Por Sebastián Ortiz A.
La frase que lleva este título lo saqué de un libro que estoy leyendo, una joya de Cristina Rivera Garza: “El invencible verano de Liliana”. Y a su vez, Cristina, explica en su libro, que la tomó de un grafiti pintado en una de las paredes de la facultad en las que estudió su hermana. Un libro que contiene y sostiene de manera brutal el tema del duelo.
Hace algunos días falleció el esposo de mi prima producto de un cáncer de hígado. No pude acompañar a mi familia al velorio ni al entierro, pero días después, conversando con mis padres, me contaron que mi prima estaba realmente destrozada, entonces nació en mí la eterna interrogante sobre la muerte y el duelo. ¿Cómo manejamos la muerte? ¿Cómo llevamos el duelo? ¿Cómo logramos seguir viviendo los que quedamos en este mundo?
Nunca estuve tan cerca de la muerte más que el día en el que falleció mi abuela paterna. Fue la única vez en la cual he sentido esa sensación de pérdida. No lloré y no sentí ese agujero en el pecho que debería existir por la pérdida de un ser querido. Nunca tuve buena relación con mi abuela, no es que no la quería o no me quería, solo no éramos tan cercanos.
Estos días he estado leyendo a dos mujeres poderosas, muy fuertes. Leila Guerriero y Cristina Rivera Garza. Una muy argentina y la otra muy mexicana. Aunque nada las une, salvo la lucidez y la genialidad con la que logran transmitir sus ideas a través de lo que escriben. Dos libros distintos, dos escritoras distintas, aunque si bien ellas no están conectadas estos dos textos lograron conectarse entre sí. Dice Leila que: “No es verdad que todo permanezca dentro de nosotros. Hay cosas que se pierden para siempre. Hay, en el coraje de saberlo, una belleza helada. Aunque hunda un dedo en tu corazón y te lo rompa en pedazos”. Por su parte, Cristina dice que: “Este es el trabajo del duelo: reconocer su presencia, decirle que sí a su presencia”.
Diferentes formas de procesar y sentir el duelo. Abrazar a la muerte para poder hacer las paces con ella. Abrazar la muerte, vivir el duelo. Leila con su madre, Cristina con su hermana. “La presencia de los muertos nos acompaña en minúsculos intersticios de los días”.
Imagen de portada: “Fragmentos de quien ya no está en mí” – María Fernanda Ortiz A.


