiene en esencia lo mismo.


*Atawallpa Oviedo Freire, puruwa de Ecuador. Filรณsofo Andino.

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1 COMENTARIO

  1. Un tanto ingenua su posicion, como “independientes” pueden estar camuflados miembros de los partidos castro-chavistas que intentarian establecer un estado totalitario. “Amanecera y veremos”.

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