Hugo Noboa Cruz
02 de diciembre 2025
Los primeros meses de represión en la dictadura de Pinochet fueron terribles y devastadores. Escenas como el Estadio Nacional convertido en cárcel, centro de tortura y exterminio, marcaron ese período. Soldados allanando domicilios, sindicatos y barrios populares. La dirección y los militantes del MIR decidieron no buscar asilo, la mayoría se quedaron en la resistencia, centenares de jóvenes militantes de la organización cayeron en combate, o fueron capturados, torturados y asesinados por la dictadura, otros desaparecieron.
Pocos meses después del golpe, en diciembre de 1973, Bautista van Schouwen fue uno de ellos, cayó resistiendo a la dictadura. Fue detenido en Santiago el 13 de diciembre, torturado brutalmente y presumiblemente enviado al Hospital Naval Almirante Nef de Valparaíso, luego de lo cual desapareció. Sus restos no han sido encontrados hasta la actualidad.
Casi un año más tarde, Miguel Enríquez fue asesinado el 5 de octubre de 1974, en lo que oficialmente la dictadura informó como un enfrentamiento con agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) en la comuna obrera de San Miguel, en Santiago. El hermoso y estremecedor largometraje documental de su compañera Carmen Castillo (sobreviviente de aquel día), “Calle Santa Fe” (2007, muy recomendable), relata los últimos momentos de la vida de Miguel, y su asesinato; pero sobre todo relata su talla como dirigente, la felicidad y el encantamiento del pueblo en la construcción de la revolución durante el gobierno de la Unidad Popular, así como la fortaleza y dignidad de la resistencia, desde los barrios y comunidades populares.
Miguel como secretario general y Bautista como miembro de la dirección política, fueron los dos líderes más importantes del MIR chileno durante el gobierno de la Unidad Popular y después del golpe militar, hasta sus respectivos asesinatos. La dictadura puso un alto precio por ellos.
En un inicio, únicamente los militantes del MIR resistieron con las armas contra la dictadura, en condiciones muy difíciles, en enorme desventaja. Más tarde, en la década de 1980, se sumarían los militantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), luego de una decisión de la dirección nacional del Partido Comunista.
En muchas ocasiones las fuerzas del MIR y del FPMR actuaron de manera coordinada, en el marco del “Movimiento Democrático Popular (MDP)” que existió entre 1983 y 1987. La relación fue muy difícil según contaban más tarde algunos de sus protagonistas sobrevivientes, y en un momento hubo un distanciamiento, aunque no total, cuando el Partido Comunista decidió desmantelar el FPMR (que sin embargo continuó actuando autónomamente) luego del fracaso del intento de tiranicidio en 1986.
Luego de la muerte de Miguel Enríquez, entre 1974 y 1985, asumió en la clandestinidad y en el exilio la secretaría general del MIR Andrés Pascal Allende, sobrino de Salvador Allende. Andrés Pascal fue un importante vínculo directo entre el presidente Salvador Allende y el MIR chileno; de hecho, el equipo de seguridad personal del presidente estaba compuesto fundamentalmente por jóvenes militantes del MIR, pero también del partido Socialista, a los que Allende llamada “grupo de amigos personales” (GAP).
La resistencia contra la dictadura necesitaba embajadores, en todas partes del mundo. Pero también necesitaba recursos económicos.
En 1974, estando Patricio Manns exiliado en Cuba y estando vivo todavía Miguel Enríquez, “el ex ministro de educación de Allende, Edgardo Enríquez, y el actor Nelson Villagra, desarrollaron el proyecto de armar un grupo musical que representara los principios, el manifiesto y la estética del MIR, como una suerte de brazo artístico que secundara su manera de operar.” Manns fue invitado al proyecto y se trasladó a Paris donde contactó con la cantante popular de música folclórica Mariana Montalvo y con Franklin Troncoso Muñoz, quienes junto con otros aportes musicales y poéticos como los de José Durán y Nelson Villagra, conformaron el grupo Karaxú, juntos crearon muchas composiciones de carácter militante.
Franklin Troncoso escribió luego un libro sobre el proceso inicial de Karaxú: “Historia del grupo musical ¡Karaxú! (1974-1978)… perder la paciencia.” (Santiago: Lom Ediciones, 2014), que aporta elementos fundamentales para entender la relación estrecha arte – militancia política y “la decisión de la dirigencia del MIR de formar el grupo musical, la elección de los músicos, el origen del nombre y los problemas de organización y logística que atravesó la formación por aquellos años” (https://www.redalyc.org/journal/3601/360144967014/html/).
Para entonces, Patricio Manns (1937-2021) era ya un músico connotado, que tuvo una gran interacción con los más importantes miembros de la nueva canción chilena, incluyendo los hermanos Ángel e Isabel Parra y Rolando Alarcón, con quienes fundaron “La Peña de los Parra”. Pero tuvo también un importante acercamiento con Inti-Illimani y con Horacio Salinas en particular, con quien luego en el exilio europeo desarrollaron un trabajo creativo en dúo. Manns fue muy activo durante las campañas presidenciales de Salvador Allende de 1964 y 1970, y algunas veces fue su representante en debates sobre arte, cultura y política.
Manns tuvo un acercamiento al MIR a fines de la década de 1960, y según algunas fuentes, fue militante del mismo cuando tuvo que exiliarse en Cuba después de haber sido detenido por la dictadura.
“Me enviaron de Cuba a París especialmente para organizar un grupo musical que reuniera fondos para la resistencia chilena. Había conocido a algunos estudiantes chilenos que estudiaban en París. Puse manos a la obra y le propuse a Franklin (Troncoso) organizar un grupo de la resistencia chilena en el exilio”, contaba Manns en una entrevista en el 2014. https://www.latercera.com/culto/2021/09/27/karaxu-la-historia-del-brazo-musical-del-mir-comandado-por-patricio-manns/
Karaxú, constituido por encargo de la dirección política del MIR (“por la necesidad de contar con una representación musical que no solo colaborara con las tareas de resistencia y propaganda, sino que pudiera plasmar estéticamente los ideales del partido”), cuyos miembros vivían modestamente, realizó varios conciertos en diferentes países europeos, recaudando importantes sumas de dinero que fueron enviadas a la resistencia chilena. Grabó varios discos, el primero de los cuales fue “Etendard de la lutte des opprimes. Chants de la résistance populaire chilienne” (1974), con una carátula ilustrada con el logo del MIR y un retrato de Miguel Enríquez. El disco y el mismo grupo Karaxú fueron poco conocidos en el Ecuador y en la misma Chile, durante la época de la dictadura, por esa distancia que hubo con la música del exilio (https://www.redalyc.org/journal/3601/360144967014/html/). La grabación de ese primer disco inició pocos días después de la muerte de Miguel Enríquez, tiene canciones de homenaje a militantes del MIR caídos en la resistencia, como Luciano Cruz (La canción de Luciano) y Bautista van Schouwen (La dignidad se hace costumbre), e incluye también “Trabajadores al poder”, considerado el himno del MIR chileno.
Contenido del disco “Chants de la résistance populaire chilienne” de Karaxú. Oír disco completo en https://www.youtube.com/watch?v=xFSIJAqESmM&t=1876s
Por su parte, Mariana Montalvo, que fue una de las voces distintivas de Karaxú y muy amiga de Ángel Parra, era también una cantante folclorista muy conocida, que algún tiempo formó parte del popular grupo Los Machucambos (https://www.museovioletaparra.cl/museo-violeta-parra -lamenta-deceso-de-la-cantautora-mariana-montalvo/), fundado en 1959 por músicos latinoamericanos y europeos, embajadores de la música latinoamericana en Europa con fieles interpretaciones, grupo que perduró hasta comienzos del presente siglo.
Patricio Manns estuvo poco tiempo en Karaxú, apenas un año, en 1975 se retiró para poder crecer personalmente como músico. A más del desarrollo de su carrera como solista, fue esa la época de estrecha colaboración con Horacio Salinas e Inti-Illimani. Pero nunca dejó su compromiso político y su apoyo a la resistencia armada contra la dictadura chilena. Fue colaborador y vocero del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, e incluso, poco antes de su muerte, reconoció que apoyó en la planificación y parte de la logística del intento de ejecución de Pinochet de 1986.
Otros músicos rindieron posteriores homenajes a Miguel Enríquez, el emblemático dirigente del MIR. Son muy conocidas las canciones “Miguel Enríquez se llama” de Carlos Puebla o “Miguel Enríquez” de Ángel Parra. “Yo pisaré las calles nuevamente” de Pablo Milanés, la compuso en honor a Miguel Enríquez y no a Salvador Allende como muchos piensan, el mismo cantautor cubano aclaró ello varias veces, escribió el tema el 5 de octubre de 1974, “veinte minutos después” de enterarse de la muerte del líder izquierdista a mano de las fuerzas represivas de la dictadura. Hay una canción poco conocida de Silvio Rodríguez “Contra la indecisión”, dedicada también a Miguel Enríquez.
Las artes comprometidas y las luchas por la liberación de los pueblos, siempre han caminado juntas. En el caso de Chile de la Unidad Popular y de la resistencia contra la dictadura de Pinochet, ese proceso fue muy rico y tuvo como parte de su historia esa relación MIR – Karaxú.
hnc / diciembre 2025 (a los 52 años de la caída en combate de Bautista van Schouwen y 51 años de la caída en combate de Miguel Enríquez)


