Jaime Chuchuca Serrano*

Dos fenómenos han cambiado la vida de los pueblos en estos años: las movilizaciones masivas y la situación pandémica y los dos se corresponden con la fractura del metabolismo natural. Sigo sosteniendo que la estructura del panóptico pandémico fue ideado más para contrarrestar las movilizaciones que para solucionar la emergencia sanitaria. De tal modo que lo pandémico es un nudo de conceptualizaciones filosóficas, sociológicas, políticas, económicas y, en último lugar, médicas. Las transformaciones pandémicas sometieron a la población a los múltiples circuitos gubernamentales: Estados de excepción, reformas laborales, tributarias, de extracción de recursos naturales, de endeudamiento para beneficiar a los capitalistas y de control biopolítico poblacional.

Por Jaime Chuchuca Serrano

Chile es una constelación de estrellas en movimiento que no soportó más el degüello social. El yo apruebo del 25 de octubre de 2020 por una nueva constitución llegó al 78, 27 %. Así se firmó la sentencia de muerte de la Constitución de Pinochet. El 78% aprobó que se haga una Convención Constitucional con el 100% de sus miembros elegidos por el pueblo de modo paritario entre hombres y mujeres. Recordar que el Levantamiento Popular chileno empezó con los más jóvenes tomándose las estaciones del metro y saltando torniquetes por el alza de 30 pesos (0,04 centavos de dólar). Los jóvenes chilenos tienen una particular sensibilidad política.

Por Claudio Pizarro y Sergio Jara*

Fueron cuatro décadas y en ellas pasaron muchas cosas. El fin de la Constitución de 1980 marca un hito en varios aspectos: cierra la transición pactada de un modelo administrado por la clase política y abre un nuevo período en la historia con un fuerte componente ciudadano. Un hecho inédito en nuestra vida republicana, que desató celebraciones en todo Chile.

Resulta imposible llegar con recetas provenientes de otras realidades y otras circunstancias. Lo que si puede es compartir experiencias, nada más que eso. Experiencias, que para ser provechosas deben partir de lecturas críticas con el fin de ofrecer opciones que podrían ser analizadas en función del actual proceso constituyente en marcha.

Fácil entrar, difícil salir del fascismo

En Bolivia el fascismo atropella. En Chile el fascismo, intacto, aguanta.

Chile y Bolivia viven dos dinámicas revolucionaria y contrarrevolucionaria, opuestas; dicho de otra forma: dos momentos distintos en la lucha de clases o en el enfrentamiento con el Imperio. Por otro lado, los factores, internos o externos, con los que se realizan estas luchas; y las propias coyunturas en las que tienen lugar, son distintos.

Inicio este artículo después de ser parte de varias movilizaciones en el mes de noviembre del 2018: la primera organizada por el movimiento indígena ecuatoriano que atravesó todo el país pidiendo al gobierno de Lenín Moreno se respete el mandato ciudadano y se prohíba las actividades mineras en las áreas previamente definidas. La segunda cuando los estudiantes se levantaron en contra del anuncio del Gobierno: reducir el presupuesto para la Educación Superior en el 2019.

Los acontecimientos político-militares del 11 de septiembre de 1973, puso fin a la presidencia de Salvador Allende, primer gobierno socialista de América Latina, quien venía aplicando políticas de transición desde 1970 hasta 1973, con la finalidad de poner fin al capitalismo chileno e instaurar un modelo económico, político y social, bajo la conducción del doctor Salvador Allende y la Unidad Popular.