10 de marzo 2026
Ecuatorianos. Me dirijo a ustedes para hacer un informe de mis labores mensuales. Como los amargados dicen que yo solo paso viajando y que soy un bruto, quiero decirles que lo primero es mentira. Claro que viajo, pero es para el bien de los ecuatorianos. No va a ser por su mal, pues. Esos viajes han dado resultados que se verán de aquí en 20 años.
Soy el único presidente que ha hecho lo que otros nunca harían. Me podrán decir bruto, estúpido, cerebro de babosa, drogón, pelafustán, chulla neurona, enano acomplejado, chupapitos de Trump, etc. Pero lo que nunca me podrán decir es pobrete. Porque yo he trabajado toda mi vida, no me acuerdo dónde, pero he trabajado.
He logrado que Guayaquil sea más seguro. Desde que le ordené a mi fiscal que detuvieran a Aquiles, la delincuencia ha bajado siquiera 30 puntos de lo que estaba en 22. Algo así. Porque todavía me acuerdo cuando ese grandote me cruzó a mi pelada; desde esa vez le tengo un hambre. Y proscribí, con mi vejete adulador, a esa RC. En una semana bajarán los índices de asesinatos con esa medida. Y violaremos lo que haya que violar para que no nos jodan.
He de comentarles que yo también fui hippie cuando era joven, hasta cabello largo tenía. Mi padre Alvarito fue torturado, ya que él era de izquierda, revolucionario, sabía canciones del Che y estuvo años en las montañas emulando a Fidel Castro. Lamentablemente de tanto golpe quedó así. Por eso me río cuando me dicen bruto, no saben que eso es herencia de mi padre. No es que yo lo sea por vocación o por no saber ni las vocales; son cosas que se pasan de padre a hijo.
Bueno. He ordenado al SRI que les aumenten el impuesto a la renta del 2 al 10% a artistas, docentes e influencers. Esos manes ganan sueldazo. Yo conozco muchos artistas y docentes que se dan la gran vida; se hacen los pobrecitos, los hippies, los no me alcanza para nada, los no hay trabajo, pero bien que tienen sus casas y autos. No ven nuestro ideólogo cultural, Fausto Miño, él no necesita del Estado para ser idiota; él simplemente lo es de manera propia, privada. Además los artistas caen mal; siempre quejándose por todo, burlándose de la autoridad, enseñando malos hábitos a los jóvenes, llenándose de alcohol y drogas. Que paguen siquiera.
Viajé a verle a mi presidente Trump. Por fin me recibió. Ustedes no saben lo que es estar frente a ese gringote; ustedes no entienden lo que significa arrodillarse a ese dios blancote, que te sonría y te apriete la mano. Ya me mojé. No me importa que le digan pedófilo, a esa edad cualquiera; deben ser problemas estomacales. Él nos ayudará a combatir el narcotráfico y a deshacernos de militantes de Hamas y Hezbolá que están infiltrados en la RC, en la Conaie, en los sindicatos, en las curias pobres, en la Universidad Central, en las cooperativas de taxis y en las comunidades afros.
A ese presidente Petro le subí el 30% de aranceles porque no apoya a combatir a mis empresas organizadas… perdón, al crimen organizado. Se hace el vivo. Trump me pidió ese favorcito, y yo quién soy para negarme para ponerme del lado de la verdad en inglés. Expulsé al embajador cubano y su gente por sospechas de ser sospechosos, y si no les gusta me meto a otra Embajada, no me provoquen. Por algo me dicen drogón, o dragón o dragado, algo así.
Y ya saben, todo aquel que ose criticarme, insultarme, burlarse, vilipendiarme será expulsado, allanado, encarcelado y hasta rapado. Yo soy el poder, yo tengo el poder, y quien se me oponga lo destruiré con mi fiscal y mis jueces. Lo haré añicos y lo exprimiré hasta que sangre. Porque yo y todos mis ADNs estamos aquí para cambiar al país, para hacerlo mierda y nazca otro país de esa movida.
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