Un seminario internacional coordenado por el ex-canciller brasileño Celso Amorim, en Sao Paulo, sobre el tema Amenazas a la democracia y el orden multipolar, reunió a tres ex-primeros ministros europeos (de Francia, España e Italia), así como a personalidades como Noam Chomsky y Pierre Sané, entre otros, tuvo distintas preocupaciones, pero un punto en común: se juega en Brasil grandes cuestiones no solo del país o de América Latina, sino del mundo contemporáneo.

La construcción del primer subterráneo del Ecuador en el Distrito Metropolitano de Quito (DMQ) fue altamente cuestionada por la ciudadanía quiteña, inicialmente debido al elevado presupuesto destinado, a la posibilidad de poner en riesgo la declaratoria por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), Quito Patrimonio Cultural de la Humanidad.

El Ecuador -y en gran medida el propio mundo empobrecido- vive atrapado en el ciclo maldito de la acumulación capitalista periférica y dependiente. Similar a tiempos pasados, repetimos el camino: empezamos con el “boom” de alguna exportación -primaria- que financia a un Estado “desarrollista” (que, a veces, se autotitula “revolucionario”), para terminar en el “eterno retorno neoliberal”.