La posible entrega del edificio de la sede de Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) a la Universidad Indígena, más allá del edificio en sí mismo y de la cuestionable desaparición de la Unasur, el episodio ha dejado traslucir el vetusto racismo, el colonialismo y el eurocentrismo de gran parte de la sociedad ecuatoriana, que lamentablemente sigue muy vigente todavía en estos 500 años. Empezaré haciendo referencia a un artículo del “pelagato” Martín Pallares y su antojadizo texto titulado “Entregar el edificio de Unasur a la Conaie es pésima idea”.

Para entender el determinismo económico hay que leer a los antideterministas. El ex presidente Osvaldo Hurtado, por ejemplo, en una entrevista con motivo del lanzamiento de su último libro “Ecuador entre dos siglos”, afirma que el considerable progreso económico y social experimentado por Ecuador entre 1967 y 2017, se debió: “Fundamentalmente a los períodos de alto crecimiento económicos, causados por el elevado precio del petróleo o por el aumento de la producción de hidrocarburos.